Zmanim (Tiempos)

4 – Escuchar música de un aparato eléctrico doméstico.

Hay quienes opinan que así como está prohibido asistir a un recital en vivo durante las “Tres Semanas”, también lo está el escuchar música de un aparato eléctrico o electrónico y solamente se puede escuchar canciones que son cantadas sin acompañamiento musical. Según éstos, esta regla aplica tanto para las “Tres Semanas” como para el período de la Cuenta del Omer (Igrot Moshé Yoré Deá II: 137, Yejavé Daat VI:34). Por otra parte hay quienes prohíben todo tipo de música en estos días en cuestión, incluso tratándose de canciones sin acompañamiento instrumental (Tzitz Eliezer 6:33).

Empero, hay quienes autorizaron escuchar música mediante aparatos eléctricos o electrónicos ya que entienden que lo que prohibieron los sabios de las últimas generaciones es específicamente escuchar recitales en vivo que implican un carácter festivo pero oír un tema musical en la radio o en un tape, carece de tal carácter.

Y si bien en el pasado, cuando se comenzaron a fabricar los primeros aparatos de radio o los primeros grabadores, escuchar música mediante estos implicaba una exaltación propia de lo novedoso del instrumento, hoy día que estamos acostumbrados a oír música en todo momento mediante todo tipo de aparatos, hacerlo no implica una alegría especial y por lo tanto queda permitido durante las “Tres Semanas”.

Más aún, es menester distinguir entre piezas musicales de carácter alegre y piezas normales. Ya que solamente las piezas alegres deben ser prohibidas durante las “Tres Semanas” mientras que las normales y en consecuencia más aún las de carácter triste no hay razón de prohibirlas. En el Talmud vemos (Tratado de Shabat 151(a)) que en los funerales se acostumbraba a tocar la flauta, para que la música incremente el dolor y el llanto por la pérdida del difunto y era parte integral de la mitzvá de acompañar al fallecido en su último camino. Por lo tanto no hay una prohibición general de oír música instrumental sino que en los días de duelo se prohíbe escuchar música alegre.

Así lo escuché de mi padre y maestro, que no solamente está permitido escuchar durante los “Nueve Días”, por la radio u otro medio electrónico canciones tristes sobre la destrucción del Templo con acompañamiento musical sino que además tiene el mérito de que mediante éstas, los corazones se tornan más sensibles y propensos a enlutarse por la desgracia que nos aflige.

5 – En la práctica.

Vemos entonces que según la opinión más flexible podemos dividir a las canciones en tres categorías. Primeramente las canciones alegres como las de casamiento. En segundo término canciones que no son ni especialmente alegres ni particularmente tristes y en esta categoría se incluyen la gran mayoría de las canciones actuales así como la mayoría de las composiciones clásicas. En tercer lugar tenemos las canciones especialmente tristes que son parte del duelo por la desaparición de una persona o el acaecimiento de una desgracia como por ejemplo un réquiem.

Desde el inicio de las “Tres Semanas” hay que evitar las canciones del primer tipo. Desde el primer día del mes de Av es menester evitar las de la segunda categoría quedando permitidas sólo las del tercer tipo. Es así que la estación de Radio Arutz Sheva acostumbraba a transmitir durante las “Tres Semanas” canciones comunes no particularmente alegres y en los “Nueve Días” transmitía canciones tristes que le recordaban a la audiencia el duelo por la destrucción del Templo.

Cuando se escucha música en alto volumen, aunque se trate de canciones comunes, adquieren un carácter festivo por efecto de la potencia transformándose así en una canción festiva por lo que aún en el caso de canciones permitidas, consideramos es menester limitar los decibeles.

Asimismo, está prohibido participar de un concierto de música triste (réquiems) en las “Tres Semanas” ya que si bien se trata de música luctuosa, el contexto del concierto público de carácter festivo y la prueba es que la gente se viste con su mejor indumentaria para asistir. Empero, si se trata de un evento cultural está permitido ejecutar música triste en recuerdo de la destrucción de Jerusalém aunque se trate de los nueve primeros días del mes de Av (según el Tratado de Shabat 151(a)).

6 – Paseos, esparcimiento en una piscina de natación, vacaciones en un hotel.

Hay quienes opinan que deben evitarse paseos o tomar baños de mar o piscina durante las “Tres Semanas” para así disminuir el placer en los días de «Bein Hameitzarim», amén de que estos tienen mayor propensión a los accidentes por lo que es correcto eludir actividades que puedan ser peligrosas.

Sin embargo, en la práctica estas actividades no están prohibidas porque nuestros sabios -de bendita memoria- al indicar el disminuir la alegría se referían a partir del primero de Av, por lo que no hay prohibición de realizar actividades placenteras salvo la realización de fiestas, conciertos o bailes. Por lo tanto, es permitido pasear, nadar o vacacionar en un hotel hasta el final del mes de Tamuz. Respecto del temor a la realización de actividades que implican algún tipo de riesgo, no nos referimos a un temor tal que obligue a anular paseos y demás. En realidad, todo el año es necesario tomar precauciones a la hora de realizar actividades riesgosas y en estos días corresponde ser aún más cuidadosos.

Desde que se inicia el mes de Av disminuye la alegría razón por la cual hay que evitar paseos y formas de esparcimiento que giren en torno al placer y la alegría. Un paseo o vacaciones destinadas principalmente a objetivos de estudio o salud están permitidos de llevarse a cabo durante los “Nueve Días”. Otro tanto ocurre con nadar en el mar o en una piscina, si se trata solo por diversión, queda prohibido, mas si se le ordenó nadar por razones médicas está permitido hacerlo en los nueve primeros días de mes de Av.

7 – La recitación de la bendición de «Shehejeianu» en las “Tres Semanas”.

Algunos de los grandes sabios medievales (hasta el Siglo 16, denominados Rishonim) acostumbraban a no ingerir un fruto nuevo o comprar una prenda nueva en este período, a fin de no recitar la bendición de «shehejeianu» pues consideraban inapropiado agradecerle a D´s «que nos mantuviste con vida y nos hiciste presenciar este momento» cuando se trata de tres semanas de desgracias (Sefer Jasidim 840). Esta práctica se desarrolló a pesar de que muchos de los principales juristas consideraban innecesaria esta medida (Turé Zahav, Gaón de Vilna). De todas maneras en el correr de las generaciones se extendió la costumbre de no recitar la bendición de «shehejeianu» durante las “Tres Semanas”. Por lo tanto, se tiene cuidado de no ingerir una fruta nueva de la estación que requiere de la bendición de “Shehejeianu” y no se adquiere una prenda nueva que requiere de la misma bendición.

Empero se permite adquirir hasta finales del mes de Tamuz objetos que que no requieren de la bendición de “Shehejeianu”. Por ejemplo, se permite adquirir medias o camisetas pues como no son prendas de vestir importantes no se recita “Shehejeianu” al comprarlas. Asimismo, quienes acostumbran a no recitar “Shehejeianu” al adquirir zapatos podrán hacerlo (Shulján Aruj y Ramá, Oraj Jaím 223:6 y ver Peninei Halajá Brajot cap. 17 inciso 4). Por lo tanto una pareja puede adquirir un mueble, ya que se asociaron en su compra, y recitan la bendición de «Hatov Vehameitiv». Empero un individuo debe evitar adquirir un mueble ya que deberá recitar la bendición de «Shehejeianu»(ídem 223:5).

Asimismo está permitido adquirir una prenda importante que requiera aún algún tipo de arreglo para poder vestirla pasado el nueve de Av, ya que, al no poder usarla el mismo día de la compra no corresponde recitar «Shehejeianu». Esto se permite hasta el final del mes de Tamuz (Mishná Berurá 223:17). Para quienes acostumbran a recitar «Shehejeianu» al momento de estrenar la prenda y no al momento de comprarla (siendo esta la costumbre más extendida) les está permitido adquirir ropa nueva durante todo el período de las “Tres Semanas” a condición de que la estrenen pasado el nueve de Av y sólo entonces reciten «Shehejeianu». Además, al comenzar el mes de Av reducimos nuestra actividad comercial o profesional por lo que aunque no se recite «Shejejianu» al momento de la compra, es correcto evitarla (ver el inciso 18).

8 – ¿En qué casos está permitido recitar «Shehejeianu»?

En el caso en que a una persona se le presenta cumplir un precepto que conlleva la recitación de «Shehejeianu» como lo es el caso de una circuncisión o el rescate de un primogénito, la bendición debe ser recitada dado que se trata de una circunstancia determinada por la Divina Providencia y no por la planificación humana (Shulján Aruj 551:17).

Asimismo, quien se encuentra con un amigo muy querido a quien no ha visto por más de treinta días y esto le llena de alegría recita «Shehejeianu» pues de no hacerlo de inmediato se perderá la oportunidad de recitar la bendición. Otro tanto ocurre con aquél a quien le nació una hija, al verla por primera vez puede recitar la bendición ya que también se trata de una oportunidad que no ha de repetirse y perdería la posibilidad de bendecir (Según Shulján Aruj 225:1, Mishná Berurá 223:2).

