04. La revisación del jametz

1. La revisación se realiza al caer la noche del día 14 de Nisán

Tal como vimos anteriormente una persona que tiene jametz en Pesaj trasgrede dos prohibiciones de la Torá; la de poseerlo (Shemot-Éxodo 13:7) y la de ver el jametz que posee (ídem 12:19). Por lo tanto, a los efectos de no infringir estas dos prohibiciones es necesario eliminar el jametz del hogar. Según la Torá alcanza con anularlo mediante la palabra, ya que tras hacerlo éste pasa a ser para quien lo eliminó cual polvo de la tierra o cual jametz que ya no le pertenece, por lo que no trasgrede ni la prohibición de poseerlo ni la de ver el que se posee. Sin embargo, nuestros sabios estipularon que no nos limitemos a anular el jametz con la palabra, sino que además lo eliminemos físicamente del hogar. Esto se debe a dos razones; la primera porque puede haber personas que declaren anular el jametz pero en realidad tengan la intención de disfrutar de este una vez pasada la fiesta, y entonces, al no haberlo anulado con plenitud de intención trasgreden las prohibiciones de poseer jametz y de ver el jametz que se posee. La segunda razón es para prevenir una situación en la cual una vez iniciada la fiesta una persona pueda encontrar en su casa un sabroso pastel, se olvide que Pesaj ya comenzó y se lo coma por error. Por lo tanto, nuestros sabios establecieron que además de anular el jametz de palabra es necesario revisar el jametz para de esa manera eliminarlo completamente del hogar. Aparentemente, el mejor momento para llevar a cabo la revisación es el día 14 poco antes del mediodía, pues es entonces que el jametz debe ser eliminado. Sin embargo, nuestros sabios establecieron que la revisación se realice el 14 por la noche pues durante el día las personas están muy ocupadas en sus quehaceres, y si la revisación se pospone hasta el 14 poco antes del mediodía se teme que esta sea olvidada. Además, a los efectos de que se puedan revisar bien los hoyos y grietas de la casa es conveniente utilizar la luz de una vela, y durante el día esta no ilumina bien pues en presencia de la luz solar el ojo humano no puede concentrarse debidamente en su tenue luminosidad. Por lo tanto, nuestros sabios estipularon que la revisación del jametz se lleve a cabo al inicio de la noche del 14, ya que en ese momento las personas suelen encontrarse en sus hogares y la luz de la vela es apropiada para la revisación (Shulján Aruj HaRav 431:5).

Empero, al iniciarse la noche las personas acostumbran a rezar Arvit por lo que primeramente debe llevarse a cabo este servicio por tratarse de un precepto frecuente y por lo tanto corresponde anticipar su cumplimiento, y posteriormente, sin mediar demora se pasa a revisar el jametz (Mishná Berurá 431:8). En el caso de quien acostumbra a rezar Arvit en un minián más tardío, que revise el jametz ni bien salen las estrellas y luego que rece en su horario habitual.

El deber de revisar el jametz recae sobre el padre de familia y en caso de que se le dificulte hacerlo por sentir debilidad o si le falla la vista puede designar a su esposa o a uno de sus hijos mayores para que lo hagan en su lugar. En el cumplimiento de este precepto no hay diferencia entre hombres y mujeres por lo que se debe confiar esta acción a quien se piensa que lo hará de la mejor manera (Aruj Hashulján 437:7). En caso de que el dueño de casa pueda llevar a cabo la revisación de modo satisfactorio, pero habrá de arribar después de la salida de las estrellas, podrá designar alguien que lo sustituya en la función y realice la revisación en su horario habitual al caer la noche. A posteriori, si no hay quien revise el jametz en su lugar, podrá hacerlo cuando regrese tarde en la noche.

02. Acciones prohibidas por nuestros sabios previo a la revisación del jametz

A los efectos de que las personas no se olviden de revisar el jametz, nuestros sabios prohibieron sentarse a comer o iniciar una labor en la media hora anterior al inicio del horario de revisación, evitando así cualquier distracción que pueda derivar en omisión. Sin embargo, se permite comer frutas o pasteles a modo de snack. Asimismo, se permite realizar labores menores que insumen poco tiempo. A partir del inicio del horario de revisación del jametz no corresponde ingerir alimento alguno o realizar labor alguna para poder así cumplir con el precepto en tiempo (Beur Halajá 431).

