10. Quien viaja al extranjero

Una persona que viaja al extranjero dentro de los treinta días antes de Pesaj, o sea a partir de Purim y piensa volver a su hogar después de concluida la fiesta, debe revisar la casa antes de partir. Si bien es claro que antes de Pesaj habrá de anular su jametz, ya vimos que nuestros sabios instituyeron que además de esto la casa debe ser revisada y como se encuentra en los treinta días previos a Pesaj – recae sobre el viajero revisar la casa a la luz de la vela la última noche que pernocta en su hogar. No deberá recitar bendición por esta revisación ya que la realiza antes del tiempo estipulado por nuestros sabios (arriba 4:3).

Sin embargo, si una persona viaja antes de los treinta días previos a Pesaj, o sea, antes de Purim, no precisa revisar el jametz antes de partir y en la víspera de Pesaj habrá de anular con el pensamiento todo el jametz que posee y de esa forma quedará a salvo de las prohibiciones sobre este. Cuando regrese a su hogar después de Pesaj, si encuentra algún tipo de jametz importante – deberá eliminarlo.

En el caso de quien viaja al extranjero con la intención de regresar antes de Pesaj, nuestros sabios establecieron que, aunque parta al comienzo del año, debe previamente revisar la casa no sea que ocurra un imprevisto en el camino y no alcance a retornar para la revisación del jametz (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 6(A), según Rambám). En caso de que el viajero designe un emisario para que realice la revisación la noche del 14, si no regresa a tiempo no deberá revisar la casa previo a su partida. En la actualidad en que es posible llamar por teléfono desde cualquier parte del mundo, todo aquel que tenga amigos o parientes con los que pueda comunicarse y pedirles que revisen su casa, no precisa revisarla previo a su partida, pues aunque no alcance a regresar a tiempo para la revisación del jametz podrá pedir a uno de sus cercanos que lo haga en su lugar (ver Shulján Aruj 436:1-2, Mishná Berurá 9, Shaar Hatziún 10).

Los juristas han debatido respecto de quien debía revisar su casa mas partió y olvidó hacerlo. Algunos sostienen que debe regresar y si le es muy difícil hacerlo y no logró encomendar la tarea a un emisario que le sustituya, podrá conformarse con la anulación del jametz (Beur Halajá 436:1 ‘זקוק’). Una vez concluido Pesaj deberá quemar o malograr el jametz que anuló, pues si va a disfrutar de este después de la festividad pondrá en evidencia que su anulación fue nada más que vanas palabras. Otro tanto ocurre con quien anuló su jametz sin eliminarlo, una vez pasado Pesaj los sabios le prohíben tener beneficio de este o comerlo (Shulján Aruj 448:5).

Lo mejor es que quien viajó y olvidó revisar el jametz que alquile su casa a un gentil y le venda el jametz que esta contiene.

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