De acuerdo a la mayoría de los juristas, durante los sábados de las “Tres Semanas”, está permitido recitar «Shehejeianu» y si bien algunos lo han prohibido (según el Arí Hakadosh) en la práctica se puede aplicar un criterio más flexible y permitir la recitación de Shehejeianu inclusive en «Shabat Jazón», que es el sábado inmediatamente anterior al 9 de Av. Por lo tanto, aquél a quien se le presenta una fruta nueva en días de semana habrá de postergar su ingestión hasta Shabat y entonces recitará «Shehejeianu». Si no es posible posponer la ingestión del fruto por carecer de refrigerador o temor de que la fruta pueda estropearse hasta el Shabat, puede ingerirlo de inmediato y recitar «Shehejeianu» (Ramá 551:17, Mishná Berurá 551:98). De la misma manera, se puede recitar «Shehejeianu» por una prenda nueva en Shabat hasta el inicio del mes de Av, mientras que en el Shabat posterior al inicio del mes de Av es menester ser más riguroso y no estrenar una prenda y así no recitar la bendición en cuestión (Mishná Berurá 551:98, Torat Hamoadim 5:7).

9 – Casamientos y compromisos.

En la mayoría de las comunidades judías se acostumbra no celebrar bodas durante las “Tres Semanas”. A pesar que, la esencia de la ley lo que prohíbe en los días de duelo por la destrucción del Templo fueron los casamientos opcionales, esto es, el enlace de quien ya cumplió con el precepto de «multiplicaos y fructificaos» y tiene un hijo y una hija vivos. Sin embargo, quien aún no cumplió con el precepto tenía permitido desposar una mujer inclusive en los nueve primeros días de Av. De todas maneras, por cuanto que las “Tres Semanas” se consideran días desgraciados se acostumbró a no celebrar enlace alguno ya que corresponde que un casamiento se celebre «en buena hora y en buena señal» (Simán Tov u Mazal Tov), aspectos ausentes en estos días fatídicos.

Hay entre los sefaradim quienes se abstienen de celebrar bodas únicamente durante los “Nueve Días” de Av.

La celebración de un compromiso en la intimidad y sencillez del hogar está permitida hasta el inicio del mes de Av ya que se trata del acuerdo entre dos personas de contraer matrimonio y esto tiene aspecto de mitzvá. Sin embargo, realizar una gran fiesta de compromiso no está permitido en las “Tres Semanas”. Asimismo, durante los nueve primeros días de Av en los que se debe disminuir la alegría, queda prohibido celebrar cualquier tipo de celebración de compromiso aunque sea en una casa y sea de carácter sencillo. Sin embargo está permitido que los padres de los novios se encuentren para coordinar las condiciones y los detalles de la boda, ocasión en la que se puede servir un ligero refrigerio. Y si bien en esta situación está presente la alegría, por cuanto este encuentro ayuda a que la relación se transforme en un hecho consumado, aproximando el precepto del casamiento, puede llevarse a cabo incluso en los nueve primeros días de Av. Asimismo, en estos “Nueve Días” los solteros tienen permitido citarse con el objeto de conocerse en aras de un futuro casamiento.

10 – Corte de Cabello

Nuestros sabios prohibieron cortarse el cabello y lavar las ropas en la semana que acaece el 9 de Av (Tratado de Ta´anit 26(2)). El Shulján Aruj sentencia que (Oraj Jaím 551:3) no se debe cortar el cabello desde el inicio de la semana del 9 de Av y esta es la costumbre de muchos sefaradim. Tampoco se les puede cortar el cabello a niños que llegaron a la edad de «jinuj» (educación) para enseñarles a enlutarse por la destrucción del Templo. Inclusive, se acostumbra a no cortar el cabello a niños pequeños que aún no llegaron a la edad de «jinuj» para así expresar la desazón por estos días (Shulján Aruj 551:14).

Los ashkenazim, algunos de los sefaradim (entre ellos los marroquíes y los tunecinos de la isla de Gerba o Djerba) así como los seguidores del Arí Hakadosh (Rabí Isaac Luria Ashkenazi) acostumbran a ser más estrictos y se abstienen de cortarse el cabello las “Tres Semanas” completas (Ramá 551:4, Kaf HaJaím 80, Kitzur Shulján Aruj Toledano 387:8, Brit Kehuná 2:12, la usanza de los judíos tunecinos y argelinos de no cortarse el cabello según el Maharí Ayash).

Respecto de los niños existe una discusión si ser rigurosos y abstenerse de cortar el cabello durante las tres semanas completas o solamente la semana del 9 de Av. En caso de necesidad se puede ser más flexibles con los niños pequeños y cortarles el cabello hasta la semana del 9 de Av (Mishná Berurá 551:82).

La prohibición de cortarse el cabello no sólo incluye el pelo de la cabeza y la barba sino que además, todo el resto del vello corporal. El bigote puede ser recortado solo en el caso en que moleste a la ingestión de alimentos (Shulján Aruj 551:12-3).

Las mujeres tienen permitido recortar el cabello de la cabeza en caso de que por su extrema longitud comienza a sobrepasar los límites de su peluca pañuelo o sombrero. Asimismo tienen permitido depilar cualquier cabello de su cuerpo que atente contra su belleza (Mishná Berurá 69, Kaf HaJaím 47).

En el caso de una circuncisión, al padre, al padrino y al Mohel del niño les está permitido cortarse el pelo en honor al evento hasta la semana del 9 de Av.

Es bueno que el joven que llega a la edad de Bar Mitzvá no se corte el cabello en estos días ya que puede hacerlo antes del 17 de Tamuz. Empero su padre, que está habituado a afeitarse todos los días, puede hacerlo de cara al «banquete de la Bar Mitzvá» hasta la semana del 9 de Av (Ver el Kaf HaJaím 551, 10; Piské Tosafot 551:6).

Está permitido peinarse en la semana del 9 de Av (Mishná Berurá 551:20, Kaf HaJaím 46). Los sabios de las últimas generaciones discutieron respecto de si se puede cortar las uñas en los primeros nueve días de Av empero como preparativo en honor del Shabat está permitido (Mishná Berurá 551:20, Kaf HaJaím 48).

11 – Afeitar la barba en las “Tres semanas”.

Tal como vimos los ashkenazim y parte de los sefaradim acostumbran a no cortarse el cabello durante las “Tres Semanas” completas empero surgió la pregunta de cómo proceder con la barba.

Según muchos de los juristas no hay diferencia entre corte de cabello y afeitado de barba y ambos están prohibidos durante las “Tres Semanas” (Kaf HaJaím 551:66, 493:19) y así acostumbran los alumnos de las «ieshivot» y todos aquellos que son meticulosos en el cumplimiento de los preceptos.

Sin embargo hay quienes opinan que a priori está permitido afeitarse cada víspera de Shabat previo al inicio del mes de Av (Según Maguén Avraham y Perí Megadim) y hay quienes permitieron afeitarse a diario hasta el inicio del mes de Av dado que hacerlo no implica una alegría. De hecho, la costumbre de no cortarse el cabello aplica a cortes que tienen una implicancia festiva determinada y no a afeitar la barba que tiene como propósito evitar la desprolijidad. Por lo tanto quien es más flexible en el tema del afeitado tiene en quien sustentarse y no hay que hacerle observaciones. Especialmente hoy en día que en Israel coexisten judíos de todo el mundo que detentan tradiciones matizadas y muchos de entre los sefaradim alivianan en este punto, afeitándose. En caso de duda respecto de la tradición ashkenazí se puede considerar la tradición sefaradí. De hecho, lo correcto es que cada quien actúe según su tradición paterna tanto sea esta rigurosa como flexible, pues de no actuar así, estaría deshonrando a su padre.

Sin embargo, desde el inicio del mes de Av en adelante según la tradición ashkenazí y parte de los sefaradim no está permitido afeitarse ni siquiera en vísperas de Shabat Jazón (el anterior al 9 de Av).

Durante la semana del 9 de Av según todas las opiniones y todas las costumbres está prohibido cortarse el cabello y no hay autorización para afeitarse.

12 – “Al iniciarse el mes de Av se disminuye la alegría”.

Dijeron nuestros sabios en la Mishná (Taanit 26:2): «Cuando comienza el mes de Av disminuye la alegría» ya que son días de luto por la destrucción del Templo de Jerusalém. Por lo tanto no se deben llevar a cabo actividades que implican alegría como lo son paseos, vacaciones en un hotel o encuentros de camaradería. Solamente eventos que tiene un objetivo primordialmente educativo o público están permitidos. Asimismo, quien esté necesitado de un descanso por razones de salud puede salir en estos días de vacaciones a un hotel o a algún lugar de descanso (ver inciso 6).