No se debe comenzar a estudiar Torá a partir del inicio del horario de revisación del jametz y en caso de haber comenzado antes hay juristas que permiten continuar estudiando (Beit Iosef). Sin embargo, según la opinión de muchos juristas en un caso así corresponde interrumpir el estudio al salir las estrellas para cumplir con el precepto de revisación del jametz en tiempo (Mishná Berurá 431:11, Kaf HaJaím 23). En el caso de una clase multitudinaria que se imparte de manera fija es mejor no suspenderla ya que esta no habrá de impedir que se cumpla con el precepto, por cuanto que al finalizar seguirá siendo horario apto para revisar el jametz y de suspenderse se habrá de perder el estudio de Torá de muchas personas (Shulján Aruj HaRav 431:9). Además, es conveniente que al final del estudio se recuerden unos a los otros a apurarse a revisar el jametz.

03. El recitado de la bendición

Previo a la revisación se recita la siguiente bendición: “Baruj Atá Ad-onai Elo-heinu Melej Haolám Asher Kideshanu Bemitzvotav Vetzivanu al Biur Jametz” (“Bendito Eres Tú HaShem Rey del Universo que nos consagraste con Tus preceptos y nos ordenaste eliminar el jametz”). Si bien la eliminación efectiva del jametz se lleva a cabo al día siguiente con su quema y anulación, se recita esta bendición el 14 por la noche previo a la revisación por cuanto que mediante esta se da inicio al proceso de eliminación del jametz del hogar.

No se debe hablar entre que se recita la bendición y se da inicio a la revisación y quien interrumpe para hablar de un tema no vinculado a la acción preceptiva debe volver a recitarla antes de comenzar a revisar. En caso de que la persona hable de temas no vinculados al precepto después de haber iniciado la revisación – no pierde la bendición recitada pues esta recae sobre aquello que la persona ya alcanzó a ver. A priori, durante la revisación no se debe hablar de temas ajenos a esta para que quien la lleva a cabo se concentre debidamente (Shulján Aruj 432:1, Mishná Berurá 5-6).

Una persona propietaria de varios inmuebles debe revisarlos a todos, para lo cual habrá de recitar la bendición previa a la revisación del primero y aunque estos se encuentren lejos el uno del otro lo hará solo una vez.

En el caso de quien se vio en la necesidad de ausentarse de su hogar y por lo tanto revisó el jametz antes del día 14 de Nisán, si bien su revisación es correcta no habrá de recitar la bendición. Esto se debe a que la bendición debe ser recitada únicamente a partir del día 14 por la noche cuando la revisación es contigua a la eliminación, y el jametz que se pueda encontrar en esa noche se ha de eliminar a la mañana siguiente. Asimismo, quien no pudo revisar el jametz en la noche del 14 y lo hace en la mañana de ese día o incluso ya iniciada la festividad, habrá de recitar la bendición, ya que todo aquello que ha de encontrar será eliminado de inmediato y, como vimos, en una revisación de este tipo corresponde recitar la bendición «…al beur jametz» (Ramá 436:1, Beur Halajá allí, Mishná Berurá 435:5).

04. Sitios que es necesario revisar

Deben ser revisados todos los dominios de un judío en los que se tema pueda hallarse un “kazait” (29 gramos) de jametz. Por lo que se debe revisar tanto la cocina como el salón comedor. Lo mismo se hará con las habitaciones, depósito o balcón a los que se ingresa de vez en cuando portando jametz (Shulján Aruj 433:3-4).

Los armarios de la ropa que no suelen ser utilizados durante las comidas no requieren ser revisados. Sin embargo, si hay niños pequeños en la casa los armarios deben ser revisados pues se teme que hayan jugado dentro de los armarios mientras sostenían jametz en sus manos o incluso pueden haber escondido allí jametz. En el caso de las partes altas de los armarios a las que los niños no alcanzan – no requieren ser revisados.

Se deben revisar los automóviles y también aquellos bolsos en los que a veces colocamos alimentos. En el caso de personas mayores que no suelen poner comida en sus bolsillos no precisan revisarlos. Sin embargo, es necesario revisar los bolsillos de los niños pequeños. Prendas que fueron lavadas antes de Pesaj y previo a su lavado sus bolsillos fueron vaciados – no requieren ser revisados en la noche del día 14 de Nisán (ver adelante halajá 8). En el caso de quien carece de casa no debe recitar la bendición previa a la revisación de su automóvil o sus bolsillos pues nuestros sabios estipularon que se recite bendición únicamente por la revisación de los hogares (Kaf HaJaím 433:91).

