1. La revisación se realiza al caer la noche del día 14 de Nisán

Tal como vimos anteriormente una persona que tiene jametz en Pesaj trasgrede dos prohibiciones de la Torá; la de poseerlo (Shemot-Éxodo 13:7) y la de ver el jametz que posee (ídem 12:19). Por lo tanto, a los efectos de no infringir estas dos prohibiciones es necesario eliminar el jametz del hogar. Según la Torá alcanza con anularlo mediante la palabra, ya que tras hacerlo éste pasa a ser para quien lo eliminó cual polvo de la tierra o cual jametz que ya no le pertenece, por lo que no trasgrede ni la prohibición de poseerlo ni la de ver el que se posee. Sin embargo, nuestros sabios estipularon que no nos limitemos a anular el jametz con la palabra, sino que además lo eliminemos físicamente del hogar. Esto se debe a dos razones; la primera porque puede haber personas que declaren anular el jametz pero en realidad tengan la intención de disfrutar de este una vez pasada la fiesta, y entonces, al no haberlo anulado con plenitud de intención trasgreden las prohibiciones de poseer jametz y de ver el jametz que se posee. La segunda razón es para prevenir una situación en la cual una vez iniciada la fiesta una persona pueda encontrar en su casa un sabroso pastel, se olvide que Pesaj ya comenzó y se lo coma por error. Por lo tanto, nuestros sabios establecieron que además de anular el jametz de palabra es necesario revisar el jametz para de esa manera eliminarlo completamente del hogar. Aparentemente, el mejor momento para llevar a cabo la revisación es el día 14 poco antes del mediodía, pues es entonces que el jametz debe ser eliminado. Sin embargo, nuestros sabios establecieron que la revisación se realice el 14 por la noche pues durante el día las personas están muy ocupadas en sus quehaceres, y si la revisación se pospone hasta el 14 poco antes del mediodía se teme que esta sea olvidada. Además, a los efectos de que se puedan revisar bien los hoyos y grietas de la casa es conveniente utilizar la luz de una vela, y durante el día esta no ilumina bien pues en presencia de la luz solar el ojo humano no puede concentrarse debidamente en su tenue luminosidad. Por lo tanto, nuestros sabios estipularon que la revisación del jametz se lleve a cabo al inicio de la noche del 14, ya que en ese momento las personas suelen encontrarse en sus hogares y la luz de la vela es apropiada para la revisación (Shulján Aruj HaRav 431:5).

Empero, al iniciarse la noche las personas acostumbran a rezar Arvit por lo que primeramente debe llevarse a cabo este servicio por tratarse de un precepto frecuente y por lo tanto corresponde anticipar su cumplimiento, y posteriormente, sin mediar demora se pasa a revisar el jametz (Mishná Berurá 431:8). En el caso de quien acostumbra a rezar Arvit en un minián más tardío, que revise el jametz ni bien salen las estrellas y luego que rece en su horario habitual.

El deber de revisar el jametz recae sobre el padre de familia y en caso de que se le dificulte hacerlo por sentir debilidad o si le falla la vista puede designar a su esposa o a uno de sus hijos mayores para que lo hagan en su lugar. En el cumplimiento de este precepto no hay diferencia entre hombres y mujeres por lo que se debe confiar esta acción a quien se piensa que lo hará de la mejor manera (Aruj Hashulján 437:7). En caso de que el dueño de casa pueda llevar a cabo la revisación de modo satisfactorio, pero habrá de arribar después de la salida de las estrellas, podrá designar alguien que lo sustituya en la función y realice la revisación en su horario habitual al caer la noche. A posteriori, si no hay quien revise el jametz en su lugar, podrá hacerlo cuando regrese tarde en la noche.

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