Se acostumbró a no preparar el telar para tejer en los nueve primeros días de Av. Esta costumbre se fundamentó en el hecho de que con la destrucción del Templo fue profanada la piedra fundacional o «Even Hashtiá» que es el asiento del Santo Sanctórum o Kodesh Kodashim, el sitio más sagrado del recinto templario donde reposaba el Arca del Pacto. (Esta piedra es en la tradición judía el sitio donde se empezó a crear el mundo, suerte de primer nudo del telar siendo en esta metáfora todo el universo una especie de gran tapiz N. de T.).

Asimismo está prohibido coser ropas nuevas en los “Nueve Días” así como no se tejen vestimentas o kipot (solideos) (Shulján Aruj 551:7-8). Sin embargo está permitido reparar vestimentas usadas y quien se gana el sustento de la confección de ropa o tejido de telas y le urge trabajar en estos nueve días debe consultar una autoridad rabínica.

Es preferible suspender un curso de costura en los nueve días y en caso de necesidad se puede continuar en el mismo a condición de que no se confeccionen prendas nuevas sino que únicamente se reparen prendas usadas o se realicen ejercicios de costura sobre telas que ya no están en uso.

Nuestros sabios dijeron que en estos días se disminuyen los preparativos para eventos alegres y es bueno reducir todas las actividades comerciales o profesionales. Nos abstenemos de construir y de plantar árboles si estas actividades tienen un carácter alegre y las reglas específicas las veremos en el inciso 18.

Dado que en estos días disminuimos la alegría se acostumbra a no comer carne ni beber vino ya que la ingestión de estos productos causan alegría.

Por cuanto se trata de días propensos a desgracias, nuestros sabios recomendaron que quien tenga un pleito judicial con un no judío busque la forma de no tener que comparecer ante los tribunales, ya que en estos días la suerte del judío es mala y se arriesga a perder el litigio (Shulján Aruj 551:1).

13 – Carne y vino.

Los sabios medievales (Rishonim) acostumbraban abstenerse de ingerir carne y beber vino en los días de duelo por la destrucción del Templo. Hay quienes se abstuvieron de la carne y el vino los días hábiles de las “Tres Semanas” y hay quienes lo hicieron en la semana del 9 de Av, empero la opinión mayoritaria es que es correcto abstenerse de ingerir carne y vino desde el inicio del mes de Av.

Si bien según la Mishná (Ta´anit 26:2) la prohibición de carne y vino aplica únicamente para la comida anterior al ayuno (seudá mafseket) los sabios medievales acostumbraron a abstenerse más días ya que se trata de alimentos que generan estado de ánimo festivo y este se contradice con la máxima rabínica «desde que se inicia Av se disminuye en alegría». Más aún, desde que se destruyó el Templo ya ni se ofrendan animales ni se liban vinos en el altar, por lo que correspondería que nos abstengamos por completo de consumirlos, pero se trata de una medida que por su severidad el público no podría cumplir (ver Tratado de Baba Batra 60(2)). Empero, en los días que fueron fijados para enlutarse por la destrucción del Templo es oportuno ser riguroso en este aspecto y abstenerse de ingerir carne y vino.

De hecho, la costumbre ashkenazí de no comer carne ni beber vino los “Nueve Días” incluyen el «Rosh Jodesh» o novilunio de Av y así acostumbraba también el Arí Hakadosh. Según la mayoría de los sefaradim carne y vino están permitidos en Rosh Jodesh y la prohibición comienza al día siguiente, el 2 de Av (Mishná Berurá 551:58, Kaf HaJaím 125). Esta prohibición se extiende hasta el día 10 de Av en el cual el Templo ardió y terminó de consumirse. Los ashkenazim extienden la prohibición hasta el mediodía del 10 de Av y la mayoría de los sefaradim la extienden hasta el final del día (Shulján Aruj y Ramá 558:1, Kaf HaJaím 10).

La costumbre de los judíos yemenitas es abstenerse de carne y vino únicamente en la comida anterior al ayuno tal como lo postula la Mishná.

14 – Leyes referentes a la prohibición de ingerir carne y beber vino.

Esta prohibición recae sobre todo tipo de carne, tanto de res como ave, tanto fresca como congelada (y salada previamente). El pescado, en cambio está permitido.

Se acostumbra a extender la prohibición a guisados en los cuales se coció carne. Por ejemplo, si se cocinaron juntas carne con papas las últimas estarán prohibidas aunque se ingieran solas pues el sabor a carne estará presente en ellas. Empero, está permitido cocinar alimentos permitidos en ollas cárnicas a condición de que no absorban sabor a carne (Mishná Berurá 551:63, Kaf HaJaím 142).

La prohibición de ingerir vino incluye el jugo de uva, no obstante bebidas alcohólicas como cerveza o whisky están permitidas. Asimismo está permitido condimentar con vinagre hecho a base de vino.

Productos panificados a cuya masa se les agregó vino están permitidos en los “Nueve Días” pues el sabor a vino no se siente en demasía, empero a priori es mejor no agregar vino a la masa.

Un enfermo aunque tenga una leve dolencia, para quién la ingestión de carne o vino le beneficia, le está permitido ingerirlos (Mishná Berurá 551:61). Asimismo la parturienta, dentro de los treinta días de pasado el parto, le está permitido comer carne para fortalecerse y otro tanto ocurre con la mujer que amamanta, ya que la carne ayuda a incrementar su producción de leche.

Al concluir el sábado previo al 9 de Av, Shabat Jazón, está permitido a quien hizo la «havdalá» beber del vino con que se realizó y así acostumbran los sefaradim y algunos ashkenazim. Se puede beber todo el vino de la copa y es preferible hacer la havdalá con jugo de uva que no alegra. Según la costumbre de algunos ashkenazim, si se encuentra en la havdalá un niño que llegó a la edad de ser educado (guil jinuj) en las Bendiciones del Disfrute, pero aún no alcanzó la comprensión del duelo por Jerusalém (entre los seis y los nueve años), quien hace la havadalá, pondrá su intención al bendecir el vino para con el niño, de modo que el niño después lo beba. Si no hay un niño de esa edad presente, entonces quien realiza la havdalá beberá el vino.

15 – Carne y vino en Shabat Jazón y en un Banquete de Mitzvá.

En el sábado previo al nueve de Av, Shabat Jazón, se ingieren carne y vino al igual que en todos los sábados del año ya que aunque el mismo 9 de Av cayese en Shabat el ayuno se postergaría para el domingo por cuanto que no hay duelo o luto en este sagrado día (Shulján Aruj 552:10).

Asimismo está permitido probar los guisados cárnicos que se preparan para Shabat Jazón durante su preparación a los efectos de revisar si es necesario agregar algún ingrediente ya que esta degustación no se considera placentera sino preparación para el disfrute sabático.

Está también permitida la ingestión de carne y vino en banquetes de mitzvá tales como luego de una circuncisión, rescate de un primogénito o conclusión del estudio de un tratado del Talmud. Está permitido ingerir carne o vino en el banquete de una Bar Mitzvá a condición de que se lleve a cabo el mismo día del cumpleaños (ver antes inciso 3).

Las tradiciones se diferencian en la cuestión de cuántos convidados está permitido invitar a estas comidas festivas. Hay quienes opinan que durante los “Nueve Días” es necesario restringir el número de convidados a un mínimo que es un quórum de diez personas (minián) además de la familia que invita. Otros opinan que se puede invitar en los “Nueve Días” a todas aquellas personas que serían invitadas en caso de que el banquete de mitzvá se celebrase en otra fecha. Según el Ramá (Rabí Moshé Isserles (N. de T.)) en los “Nueve Días” se invita a los mismos que se invitaría en otra fecha pero en la semana en que cae el 9 de Av se limita a diez el número de convidados, amén de la familia que invita. La aplicación práctica de esta premisa se adapta a la circunstancia y la necesidad.

Los sabios de las últimas generaciones (Ajaronim) escribieron que no se deben planificar finalizaciones de estudio de Tratados del Talmud para estos “Nueve Días” a los efectos de permitir la ingestión de carne y vino pues de hacerse se estaría anulando voluntariamente el duelo por la destrucción del Templo. Únicamente quien termina un Tratado en estos días, de acuerdo al orden rutinario de su estudio, y acostumbra siempre a hacer un banquete de mitzvá el mismo día que culmina, puede llevarlo a cabo en los “Nueve Días” (Mishná Berurá 551:63).

Quien acostumbra todos los días del año a recitar la bendición de gracias por los alimentos (Birkat Hamazón) y al finalizar bendecir sobre el vino, debe privarse de hacerlo en estos “Nueve Días” (Ramá 551:10, Kaf HaJaím 152).

Algunos acostumbran a realizar una comida la noche anterior a la circuncisión, mas al no tratarse de un banquete de mitzvá queda prohibido servir carne o vino.

16 – Construcción y plantado de árboles durante los nueve días.