En el caso de las escaleras de un edificio de apartamentos, estas son propiedad o están bajo la responsabilidad de todos los residentes y por lo tanto todos deben revisarlas, por lo que debe designar a alguien que lo haga. No es necesario revisar patios abiertos pues de haber allí jametz se puede asumir que los animales ya se lo comieron, pero si en este hay hoyos o espacios en los cuales pudo haber, debe ser revisado pues se teme que los animales no lo hayan encontrado y por lo tanto no se lo hayan comido. Asimismo, si se sabe que en el patio en cuestión hubo jametz en la noche del 14 es necesario revisarlo pues no se puede confiar en que los animales alcancen a comerlo hasta el mediodía (Mishná Berurá 433:27, según la opinión de Mekor Jaím). Un balcón que tiene cerca, aunque esté abierto hacia el patio debe ser revisado. Áreas abiertas a todo el público no necesitan ser revisadas ya que, aunque haya en estas jametz, no se incurre en prohibición alguna por cuanto que este no pertenece a un judío específico y la prohibición de retener jametz aplica al dominio de un particular y no a los espacios públicos (Shulján Aruj 445:3, Mishná Berurá 18, la regla referente a los botes de basura se explicará adelante 5:5).

05. La vela y la linterna

Nuestros sabios estipularon que se revise el jametz a la luz de la vela pues esta es apropiada para revisar ya que se enfoca hacia los lugares dónde buscarlo. Por esta razón establecieron que la revisación se lleve a cabo por la noche, ya que entonces la luz resalta y alumbra bien los orificios o las grietas de la pared que es donde se debe centrar la revisación. Por el contrario, de día la luz del sol es muy potente y eclipsa a la de la vela y le es difícil a los ojos enfocarse en su tenue luz (Talmud Babilonio, Tratado de Pesajim 8(A)).

No se debe revisar a la luz de una antorcha, o sea una llama que asciende a partir de dos o más mechas separadas pues la flama es muy grande y puede quemar objetos en la casa, y quien revisa estará pendiente de evitar daño en vez de concentrarse en la revisación. En caso de que por error una persona revise a la luz de una antorcha no habrá cumplido con el precepto. Asimismo, tampoco se debe revisar a la luz de una vela de aceite pues en ese caso la persona estará pendiente de que no se derrame aceite sobre sus utensilios o sus vestimentas y por lo tanto no podrá introducir la vela en espacios estrechos para ver bien al interior de las grietas o los hoyos.

A priori no se debe revisar a la luz de una vela de parafina pues esta también es difícil de introducir en sitios estrechos por temor a que gotee y ensucie. Por esta razón se suele preferir el uso de velas de cera, las cuales casi que no gotean (ShuljánAruj y Mishná Berurá 433:2).

Desde el punto de vista de la norma, se permite revisar a la luz de una linterna pues la razón por la cual se estipuló el uso de la vela es por el carácter focalizado de su luz, y la luz de la linterna cumple con ese requisito. Más aun, la linterna tiene la ventaja de que no se teme que queme o ensucie y si se trata de un buen artefacto su luz es más potente y mejor enfocada que la de la vela. Sin embargo, hay quienes adoptan una actitud estricta y no usan linternas pues nuestros sabios dedujeron de los versículos que lo mejor es hacerlo a la luz de la vela (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 7(B)). Empero, una linterna puede ser considerada como vela pues el filamento incandescente hace de llama y la batería de aceite (ver Shearim Metzuianim Bahalajá 111:4, Iejavé Da´at 1:4, Sidur Pesaj Kehiljató 13:10).

En la práctica, toda persona puede escoger con qué revisar, con una vela tal como se acostumbró por generaciones o con una linterna cuya luz es mejor para la revisación. También se puede comenzar con una vela tal como lo hicieron nuestros antepasados y continuar con una linterna. En aquellos casos en los que quien revisa teme que la vela pueda ocasionar un incendio o si quien revisa no ve bien a la luz de esta es preferible utilizar una linterna.

06. ¿Es necesario revisar migas más pequeñas que la medida de un “kezait” (29 gramos)?

La revisación tiene por cometido buscar trozos de jametz mayores que un “kezait” pues por un trozo de jametz de este tamaño o mayor que se encuentre en el hogar se trasgrede las prohibiciones de poseer jametz y de ver el jametz que se posee. Empero, si el jametz es menor a un “kezait” no se incurre en estas dos prohibiciones. Se debe revisar todo sitio al cual se ingresa con jametz y en el caso de un hogar en el que viven niños pequeños se debe revisar en todo lugar que esté al alcance de sus manos, pero no en armarios o estantes altos a los cuales estos no llegan.

Hay quienes adoptan una actitud más estricta y entienden que la revisación tiene por cometido evitar que quede en la casa cualquier trozo de jametz apto para ser consumido, pues de ocurrir esto se teme que pueda ser ingerido durante la fiesta de Pesaj y entonces se trasgreda una prohibición de la Torá. Si bien no recae castigo sobre quien ingiere una cantidad de jametz inferior a un “kezait”, de todas maneras, la prohibición de la Torá aplica para trozos menores también. Según este argumento toda la casa debe ser minuciosamente revisada y se debe prestar atención a todas las pequeñas migajas que puedan ser jametz. Una revisación de este tipo en una casa promedio debe durar por lo menos dos horas. Sin embargo, en opinión de los juristas más estrictos tampoco se debe prestar atención a las pequeñas migajas que no muestran clara evidencia de ser alimento. De igual manera, no se debe prestar atención a migajas sucias que no son dignas de consumo humano. Por ejemplo, no es necesario revolver en las ranuras que separan a las baldosas, por cuanto que las migas que allí se encuentran son desagradables y no son dignas de consumo humano.

En la práctica la halajá es de acuerdo a la opinión más flexible, ya que la revisación del jametz es un deber de origen rabínico por cuanto que según la Torá quien anuló el jametz con su pensamiento queda liberado de la prohibición de poseerlo o verlo y ya no necesita revisar en su casa, y los sabios son quienes nos ordenaron revisar y eliminarlo amén de anularlo; en caso de una discusión entre ellos, la opinión más flexible es la que adquiere preeminencia.

Todo esto se refiere al hogar, pero aquellos sitios que habrán de albergar los alimentos de Pesaj deben ser cuidadosamente limpiados para que allí no quede ni una partícula de jametz, ya que incluso algo de esta puede inhabilitarlos.

Por lo tanto, es necesario limpiar muy bien la mesa sobre la cual se come, la mesada de mármol y las alacenas de la cocina hasta que no quede allí ni una migaja de jametz.

07. ¿Es necesario revisar los libros?

Según algunos juristas de las últimas generaciones deben revisarse todos los libros que fueron consultados en el último año, hoja por hoja, pues pudo haber caído en su interior alguna miga de jametz y como según esta opinión la revisación tiene por objetivo eliminar toda partícula de este, resulta que es necesario revisar cada hoja (Jazón Ish).

Sin embargo, de acuerdo con la opinión de aquellos juristas que entienden que la revisación tiene por objetivo encontrar trozos de jametz del tamaño de un «kezait”, es claro que no se necesita llevar a cabo una revisación tan minuciosa en cada libro pues no es razonable que allí se encuentren trozos de jametz de ese tamaño.

Incluso quienes detentan una opinión estricta y entienden que en la revisación se deben buscar trozos pequeños, fueron más flexibles en el caso de los libros, ya que no es necesario buscar trozos del tamaño de los que pueden hallarse en los libros, pues aunque se los encuentre no se teme que alguien los quiera ingerir. Por lo tanto, según la costumbre extendida no es necesario revisar cada libro hoja por hoja pues se trata de una rigurosidad innecesaria que puede llevar a perder tiempo de estudio de Torá.

Empero, es necesario tener cuidado de no traer a la mesa de Pesaj libros que no se tuvo la precaución de mantenerlos alejados de jametz durante el año, por si contienen una miga de jametz que pudiera mezclarse con los demás alimentos y el jametz en Pesaj no se anula en mezcla alguna. Sin embargo, se permite estudiar con estos libros en otra mesa. En caso de colocar uno de estos libros en la mesa sobre la cual se come, no deberá hacerlo durante una comida, y con posterioridad se deberá limpiar la mesa cuidadosamente para que no quede sobre esta miga alguna. Quien se cuida durante todo el año de mantener sus libros lejos de todo jametz, y al acercarlos a la mesa es cuidadoso de que no caiga sobre ellos partícula alguna de este, no precisa revisarlos ni siquiera según la opinión más estricta pues se los considera previamente revisados.

En el caso del mueble mismo de la biblioteca, esto depende de los residentes de la casa en cuestión; si en esta no viven niños pequeños y los adultos acostumbran a no colocar sobre el mismo alimentos – no se requerirá revisación. Si hay en la casa niños pequeños que pudieron haber introducido alimentos en el mueble, será necesario revisar entre los libros y atrás de estos. En caso de que el mueble en cuestión haya sido bien limpiado antes de Pesaj alcanza con una breve revisación.

08. ¿Se puede confiar en la limpieza efectuada antes de Pesaj?