Dado que en estos nueve días disminuimos la alegría, está prohibido construir obras que generan beneplácito como por ejemplo ampliar la casa o su balcón, sin que exista una imperiosa necesidad de hacerlo. Asimismo está prohibido blanquear o pintar las paredes ya que se consideran obras suntuarias por cuanto que no son indispensables amén de generar bienestar (Shulján Aruj 551:2). Está prohibido en estos días realizar reformas edilicias con objetivo estético como por ejemplo el cambio de persianas, armarios, cortinas y otros costosos elementos del mobiliario que proporcionan sensación de bienestar y no son indispensables.

Sin embargo, quien vive junto a su familia en un apartamento pequeño en estado de hacinamiento, le está permitido construir otra habitación en estos nueve días. Asimismo están permitidas todas las labores edilicias que tienen por objeto evitar daños o deterioros. Por ejemplo, se puede reforzar una pared que está por desmoronarse aunque no se necesite de esa habitación y no se corra un peligro inminente. De todas maneras está permitido demoler la pared y volver a construirla.

Está permitido construir amén de blanquear o pintar para cumplir con una mitzvá como son los casos de la construcción de sinagogas o colegios (Mishná Berurá 551:12, Kaf HaJaím 25). El Aruj Hashulján (551:7) opina que toda obra que es de necesidad pública, ingresa en la categoría de obra de mitzvá quedando permitida.

En estos días está prohibido plantar retoños con objetivo estético como es el caso de árboles ornamentales, mirtos, rosas y demás flores (Shulján Aruj 551:2), empero está permitido llevar a cabo obras de mantenimiento rutinario de jardines ornamentales como por ejemplo regar o cortar el césped.

Todo cultivo que tiene un propósito funcional está permitido, por lo que se pueden plantar árboles frutales en estos nueve días. Asimismo, quien se gana el sustento del cultivo y venta de plantas ornamentales y flores tiene permitido plantarlas en su vivero a fin de comercializarlas.

17 – Leyes referentes a la construcción durante los nueve días.

Un constructor y sus obreros judíos pueden continuar construyendo viviendas y venderlas durante los nueve días dado que se trata de una solución habitacional, no de un artículo suntuario, y además la construcción es su medio de subsistencia. En la Tierra de Israel es un precepto el construir casas y si bien el blanqueado y la pintura se pueden posponer hasta pasado el 9 de Av, en el caso en que la dilación genere un daño económico significativo se puede blanquear y pintar en esos días.

A priori, quien planea construir o instalar artefactos suntuarios en su casa debe convenir con el contratista que las obras no se ejecuten en los “Nueve Días”. Pero en caso de error, si convino con el contratista gentil la realización de las obras y llegaron los “Nueve Días” le habrá de pedir que suspenda las obras y si el contratista arguye que le asiste el derecho de seguir adelante con el trabajo no es necesario violar el contrato (Mishná Berurá 551:12, Kaf HaJaím 24).

Un obrero judío que se dedica a pintar o blanquear debe cesar su labor en los nueve días, mas en casa de un gentil tiene permitido continuar con su labor. Si se comprometió a terminar un trabajo para otro judío antes de los “Nueve Días” y no alcanzó a hacerlo, habrá de pedirle a su cliente que le dispense de continuar con las obras e incluso habrá de ofrecerle una pequeña indemnización. Empero si éste no se resigna a sufrir la demora y el obrero teme que esto le reporte un daño económico significativo como por ejemplo enfrentar una demanda por incumplimiento de contrato, podrá continuar trabajando en los “Nueve Días”.

Los rabinos acostumbran a vedar el ingreso a una nueva vivienda en los “Nueve Días”, sea esta comprada o alquilada. Sin embargo, si la demora puede reportar en un daño económico significativo se permite ingresar.

18 – Leyes que regulan el comercio en los nueve primeros días del mes de Av.

En los “Nueve Días” disminuimos la actividad comercial placentera, esto es, no adquirimos artículos suntuarios como joyas, ropa, adornos para la casa, mobiliario nuevo o un automóvil familiar. Si bien está prohibido adquirir artículos que requieren recitar la bendición de Shehejeianu durante las “Tres Semanas”, está permitido comprar algo que requiera aún algún tipo de reparación que por ende no requiere de la bendición (ver antes inciso 5).

Empero, durante los “Nueve Días” es oportuno abstenerse de adquirir artículos placenteros o que alegran, por lo que está prohibido encargar una prenda nueva a un sastre. Otro tanto ocurre con todos los demás artículos de la misma índole, ya que si se debe recitar «Shehejeianu» al adquirirlos, no se los debe comprar durante las “Tres Semanas” enteras y si no requieren de bendición solamente se prohíbe su adquisición en los “Nueve Días”.

Sin embargo, en caso de que a alguien le surja una oportunidad única de adquirir un artículo especial a un precio poco común y teme perder la oferta si la pospone hasta pasado el 9 de Av, tiene permitido realizar la compra en los “Nueve Días”, si bien es mejor que lo ingrese a su casa o comience a usarlo solamente después del ayuno.

Es bueno también reducir el comercio de artículos no suntuarios o que generen alegría. Por ejemplo, en el caso de una persona que acostumbra a realizar periódicamente una compra grande de productos, tanto de alimentos como demás productos del hogar, es recomendable que posponga la compra para después del ayuno (según el Shulján Aruj 551:2, Mishná Berurá 11:13).

En el caso del cumplimiento de una mitzvá se pueden adquirir, aunque causen alegría y beneplácito, tefilín y libros sagrados, siendo que además no se acostumbra a recitar «Shehejeianu» con su adquisición. Quien carece de zapatos de tela o goma para el 9 de Av, puede adquirirlos, a posteriori (“bediavad”) en los “Nueve Días” (Igrot Moshé, Oraj Jaím 3:80).

Los comerciantes que comercializan artículos suntuarios que generan alegría, tales como joyas o ropa, tienen permitido comercializar durante los “Nueve Días” para evitar una pérdida económica significativa por efecto de la pérdida de clientes. De todas maneras lo mejor es que se dediquen a la preparación o planificación de las ventas a realizar con posterioridad al 9 de Av. Aquél que tenga la posibilidad de cerrar su tienda en esos días sin sufrir un perjuicio económico considerable deberá hacerlo.

19 – La prohibición del lavado de ropa.

Nuestros sabios prohibieron lavar ropa en la semana del 9 de Av (Tratado de Ta´anit 26(2)). Se trata ésta de una de las expresiones tangibles del luto, ya que por efecto del dolor y la identificación con el fallecido o la destrucción del Templo, la persona deja de arreglarse y cuidarse. Esta prohibición incluye también tanto el planchado como la limpieza en seco.

Asimismo está prohibido lavar ropa para usar una vez pasado el 9 de Av, ya que quien se ocupa del lavado parece distraer su atención del luto por la destrucción. También está prohibido entregar la ropa a un tintorero no judío para poder usarla pasado el ayuno (Shulján Aruj y Ramá 551:3, Mishná Berurá 34).

Así como está prohibido lavar, también está prohibido vestir ropa lavada y esto aplica a toda la indumentaria. Está prohibido colocar en la cama las sábanas que han sido lavadas o extender un mantel lavado sobre la mesa. Asimismo está prohibido comenzar a usar toallas o servilletas lavadas.

Los sefaradim acostumbran a aplicar la prohibición de lavar ropa únicamente en la semana del 9 de Av tal como lo establece la Mishná. Por su parte los ashkenazim se abstienen de lavar desde el inicio del mes de Av. Empero, en honor al Shabat Jazón, el anterior al ayuno, los ashkenazim acostumbran a vestirse con ropa lavada (Gaón de Vilna, Mishná Berurá 551:6).

Dado que la prohibición de vestir ropa lavada se extiende a lo largo de varios días se acostumbra a preparar varias prendas usadas. Así se lleva a cabo: antes de la entrada en vigencia de la restricción se visten varias prendas, cada una por el mínimo de una hora y a partir de ese momento ya no se les considera ropa lavada y se pueden vestir en los días de la restricción. Quien no preparó las prendas con antelación puede tomar una prenda lavada y arrojarla al suelo e incluso pisarla y de esa manera ya no se le considera lavada y puede ser vestida.

En estos días está permitido vestir ropa interior y medias lavadas y cambiar toallas de mano sucias dado que hoy se cambian a menudo y no se considera un placer especial sino desprenderse de algo desagradable. Sin embargo, como no sabemos a ciencia cierta a partir de qué momento la ropa interior usada se torna desagradable y se pueda cambiar, es recomendable arrojar al suelo la ropa interior limpia para que pierda su carácter de lavada y pueda así ser usada.

A quien se le haya manchado la camisa y no pueda presentarse con esta en público y no tiene otra prenda que pueda vestir, se le permite lavar la mancha con agua por el principio de preservación de la dignidad humana. Si la mancha no sale solo con agua podrá también emplearse jabón.