En la mayoría de los hogares judíos se acostumbra a limpiar antes de Pesaj, y en cada sitio que se limpió bien y se tuvo cuidado de no introducir luego jametz, no es necesario efectuar una revisación concienzuda (Shaarei Teshuvá 433:1, Da´at Torá 433:2). De todas maneras, hubo juristas que adoptaron una actitud estricta al respecto y consideran que la limpieza efectuada no hace diferencia, pues los sabios nos ordenaron revisar el jametz la noche del 14 en cada hueco y cada grieta. Hubo quienes adoptaron esta actitud pues en su opinión no se puede confiar en la limpieza de la casa ya que esta no se realiza a la luz de la vela, y sólo con esta se puede percibir el jametz que se encuentra en las grietas y los hoyos.

Sin embargo, la costumbre extendida es más flexible y en todos los sitios que fueron limpiados la revisación se efectúa rápidamente. Esto es razonable ya que una vez que una habitación fue limpiada adecuadamente y luego se tuvo el recaudo de no permitir que ingrese jametz se la considera como un sitio libre de este y por la base de la norma no es necesario revisarla. Y si bien una revisación que no se realiza a la luz de la vela es insuficiente, una buena limpieza es más efectiva que la revisación. Por ejemplo, cuando se limpia un armario se retira todo su contenido y se pasa un trapo por todos sus estantes por lo que es razonable suponer que no quedó allí ninguna pequeña partícula de jametz, y la probabilidad de que haya quedado alguna es menor que la de encontrarla tras una minuciosa revisación en la noche del 14 a la luz de la vela.

De todas maneras, aunque la casa haya sido bien limpiada es obligatorio revisarla la noche del 14 a la luz de la vela recitando la bendición correspondiente, pues los alrededores del sitio donde se comió sin duda que requieren de una revisación. Además, se teme que se pudo haber olvidado limpiar alguno de los cajones, armarios o rincones y por ello la revisación debe pasar por toda la casa y cerciorarse de que todas las áreas fueron limpiadas adecuadamente. Si quien revisa el jametz no participó de la limpieza previa deberá pedir a quienes limpiaron que se paren a su lado durante la revisación, y en cada sitio que revisa deberá preguntarles si allí limpiaron adecuadamente o que marquen con una etiqueta los sitios que limpiaron bien. Todos los sitios marcados con una etiqueta pueden ser revisados de manera rápida. En una revisación ligera es también menester observar detenidamente todos los rincones de la habitación, a lo largo de las paredes y entre los muebles, abrir las puertas de los armarios y cajones en los cuales se pudo haber introducido jametz durante el año para cerciorarse que fueron limpiados adecuadamente y que así se mantuvieron. La revisación de una habitación de acuerdo con este modelo demora solamente unos minutos.

09. La colocación de trozos de jametz y la posibilidad de ser ayudado por los miembros de la familia

Se acostumbra a esconder trozos de jametz en la casa antes de la revisación para que quien revisa los encuentre, pues de no ocurrir esto es posible que la bendición haya sido recitada en vano. Empero, la verdad es otra. Aunque se revise y no se encuentre nada la bendición no resulta en vano, pues el objetivo de la búsqueda es cerciorarse de que en la casa no haya jametz y si la revisación fue realizada el objetivo fue alcanzado. Además, la bendición está orientada a todo el proceso que se inicia con la revisación y culmina con la eliminación y la anulación del jametz. En efecto, el formato de la bendición es “que nos ordenaste eliminar el jametz” y no “revisar el jametz”, por lo tanto, aunque no se encuentre migaja alguna al día siguiente se habrá de continuar con el proceso de eliminación del jametz por lo que la bendición no habrá de resultar vana (Ramá 432:2, Mishná Berurá 13).

Sin embargo, no se debe dejar sin efecto una tradición del pueblo de Israel, y el mismísimo Arí Z”l solía revisar colocando diez trozos de jametz. Hay quienes explican que esta costumbre tiene por finalidad dejar en posesión de quien revisa algo de jametz para que tenga qué anular y no olvide hacerlo. Hay quienes opinan que en virtud de esas diez migajas la persona no será negligente en la revisación (Jok Yaakov 432:14). Por lo tanto, allí donde la casa fue limpiada concienzudamente y desde el punto de vista de la norma alcanza con revisarla ligeramente, es necesario colocar las migajas en sitios que quien revise las pueda encontrar fácilmente, y en sitios que no fueron limpiados adecuadamente es menester esconder las migajas un poco más. De todas maneras, es bueno que quien esconda las migajas anote dónde las colocó para que si quien revisa no las encuentra se las pueda ubicar y eliminar.

Tras la revisación es necesario anular aquel jametz que no fue hallado y quizás quedó en la casa (tal como se verá adelante 5:1). El jametz que se encontró en la revisación y aquel que se tiene intención de comer a la mañana siguiente debe ser bien guardado para que no se esparza nuevamente por la casa.