En estos días no se pueden vestir ropas sabáticas, aun cuando no fueron lavadas (en la semana del 9 de Av para los sefaradim y desde el 2 de Av para los ashkenazim). Al concluir el Shabat Jazón se deben de quitar las ropas sabáticas. Sin embargo, en el caso de una circuncisión, el padre, la madre, el circuncidador, el padrino del niño y quienes lo traen a circuncidar pueden vestir ropas de Shabat (Mishná Berurá 551:3).

20 – Ropa de niños y hospitales.

Las ropas de los niños que se ensucian constantemente no están incluidas en la prohibición de lavar y por la misma razón está permitido lavar ropa de cama infantil. Muchos acostumbran en caso de necesidad a flexibilizar el criterio y lavar también ropa de niños más grandes dado que también éstos ensucian su ropa a menudo, y el lavado de su ropa no encierra ningún aspecto de alegría particular (Ramá 551:14). Hasta el Shabat Jazón los ashkenazim tienen permitido a priori lavar ropa infantil (Mishná Berurá 551:82, según Jaiéi Adam). Una vez concluido Shabat Jazón se puede lavar ropa infantil solo en caso de que toda la ropa esté sucia y no tenga el niño qué vestir.

Cuando se lava ropa infantil en el lavarropas no se permite agregar en el lavado ropa de adultos. Más aún, es conveniente secar en la intimidad del hogar ropa infantil lavada para que exteriormente no parezca que la familia no está enlutada.

En los hospitales está permitido lavar ropa y sábanas como los demás días del año dado que el móvil principal es evitar la falta de higiene e infecciones y no el placer o el confort. En los hoteles está permitido cambiar de sábanas para los nuevos huéspedes ya que hoy día la gente no tolera dormir en ropa de cama usada por otros (Tzitz Eliezer 13:61). A priori es conveniente que el huésped recién llegado al hotel que recibe ropa de cama limpia la pise un poco para que deje de ser considerada lavada. Posteriormente deberá pedir a la conserjería que no se le cambie la ropa de cama hasta pasado el 9 de Av.

21 – Higiene personal.

Si bien según el decreto de nuestros sabios talmúdicos la prohibición de tomar baño aplica únicamente para el 9 de Av, los sabios medievales fueron más rigurosos y prohibieron hacerlo en los días anteriores al ayuno. En España, muchos acostumbraban a no bañarse con agua caliente en la semana del 9 de Av mientras que en Ashkenaz acostumbraban a no bañarse por completo en los nueve primeros días del mes de Av y solamente en vísperas de Shabat Jazón se aseaban pero con agua fría (Shulján Aruj 551:16, Mishná Berurá ídem, Kaf HaJaím 186).

Sin embargo, hoy en día los hábitos de higiene personal han cambiado por completo. En el pasado las casas particulares carecían de agua corriente, por lo que tomar un baño era considerado un evento especial y particularmente placentero, al tiempo que abstenerse de tomar un baño no implicaba un sufrimiento notable.

Actualmente la norma común es bañarse a diario con jabón y de no hacerlo un solo día, la persona podría sufrir al punto que a alguna se le dificultaría conciliar el sueño.

Por lo tanto todo aquel que sufre por no bañarse tanto ashkenazí como sefaradí tiene permitido hacerlo durante los “Nueve Días” y también en la semana del 9 de Av, pero con agua tibia, de modo tal que el único móvil sea la higiene y no adquiera dimensión de placer. Más aún, está permitido bañarse con jabón para quitarse malos olores y si sufre por no poder lavarse la cabeza con champú, también podrá hacerlo.

Si alguien huele a sudor por no haberse bañado, aunque él mismo no sufra por esto, es conveniente que lo haga en los “Nueve Días” para resguardar el principio de la dignidad humana (“Kevod haBeriot”). Además, como hoy día el común de la gente es sensible a malos olores, el hecho de no bañarse por razones religiosas generaría la profanación del nombre de Dios.

En vísperas de Shabat Jazón todos se bañan, solo que los ashkenazim acostumbran a hacerlo con agua tibia. Quienes acostumbran a ir a la mikve (inmersión ritual) pueden continuar haciéndolo los nueve días a condición de que el agua no esté caliente.

Quien desee nadar en una piscina como forma de esparcimiento, tiene prohibido hacerlo desde el inicio del mes de Av, pues hay que disminuir la alegría; mas si el móvil es cuidar la salud, por ejemplo ersonas que acostumbran nadar todos los días media hora en la piscina, según los sefaradim pueden hacerlo hasta Shabat Jazón y luego corresponde abstenerse, mientras que para los ashkenazim estaría prohibido los nueve días. Quien necesite nadar por prescripción médica puede hacerlo hasta la víspera del 9 de Av.

22 – Shabat Jazón

Shabat Jazón es el sábado anterior al 9 de Av en el cual se lee la Haftará de “Jazón Iehsaiáhu” (la «Visión de Isaías» Isaías 1:1-27), en la cual el profeta amonesta al Pueblo de Israel previo a la destrucción. Según la costumbre sefaradí, la mayoría de las costumbres de luto como ser el abstenerse de lavar ropa o tomar baño, se inician el domingo inmediatamente posterior cuando se inicia la semana del 9 de Av. Por lo tanto, el Shabat Jazón está exento de señales luctuosas de cualquier tipo. No así en el caso de los ashkenazim, dado que para éstos algunas de las costumbres luctuosas comienzan al iniciarse el mes de Av, y por lo tanto Shabat Jazón cae dentro de los días de duelo. Es así que muchos ashkenazim acostumbraron a no bañarse con agua caliente en las vísperas y no vestir ropas sabáticas en Shabat Jazón (Ramá 551:1,16). Empero hubo varios de los grandes sabios de Ashkenaz que objetaron esta costumbre, ya que no se deben exhibir señales de duelo en Shabat. Es así que hoy día la costumbre más extendida entre los ashkenazim es la de bañarse en vísperas de Shabat Jazón con agua tibia con jabón y con champú, así como vestir ropa sabática lavada.

Hay quienes son más rigurosos y cambian en algo su indumentaria sabática, para expresar el dolor por la destrucción del Templo (Mishná Berurá 551:6).

Cuando un joven Bar Mitzvá sube a la Torá en Shabat Jazón se ofrece un «kidush» similar al resto de los sábados, ya que no se deben exteriorizar señales de duelo en Shabat. Otro tanto ocurre en Shabat Jatán cuando el que sube a la Torá es un novio previa o posteriormente a su boda, el kidush es igual al de los demás sábados. Para los que acostumbran a hacer una comida de «Shalom Zajar» por el nacimiento de un varón en el sábado previo a la circuncisión, tienen permitido hacerlo. (Las leyes referentes a un 9 de Av que cae en Shabat o un domingo se desarrollarán en el capítulo 9 inciso 4).

23 – La semana del 9 de Av cuando el ayuno se pospone para el domingo.

Las reglas de la semana en la que cae el 9 de Av son relevantes para los sefaradim ya que es en estos días que se abstienen de cortarse el cabello o de lavar ropa tal como lo indica la Mishná en Ta´anit 26(2). Los ashkenazim acostumbraron a abstenerse de lavar ropa desde el inicio del mes de Av (ver inciso 19), y respecto del corte de cabello tanto los ashkenazim como algunos sefaradim acostumbran a abstenerse de hacerlo durante las tres semanas (ver inciso 10).

Cuando el ayuno cae en domingo no tenemos «semana en la que cae el 9 de Av» pues el sábado por la noche se inicia el ayuno y al concluir las costumbres luctuosas del día 10 de Av, concluyen todas las restricciones de las tres semanas.

A veces el 9 de Av cae en Shabat por lo que el ayuno se pospone para el domingo, y por lo tanto hay quienes opinan que toda la semana que antecede al Shabat es considerada «la semana en la que cae el ayuno» (Samag – Sefer Mitzvot Gadol). Pero la mayoría de los legistas considera que, como el ayuno se pospuso para el domingo, no hay en ese año «semana en la que cae el ayuno» (Rosh – Rabenu Asher- y Ran – Rabenu Nisim) y así acostumbran la mayoría de los sefaradim (ver Shulján Aruj 551:4). Por lo tanto, se lava ropa toda la semana previa a Shabat Jazón. Empero, en lo que respecta al afeitado corresponde que también los sefaradim se abstengan de hacerlo, para así llegar al ayuno con una señal visible de luto en el rostro (ver inciso 7). Para aquellos que prefieran no abstenerse de afeitarse tienen autoridades rabínicas en las que fundamentarse.

1 – La comida previa al ayuno: «Seudá Mafseket».

En la víspera del 9 de Av, en la comida previa al ayuno, la persona no habrá de comer dos platillos diferentes (Talmud Tratado de Ta´anit 26:2 en la Mishná) dado que en ese momento se intensifica el duelo por la destrucción del Templo y no corresponde que la persona se dé a sí misma importancia disfrutando en ese momento de dos comidas. En cambio un platillo solo no implica placer especial. Asimismo no podrá comer carne ni beber vino en esta comida (Ta´anit ídem) ya que se trata de alimentos importantes, cuya ingestión produce alegría. Hoy día, la costumbre extendida en el Pueblo de Israel es de no beber vino ni comer carne desde el inicio del mes de Av (ver incisos 8 y 13 del cap. anterior) pero la diferencia es que, hasta la comida previa al ayuno, la abstención de carne y vino es por ordenanza de los sabios medievales (rishonim), mientras que en la Seudá Mafseket la prohibición es Talmúdica. Es así que en el caso de una persona enferma o una parturienta, a quienes la ingestión de carne puede fortalecer, podrán comer este alimento en los nueve días pero no en la comida previa al ayuno.

¿Qué es la Seudá Mafseket? Es la comida que se ingiere tras el mediodía y es la última antes del inicio del ayuno. Empero una persona que ingiere su última comida antes del mediodía, puede comer en esta dos platillos. La costumbre extendida es comer antes del mediodía de la víspera del ayuno una comida común con variedad de platillos y de cara al inicio del ayuno ingerir la Seudá Mafseket con un platillo solamente. No es correcto tratar de esquivar la normativa vigente ingiriendo después del mediodía una comida con varios platillos, recitar la bendición final por los alimentos para luego volver a lavarse las manos e iniciar una última comida con un solo platillo.

Sin embargo, a posteriori, si una persona no alcanzó a ingerir al mediodía una comida completa porque se le hizo tarde y teme que de no comer la misma se le dificulte cumplir el ayuno, podrá ingerir una comida completa tras la cual irá a la sinagoga para el servicio de Minjá y luego al retornar a su hogar ingerirá la Seudá Mafseket. Eso sí, deberá ser cuidadoso de no comer demasiado en la primer comida no sea que llegue inapetente a la Seudá Mafseket (Shulján Aruj y Ramá 552:9, Mishná Berurá 22).

2 – Definición de alimentos prohibidos.

En la seudá mafseket se pueden ingerir alimentos crudos como frutas y verduras sin límite. De estar estas cocidas se les considera platillo a pesar de que sin cocción también se consideran comestibles.

Los productos lácteos como por ejemplo quesos yogures o manteca, si bien fueron pasteurizados, no se les considera cocidos, ya que la cocción obedece a necesidades sanitarias y no a los efectos de mejorar su sabor (Shulján Aruj 552:4, Baer Heitev 5, Kaf HaJaím 13)

Si se cocinaron conjuntamente zanahorias y papas, está prohibido comer de ambas pues son dos platillos. Asimismo si cocinó spaghetti con queso o lentejas con huevo se trata de dos platillos mezclados y no se pueden comer juntos. Inclusive si cocinó dos platillos de la misma especie solo que uno lo hizo más líquido y el otro más espeso, se les considera dos platillos separados. Esto se aplica por ejemplo a huevos duros con huevos apenas pasados por agua. Empero si se trata de un platillo que a priori está compuesto de dos ingredientes en el cual uno es la comida principal y el otro es un simple saborizante del primero como en el caso de arroz con cebolla, se les considera un solo platillo (Shulján Aruj 552:3) Una comunidad que acostumbra a comer comida especial para dolientes, como ser lentejas y huevos, a pesar d que hay dos tipos diferentes de comida, se considera como un solo platillo y está permitido comerlo (Shulján Aruj 552:5).

La prohibición aplica sobre alimentos cocidos o asados, pero respecto de productos panificados como ser pan y pasteles no se aplican restricciones, ya que su objetivo es mitigar el apetito (Eshel Abraham Butshatsh). Mas hay quienes se abstienen de ingerir pasteles, por considerarlos demasiado placenteros para la Seudá Mafseket. La Pizza es considerada como un platillo por el queso que lleva encima.

Es correcto abstenerse del consumo de chocolate, «snacks» y dulces en la Seudá Mafseket, ya que están destinados al placer y no a alimentar (Ver Ramá 552:1); pero en el caso de que sean el único alimento disponible se pueden consumir.

Respecto de alimentos en vinagre como por ejemplo pepinillos, hay quienes consideran que es mejor no ingerirlos para no disfrutar demasiado en la «Seudá Mafseket», amén de que quizás puede ser considerado como alimento cocido y por ende como un platillo (Sheiaré Keneset haGuedolá, Kaf HaJaím 552:26), no obstante hay quien lo autoriza (Aruj Hashulján 552:7).

Está permitido ingerir ensalada de verduras crudas aderezada con aceite y especias, si bien hay quienes recomendaron no hacerlo para que la Seudá Mafseket no se torne en exceso placentera (Haim Iosef David Azulay, Kaf HaJaím 552:11).

Se acostumbra a no ingerir pescado, ya que se considera una comida importante como el caso de la carne. Hay quienes permiten ingerir pescado salado y sardinas en aceite por no estar cocidas (Ver Shulján Aruj 552:2, Kaf HaJaím 18).

Bebidas cocidas no se consideran platillo, por lo que por la base de la ley está permitido ingerir licor o cerveza, café o té. Sin embargo, muchos legistas indicaron abstenerse a priori de ingerirlos en la Seudá Mafseket, de modo de no incrementar la sensación placentera en exceso. Empero quien está habituado a beber licor en todas sus comidas y sin éste se le dificulta la digestión, tiene permitido hacerlo. Café y Té son menos importantes que una bebida alcohólica, de modo que quien sienta necesidad de ingerirlos puede hacerlo, y quien sienta que puede abstenerse sin por ello sufrir, es bueno que lo haga. Respecto del resto de las bebidas dulces tales como jugos o gaseosas están permitidas siempre y cuando sean consideradas rutinarias y necesarias en la dieta de la persona. Empero están prohibidas si se ingieren por placer.

3 – Costumbres de la «Seudá Mafseket»

El Talmud (Tratado de Ta´anit 30(1)) relata que a Rabí Iehudá hijo de Rabí Ilai en la «Seudá Mafseket» se le traía pan duro con sal y se sentaba en un sitio desagradable, entre el horno y la estufa donde comía y bebía de una jarra de agua, aparentando ser un deudo que está sentado frente a su muerto. Maimónides acostumbraba también a ser muy riguroso consigo mismo, e ingería en la Seudá Mafseket únicamente pan y agua sin acompañarlo con platillo alguno.

Sin embargo la directiva general para el público es de ingerir frutas y verduras para acumular energías de cara al ayuno. Algunos acostumbraban a comer como platillo único huevos cocidos, que por su forma redondeada, aluden al carácter cíclico del mundo, razón por la cual los dolientes solían ingerirlo. No hay prohibición de ingerir dos huevos. Algunos suelen preparar como platillo único lentejas cocidas que también sirve como comida en los días de duelo (Shulján Aruj 552:5-6).

Es costumbre ingerir la Seudá Mafseket sentado en el suelo, como forma de expresar el duelo por la destrucción, pero no es necesario quitarse los zapatos (Shulján Aruj 552:7). Hay quienes sostienen que según el misticismo judío, es oportuno extender una tela que intermedie entre el suelo y el comensal y hay quienes extienden la recomendación a aquellos que se sientan sobre baldosas (ver Kaf HaJaím 552:39). A quien se le dificulte sentarse en el suelo así como también en el caso del anciano, el enfermo, la parturienta o la embarazada, tienen permitido sentarse en una silla y es bueno que cambien la ubicación habitual de la misma (Kaf HaJaím 552:38).

Es bueno que cada quien se siente solo en otro rincón para ingerir la «Seudá Mafseket», tal como está escrito en las Lamentaciones de Jeremías (Eijá 3:28) respecto del doliente: «Bueno es que permanezca solo y en silencio». Incluso si se sentaron tres personas juntas, no suman para recitar juntas la bendición posterior por los alimentos (zimún), ya que cada uno es considerado como si comiese solo (Shulján Aruj 552:8, Mishná Berurá 19).

A priori no se estudia en víspera de ayuno pasado el mediodía salvo temas relacionados con la destrucción o leyes referentes al duelo. Quien tema que esta limitación afecte la continuidad de sus estudios puede estudiar lo que quiera (ver Ramá 553:2, Mishná Berurá 8).

Quien concluyó su «Seudá Mafseket» y quiere comer algo más, puede hacerlo, ya que el ayuno se inicia con la puesta del sol y no con la finalización de la comida. Asimismo, todas las leyes referentes al duelo no se inician sino con la puesta del sol, a menos que la persona haya decidido para sí mismo iniciarlas con anterioridad (Shulján Aruj 553:1, Mishná Berurá 2).

4 – El pasaje de Shabat al 9 de Av cuando el ayuno se inicia el sábado por la noche.

La regla general es que no hay duelo en Shabat, y por lo tanto si el 9 de Av cae sábado se pospone el ayuno para el domingo, y ese mismo Shabat se come carne, se bebe vino y se sirve la mesa con todo lujo como lo hacía el Rey Salomón en su momento, amén de cantarse canciones sabáticas en la mesa con normalidad.