En el caso de quien le resulte difícil revisar toda la casa que pida ayuda a los miembros de su familia. Ellos deberán estar de pie a su lado cuando recita la bendición, deberán responder “Amén” y luego se dispersarán por la casa y revisarán. En caso de que el dueño de casa no pueda revisar deberá pedir a otra persona que lo haga en su lugar y éste último será quien recite la bendición (Shulján Aruj 432:2, Mishná Berurá 10).

10. Quien viaja al extranjero

Una persona que viaja al extranjero dentro de los treinta días antes de Pesaj, o sea a partir de Purim y piensa volver a su hogar después de concluida la fiesta, debe revisar la casa antes de partir. Si bien es claro que antes de Pesaj habrá de anular su jametz, ya vimos que nuestros sabios instituyeron que además de esto la casa debe ser revisada y como se encuentra en los treinta días previos a Pesaj – recae sobre el viajero revisar la casa a la luz de la vela la última noche que pernocta en su hogar. No deberá recitar bendición por esta revisación ya que la realiza antes del tiempo estipulado por nuestros sabios (arriba 4:3).

Sin embargo, si una persona viaja antes de los treinta días previos a Pesaj, o sea, antes de Purim, no precisa revisar el jametz antes de partir y en la víspera de Pesaj habrá de anular con el pensamiento todo el jametz que posee y de esa forma quedará a salvo de las prohibiciones sobre este. Cuando regrese a su hogar después de Pesaj, si encuentra algún tipo de jametz importante – deberá eliminarlo.

En el caso de quien viaja al extranjero con la intención de regresar antes de Pesaj, nuestros sabios establecieron que, aunque parta al comienzo del año, debe previamente revisar la casa no sea que ocurra un imprevisto en el camino y no alcance a retornar para la revisación del jametz (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 6(A), según Rambám). En caso de que el viajero designe un emisario para que realice la revisación la noche del 14, si no regresa a tiempo no deberá revisar la casa previo a su partida. En la actualidad en que es posible llamar por teléfono desde cualquier parte del mundo, todo aquel que tenga amigos o parientes con los que pueda comunicarse y pedirles que revisen su casa, no precisa revisarla previo a su partida, pues aunque no alcance a regresar a tiempo para la revisación del jametz podrá pedir a uno de sus cercanos que lo haga en su lugar (ver Shulján Aruj 436:1-2, Mishná Berurá 9, Shaar Hatziún 10).

Los juristas han debatido respecto de quien debía revisar su casa mas partió y olvidó hacerlo. Algunos sostienen que debe regresar y si le es muy difícil hacerlo y no logró encomendar la tarea a un emisario que le sustituya, podrá conformarse con la anulación del jametz (Beur Halajá 436:1 ‘זקוק’). Una vez concluido Pesaj deberá quemar o malograr el jametz que anuló, pues si va a disfrutar de este después de la festividad pondrá en evidencia que su anulación fue nada más que vanas palabras. Otro tanto ocurre con quien anuló su jametz sin eliminarlo, una vez pasado Pesaj los sabios le prohíben tener beneficio de este o comerlo (Shulján Aruj 448:5).

Lo mejor es que quien viajó y olvidó revisar el jametz que alquile su casa a un gentil y le venda el jametz que esta contiene.

11. ¿Alquilar la casa a un gentil exime del deber de revisarla?

Hay familias que viajan durante todos los días de Pesaj, y quieren liberarse de la limpieza de la casa y de la revisación del jametz, por lo que surge la pregunta de si vendiendo la casa o alquilándola a un gentil quedan o no exentos de la revisación.

Los juristas han debatido al respecto: hay quienes adoptaron una actitud más flexible por cuanto que en víspera de Pesaj la casa no estará en su posesión ya que fue vendida o alquilada a un gentil, y por lo tanto entienden que no es necesario revisarla (Jok Yaakov, Gaón de Vilna quien coincide con Tur y Ramá). Muchos otros adoptaron una actitud estricta por cuanto que la persona en cuestión habitó esa casa dentro de los treinta días previos a Pesaj – recae sobre la misma el deber de revisar el jametz y la única manera de quedar exento de la revisación de la casa que vendió o alquiló a un gentil es mudándose a otra en la cual esté obligado a realizarla (Aví Haezrí, Shulján Aruj 436:3, Maguén Abraham y Shulján Aruj HaRav coinciden con Tur y Ramá). Además, no es correcto que un judío evite cumplir con el precepto de revisar el jametz.

En la práctica, a los efectos de actuar en concomitancia con todas las opiniones, es necesario vender o alquilar toda la casa salvo una habitación en la cual habrá de cumplir con el precepto de revisar el jametz. Y dado que allí según todas las opiniones, se cumplió con el deber de revisar ya no es necesario hacerlo en el resto de la casa que fue alquilada o vendida a un gentil.

En la tierra de Israel está prohibido vender una casa a un gentil (Shulján Aruj Ioré Deá 151:8). Por lo tanto, en el documento de venta del jametz debe especificarse que se trata de un alquiler y además de la venta del jametz que se encuentra en todas las habitaciones alquiladas y de esa manera queda exento de revisarlas.

Si se puede, es conveniente alquilar la casa antes de la noche del 14 pues hay quienes consideran que si hasta ese momento hay habitaciones en posesión del judío se verá en la obligación de revisarlas (Mekor Jaím y Jaié Adam). En caso de que sea dificultoso alquilar la casa antes de la noche del 14 de Nisán pues la mayoría de los rabinatos llevan a cabo la venta (y el alquiler) del jametz en la mañana de ese día, se puede confiar en la opinión de los juristas más flexibles. Considerando que el judío tiene la intención de alquilar las habitaciones en cuestión, no se teme que trasgreda las prohibiciones de no poseer jametz y de no ver el que posee por lo tanto no es necesario revisarlas (Binián Olám, Jatám Sofer tal como figura en Mishná Berurá 436:32).

Respecto de los utensilios de comida y el horno, es necesario limpiarlos antes de Pesaj de todo jametz real o tangible, pues si no, después de Pesaj será necesario hacerlo para no disfrutar u obtener beneficio de un jametz que pasó Pesaj. No es conveniente vender los utensilios al gentil porque pasada la fiesta será necesario llevarlos a la mikve cual utensilio que fue adquirido de un no judío (vender el jametz que está en el interior del utensilio o pegado a este resulta extraño como se verá adelante 6:4).

12. La revisación tardía del jametz y qué hace quien renta una habitación en un hotel

Nuestros sabios estipularon que se revise el jametz en la noche del 14 de Nisán, empero quien no alcanzó a hacerlo que lo haga, recitando la bendición correspondiente, el 14 por la mañana. Quien no alcanzó a revisar el jametz antes de Pesaj que lo haga durante la fiesta recitando la bendición correspondiente, y aunque haya anulado el jametz antes de Pesaj que revise durante la fiesta para cumplir así con el decreto de los sabios y para que no aparezca de repente jametz durante la fiesta, olvide la prohibición y lo termine ingiriendo. Todas estas revisaciones de jametz deben estar acompañadas del recitado de la bendición correspondiente.

En caso de que ya pasó Pesaj y se acuerda que no revisó el jametz que lo haga entonces, para no trasgredir con jametz que pasó Pesaj bajo propiedad de un judío el cual está rabínicamente prohibido, empero, esa revisación no estará acompañada del recitado de la bendición (Shulján Aruj 435:1).

En el caso de quien renta una habitación de hotel, dado que se comprometió a pagar por ella y la habitación fue puesta a su disposición y le fue entregada una llave para abrirla y cerrarla y tanto extraños como empleados del hotel pueden ingresar a esta solamente con su consentimiento, entra en la categoría de quien alquila una casa. Por lo tanto, deberá revisar el jametz de su habitación en la noche del 14 de Nisán previo recitado de la bendición correspondiente, y una vez concluida la revisación deberá anular todo el jametz que quizás pueda haber quedado en su posesión y no logró encontrar. En el caso de quien llega a un hotel en medio de la festividad deberá consultar si las habitaciones ya fueron revisadas y si solamente fueron limpiadas como de costumbre sin que se les revise el jametz, o, si la habitación fue revisada pero luego se alojó allí un gentil deberá revisarla recitando la bendición correspondiente. En el caso de una persona enferma que está internada en el hospital, en la noche del 14 deberá revisar su habitación y su armario mas sin recitar la bendición ya que la habitación no está a su disposición y en todo momento lo pueden pasar de una sala a otra o traer otros pacientes a la sala en la que pernocta.

El dueño de un hotel debe revisar el jametz en todas las habitaciones y si le es difícil hacerlo puede contratar a un emisario que lo haga en su lugar. En el caso de las habitaciones alquiladas a un gentil  o a un judío que no revisa el jametz la noche del 14 se nos presenta un problema, ya que por una parte el dueño del hotel les alquiló las habitaciones y no puede obligarlos a revisarlas, y por otra parte, si estas personas abandonan el hotel en medio de la fiesta este deberá revisar las habitaciones de inmediato y eliminar el jametz que hayan dejado, y quizás en el momento que esto sea necesario carezca de la disponibilidad de tiempo para hacerlo. En un caso así aconsejamos al propietario del hotel que antes de Pesaj alquile todas las habitaciones a un gentil y que entonces el judío sea quien funja de intermediario entre el gentil que adquirió el hotel y los clientes que alquilan las habitaciones.