Ahora bien, existe un tiempo intermedio en el cual aún no salió Shabat pero ya aplican las limitaciones del ayuno. Esto se debe a que tenemos una duda respecto de cuándo cambia el día, al ponerse el sol o al salir las estrellas por lo que el tiempo entre ambas es quizás día quizás noche y se le llama «Bein Hashmashot» o «entre los soles» (sol y luna). Dado que es preceptivo agregar tiempo al Shabat, este se extiende hasta unos minutos posterior a la salida de las estrellas. De esta manera desde que se pone el sol hasta unos minutos después de la salida de las estrellas, se trata de tiempo común al Shabat y al ayuno. En este lapso de tiempo está prohibido hacer nada que tenga apariencia de duelo ya que no se permite el duelo en Shabat, pero por otra parte desde la puesta del sol nos abstenemos de cosas que no son «sabáticamente» indispensables como por ejemplo comer, beber, lavarse o untarse cremas.

Por lo tanto en la tercer comida del Shabat, «Seudá Shelishit», se come y se canta con normalidad pero se concluye previo a la puesta del sol, ya que no hay obligación sabática de prolongarla más allá del atardecer (Shulján Aruj 552:10, Mishná Berurá 23). Asimismo es correcto abstenerse de cantar canciones alegres pasada la puesta del sol y no hay en esto señal de duelo, ya que no se acostumbra a cantar en todos y cada uno de los momentos del Shabat. Nos abstenemos de lavarnos o untarnos cremas desde la puesta del sol, pero de todas maneras no nos lavamos todo el Shabat. Empero quien hizo uso del excusado tras la puesta del sol, se lavará las manos como de costumbre, ya que de no hacerlo se conduciría como un doliente en Shabat.

Se ha de permanecer con la vestimenta sabática y los zapatos, sentados en sillas normales y saludándose unos a otros con normalidad hasta que salgan tres estrellas medianas y transcurran otros minutos como ‘agregado’ (“tosefet”) al Shabat. Entonces se debe recitar «Bendito Sea Aquél que diferencia entre lo sagrado y lo profano» («Baruj Hamavdil bein Kodesh Lejol») y de esta manera se da por concluido el Shabat. Paso seguido se han de quitar los zapatos y las vestimentas sabáticas y se ha de vestir ropa común que ya haya sido usada la semana anterior, pues no se puede usar ropa lavada el 9 de Av.

Se acostumbra a demorar el servicio vespertino de sábado a la noche en unos quince minutos tras la salida del Shabat, para que los feligreses alcancen a despedir el Shabat en sus hogares, cambiar de calzado y vestimenta y llegar a la sinagoga para el servicio de Arvit y lectura de Lamentaciones de Jeremías con ropa común.

5 – Cómo se realiza la ceremonia de la Havdalá cuando el ayuno del 9 de Av se inicia sábado a la noche.

Dado que una vez salido el Shabat estamos ya en el ayuno y resulta imposible realizar la ceremonia de Havdalá sobre el vino, esta se posterga hasta pasado el ayuno.

Sin embargo pronunciamos la Havdalá en la plegaria de Arvit al recitar la bendición de «Atá Jonantanu», en la cuarta bendición de la Amidá, que actúa a modo de diferenciación entre Shabat y la semana tras la cual se pueden ya realizar labores. Hay quienes sostienen que es bueno que las mujeres reciten el servicio de Arvit en este sábado a la noche para que reciten la bendición antes mencionada, y la mujer que no rece puede recitar la fórmula «Bendito Sea Aquél que diferencia entre lo santo y lo profano» («Baruj Hamavdil bein Kodesh Lejol») y entonces ya puede realizar labores (Mishná Berurá 556:2).

Además, se bendice sobre el fuego al salir el Shabat ya que ésta bendición no depende de la del vino sino que implica un agradecimiento por la creación del fuego que fue revelado a Adám y Javá el sábado por la noche. Se acostumbra a recitar la bendición por la creación del fuego después del servicio de Arvit y previo a la lectura de las Lamentaciones de Jeremías cuando se encienden velas. También las mujeres bendicen por estas velas. Quien por alguna razón no bendijo las velas tras el servicio de Arvit, puede hacerlo toda la noche.

Al finalizar el ayuno, antes de que se coma o beba, es menester recitar la Havdalá con una copa de vino recitándose dos bendiciones: por el fruto de la vid («Boré Perí Haguefen») y por diferenciar entre lo santo y lo profano («Hamavdil»), no recitándose las bendiciones de la creación del fuego («Boré Meorei Haesh») ni la de las especies aromáticas («Boré Minei Besamim»).

Es este un buen momento para puntualizar que todo sábado por la noche aunque ya hayan salido las estrellas, nuestros sabios prohibieron realizar labores hasta que no se haya pronunciado algún tipo de fórmula que diferencie lo santo de lo profano como por ejemplo «Atá Jonantanu» en la cuarta bendición de Arvit, así como no ingerir alimentos hasta haber realizado la ceremonia de la Havdalá sobre una copa de vino. Por esta razón en este sábado por la noche, es suficiente con la pronunciación de alguna fórmula de separación, que nos permita realizar labores y al salir el 9 de Av, cuando necesitamos comer, se debe recitar la Havdalá sobre una copa de vino.

Por lo tanto un enfermo que necesita comer el 9 de Av, debe hacer Havdalá con una copa de vino antes de ingerir alimentos, siendo lo más pertinente reemplazar en esta ocasión el vino por la bebida más común del país (con preferencia de bebidas alcohólicas y a posteriori sirve cualquier bebida de consumo común como el café, ver en Peninei Halajá Shabat cap. 8 inc. 4). Si no tiene a su alcance la bebida común del país, puede hacerlo con jugo de uva. En caso de no tener jugo de uva, a posteriori, puede hacerlo con vino y beber un sorbo de no más de cuarenta mililitros (“meló logmav”). Si hay en el lugar un niño, que ya llegó a la edad en la que se le enseña a recitar las bendiciones, es preferible que él beba del vino y no el enfermo. Un niño que come durante el ayuno no necesita recitar Havdalá antes de ingerir alimentos (Shmirat Shabat Kehiljatá 62:45).

1 – El decreto del ayuno del 9 de Av.

Tal como vimos anteriormente (en el capítulo 6 inciso 1) tras la destrucción del Primer Templo, los profetas dispusieron cuatro ayunos, siendo el más estricto de estos el del 9 de Av, pues en esa fecha fue destruido el Templo (sobre la significación del ayuno se puede leer en el capítulo 6 inciso 4). Estos ayunos fueron establecidos inicialmente con carácter similar al de Yom Kipur, esto es, con una duración de un día entero, además de las cinco prohibiciones. Al construirse el Segundo Templo estos ayunos fueron anulados y se transformaron en días de alegría y regocijo, y al ser éste destruido, volvieron los cuatro ayunos a ser vigentes.

La destrucción fue acompañada de durísimas medidas persecutorias por parte del Imperio Romano, y una vez que estas cesaron, nos encontramos ante una nueva realidad: por una parte, el Templo seguía destruido, pero por la otra, los dracónicos decretos contra los judíos quedaron suspendidos, por lo que los sabios de la época decretaron que la ley respecto a tres de los ayunos: el 10 de Tevet, el 17 de Tamuz y el ayuno de Guedalia dependerían de la voluntad del pueblo de Israel, de modo tal que «si quieren ayunan y si no, no lo hacen».

Empero el 9 de Av, fecha en la cual los dos Templos fueron destruidos y se acumularon las desgracias sobre el pueblo de Israel, se debe ayunar indefectiblemente. Más aún, inclusive en tiempos de calma y bienestar, el cumplimiento no depende de la voluntad popular, sino que mientras que el Templo siga destruido, debemos mantener el decreto de los profetas de guardar ayuno (Talmud Tratado de Rosh Hashaná 18(2)).

Esta es la base de la diferencia entre el ayuno del 9 de Av y los ayunos más leves. El 9 de Av ayunamos por decreto de los profetas, y por eso recaen sobre nosotros todas las leyes relativas al ayuno, mientras que en los otros tres ayunos que son más leves, estamos obligados a ayunar porque el pueblo de Israel aceptó hacerlo hasta que se reconstruya el Templo. Es de notar que desde que se decidió cumplir con los ayunos leves, se acostumbró a no hacerlos tan rigurosos como el ayuno del 9 de Av (ver arriba capítulo 7 inciso 1).

2 – Las reglas generales referentes a los ayunos.

Entre el ayuno del 9 de Av y los tres ayunos menores existen tres diferencias básicas: a) El ayuno del 9 de Av dura una jornada completa, desde la puesta del sol hasta la salida de las estrellas del día siguiente, mientras que los ayunos leves duran desde que aclara hasta la salida de la estrellas. b) El ayuno del 9 de Av incluye las cinco aflicciones que son: comida y bebida, lavarse o tomar baño, untarse cremas o perfumarse, calzar zapatos de cuero y mantener relaciones sexuales. En cambio en los otros tres ayunos se prohíbe únicamente comer y beber. c) Los únicos que están eximidos del ayuno del 9 de Av son los enfermos, mientras que de los otros tres están exentas también las mujeres embarazadas y las que amamantan.