13. Sinagoga, internados y yeshivot

Las sinagogas y casas de estudio requieren de revisación en la noche del 14 de Nisán pues a veces en estos lugares se come jametz. Incluso en sinagogas en las que no se acostumbra a comer los niños pequeños a veces entran con jametz en sus manos (Shulján Aruj 433:10). Sin embargo, hay duda respecto de si se debe o no recitar bendición por la revisación por lo que es mejor que quien revisa la sinagoga lo haga primero su hogar y al recitar allí la bendición tenga la intención de revisar también la sinagoga.

Muchachos y muchachas que viven en internados y pagan por ello entran en la categoría de arrendatarios y si queda en sus habitaciones un “kezait” de jametz trasgredirán la doble prohibición de no poseer jametz y de no ver el que se posee, por lo que deben revisar sus habitaciones antes de Pesaj. Si se quedan en estas durante la festividad deben revisarlas el 14 por la noche recitando la bendición correspondiente. En caso de que abandonen el internado unos días antes de Pesaj deben revisar las habitaciones la noche anterior a su partida sin recitar la bendición. Los demás salones y secciones de la yeshivá son responsabilidad de sus directivos que sean revisadas antes de Pesaj.

En el caso de quien adquirió o rentó una casa antes de Pesaj, aunque todavía no entró a vivir en esta debe revisarla por la eventualidad que quedaran restos de jametz, y como ahora está el bien a su disposición estará trasgrediendo las prohibiciones de poseer jametz y ver el jametz que se posee. En caso de que posea otra casa en la cual cumpla con el precepto de revisar el jametz, puede alquilar o vender la casa nueva a un gentil y de esa manera eximirse del deber de revisar (ver arriba 4:11).

14. Jametz que se encuentra bajo un derrumbe y si es necesario revisar un depósito

Cuando piedras o tierra se derrumban sobre jametz, si queda enterrado a una profundidad menor a los tres palmos (unos 24 cm.), por cuanto que un perro puede olerlo y revolver la tierra para encontrarlo y tomarlo no se lo considera eliminado por lo que debe ser extraído antes de Pesaj para eliminarlo.

Si el jametz quedó cubierto por más de tres palmos se lo considera eliminado y no se trasgrede con este las prohibiciones de no poseer jametz ni ver el jametz que se posee; no es necesario extraerlo para eliminarlo pero si anularlo, no sea que durante la fiesta se retiren algunas de las piedras que lo cubren y ya no esté bajo tres palmos de profundidad y se trasgreda con este las prohibiciones de poseer jametz y ver el jametz que se posee.

Asimismo, en el caso de jametz que se cayó en un pozo en el patio, si no se suele descender al pozo alcanza con anularlo y no es necesario extraerlo para eliminarlo.

Según este concepto, cuando jametz queda atrapado atrás de un armario contra la pared de modo tal que es imposible extraerlo sin desarmar el mueble o sin vaciarlo para poder moverlo, no es necesario sacarlo, sino que alcanza con anularlo (Shulján Aruj HaRav 433: 19). En el caso de jametz que se encuentra en un sitio del cual es posible extraerlo mas esto resulta trabajoso, se le puede echar detergente o hipoclorito de sodio y de esa manera malograrlo al punto de que no se le pueda ya considerar alimento, por cuanto que ya no es apto ni para el consumo de un perro y por lo tanto no es necesario eliminarlo.

En el caso de un depósito en el cual se colocan objetos que ya no son de utilidad, o se lo llena con diversas mercancías y no se tiene intención de vaciarlo hasta pasado Pesaj, no es necesario revisarlo para ver si bajo los objetos depositados hay jametz – alcanza con anular el poco jametz que quizás haya allí. Empero, si el depósito fue llenado en los treinta días previos a Pesaj, por cuanto que en ese período ya es preceptivo prepararse para la festividad, se debió revisar antes de ingresarle la nueva mercadería y si esto no se hizo previamente deberá revisarse el día 14 por la noche (Shulján Aruj 436:1). En caso de que sea difícil mover todos los objetos o toda la mercadería para llevar a cabo la revisación se lo podrá vender o alquilar a un gentil y eximirse así de este deber.

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