En términos generales el ayuno del 9 de Av es idéntico al ayuno de Yom HaKipurim, ya que los sabios decretaron sobre el primero las mismas prohibiciones que decretó la Torá para el segundo. Por lo tanto, sobre el 9 de Av, rigen las cinco restricciones que aplican para Yom HaKipurim, pero de todas maneras, dado que se trata de un ayuno de carácter rabínico, sus reglas son menos estrictas en dos aspectos fundamentales: a) Los sabios no obligaron a los enfermos a ayunar el 9 de Av, mientras que en Yom HaKipurim deben hacerlo, salvo que el cumplimiento del ayuno ponga en peligro sus vidas. b) En todo caso que se despierte una duda, en Yom HaKipurím es menester ser más estrictos, mientras que en el 9 de Av hay lugar para usar un criterio más flexible. De hecho la regla general para estas cuestiones es que en caso de duda sobre la aplicación de las leyes de la Torá se decide en favor de la opinión más estricta, mientras que en caso de discusión por el cumplimiento de una ordenanza rabínica se define en favor de la opinión más moderada.

Por otra parte el ayuno del 9 de Av tiene una restricción inexistente en Yom HaKipurím, y es la de las leyes de duelo. Aplicando estas leyes el 9 de Av nos sentamos en el piso y no nos saludamos unos a otros; solemos disminuir la intensidad de la iluminación (sinagogal por sobre todo N. del E.) por la noche y tenemos prohibido el estudio de Torá, ya que produce alegría. Por el contrario, en Yom HaKipurím, es obligatorio únicamente ayunar, pero más allá de las cinco restricciones, es considerado un día festivo, en el cual vestimos ropas adecuadas al día, nos sentamos en sillas normales, cantamos, nos saludamos unos a otros y por supuesto que podemos estudiar Torá sin limitación alguna. (Sin relación alguna con las cinco restricciones, en Yom Hakipurím está prohibido hacer las mismas tareas que en Shabat).

3 – La prohibición de comer y beber y las reglas referentes a los enfermos y las parturientas.

Las reglas referentes a la comida y la bebida fueron ya expuestas anteriormente (capítulo 7 incisos 5-7), y como ya vimos, existe una diferencia, ya que los ayunos menores se inician al despuntar el alba, mientras que el ayuno del 9 de Av se inicia con la puesta del sol. Sin embargo a los efectos de la prohibición de comer y beber no hay diferencia alguna.

Ya vimos que los enfermos están exentos de ayunar el 9 de Av (las leyes referentes a los enfermos las vimos en el capítulo7 inciso 7) y no hay necesidad que coman menos que la cantidad mínima (“shi’ur”), ya que solo el ayuno de Yom HaKipurím por ser de la Torá, es obligatorio también para enfermos y entonces ingiriendo cantidades inferiores a la mínima se evita quebrarlo. Pero como el 9 de Av es un ayuno de ordenanza rabínica, los enfermos están exentos de cumplirlo y entonces no es necesario consumir en caso de necesidad, cantidades pequeñas inferiores al mínimo (“Pajot mi-ka-shi’ur”), para formalmente preservar el status de ayunante. Sin embargo, algunos juristas de las últimas generaciones (Ajaronim) opinan que de ser posible, es conveniente que los enfermos guarden el ayuno aunque sólo sea la noche del 9 de Av, para así participar del luto público, pero a la mañana, tienen ya permitido ingerir alimentos sin limitación.

En el caso de una parturienta hasta treinta días con posterioridad al parto, se le considera enferma pues aún no se recuperó del todo y por ende está exenta de ayunar (Shulján Aruj 551:6).

En el caso de una mujer que perdió un embarazo, de sentirse débil dentro de los treinta días posteriores al aborto, es considerada parturienta y está exenta de ayunar el 9 de Av.

Aquellos que están exentos de ayunar, deben tener la precaución de ingerir alimentos sencillos y no platillos especialmente placenteros. Los juristas debatieron respecto de si quienes comen el 9 de Av, deben agregar en la bendición posterior a la ingestión de alimentos (“Birkat Hamazón”) el pasaje alusivo al ayuno, «najem» (‘Consuela a los dolientes de Tzión…’ N. del T.).

4 – Mujeres embarazadas y que amamantan.

Vimos anteriormente que una de las diferencias entre el ayuno del 9 de Av y los tres ayunos menores radica en que las mujeres embarazadas y las que amamantan están obligadas a cumplir con el primero estando exentas de los segundos (cap. 7 inciso 8). La diferencia obedece a que el 9 de Av solamente los enfermos están exentos de ayunar mientras que embarazadas o mujeres que amamantan, si bien pueden sufrir ciertos malestares, no se les considera enfermas (Shulján Aruj 554:5). Sin embargo en el caso en que padezcan de una debilidad significativa, entran en la categoría de enfermas y por ende quedan exentas de ayunar el 9 de Av.

Por ejemplo, una mujer embarazada que sufre de vómitos o mareos, se le considera enferma y exenta de ayunar. Lo mismo ocurre con una embarazada que se siente muy débil, como en el caso en que esté anémica (menos de 10 gramos de hemoglobina). Demás está decir que la exención aplica también para el caso en que se sospeche que el ayuno pueda provocar la pérdida de un embarazo. La mujer que esté en la duda, si entra o no en la categoría de enferma, que comience a ayunar y en el caso que le sobrevenga un gran malestar, pasa de la categoría de embarazada normal a la de enferma que tiene permitido comer y beber.

Tal como vimos, la mujer que amamanta tiene el deber de ayunar el 9 de Av y aunque se le dificulte, ya que dar pecho produce una pérdida ulterior de líquidos, no entra en la categoría de enferma. Tampoco el bebé sufre por el ayuno, ya que si su madre es de las mujeres que no disminuyen su producción de leche por efecto del ayuno, no hay razón para que se vea afectado y en caso de que disminuya se le puede dar al bebé un aditivo de agua edulcorada o maicena así no sufre de hambre. El mejor consejo para madres que sí ven disminuir su producción de leche por efecto del ayuno, es que salteen dos amamantamientos intercalados. Esto es, una mujer que amamanta cada tres horas, que lo haga a las diez de la mañana y a la una le dé al bebé el sustituto nutricional, para luego volver a amamantarlo a las cuatro y nuevamente darle sustituto a las siete. De esta manera no sufrirá en demasía del ayuno y la cantidad de leche no disminuirá drásticamente. En el caso en que una mujer que amamanta sienta una repentina debilidad que la pase a status de enferma, le estará entonces permitido comer y beber.

5 – Lavarse o tomar baño.

Todo baño de placer está prohibido el 9 de Av, tanto sea con agua caliente como fría, tanto se trate de parte del cuerpo o del cuerpo entero, más aún, está prohibido poner el dedo meñique en agua. Sin embargo aquél que se ensució con barro, materias fecales o sangre de su propia nariz tiene permitido lavar la parte que se ensució, dado que la intención no es la obtención de placer (Shulján Aruj Oraj Jaím 554:9). Lo mismo en el caso de quien cambie los pañales de un niño, podrá lavar el sitio que está sucio, si bien por efecto de esta acción estará lavando también su propia mano. Más aún, si al lavar las manos con agua solamente, éstas siguen teniendo mal olor, podrá lavarlas también con jabón.

Otro tanto ocurre con una mujer que prepara alimentos para la finalización del ayuno o para sus niños pequeños, la que tendrá permitido lavar alimentos y utensilios, ya que no se trata de un lavado placentero. Si bien en cualquier acto de lavado y eliminación de suciedad existe un elemento de satisfacción, por cuanto que el móvil central es la higiene y no el placer, está autorizado.

Quien haya transpirado considerablemente al punto de que le incomoda y provoca sufrimiento, tiene permitido lavar el sitio afectado ya que no se trata de un baño de placer (Mishná Berurá 613:2, Shaar Hatziún 4).

Asimismo quien sea extremadamente sensible y no pueda iniciar el día sin antes lavarse la cara, puede hacerlo sólo con agua. A quien se le haya acumulado suciedad en los ojos (ojos lagañosos) y acostumbre a retirarla con agua, podrá hacerlo (Shulján Aruj 554:11, Mishná Berurá 22).

Está prohibido lavarse la boca el 9 de Av y quien sufra en exceso por esta limitación podrá cepillarse los dientes sin dentífrico. Sin embargo, en Yom Kipur por tratarse de un ayuno de la Torá y por ende más riguroso, no podrá hacerlo (ver arriba capítulo 7 inciso 5 numeral 6).

Una novia dentro de los treinta días inmediatamente posteriores a su boda, tiene permitido lavarse la cara y cualquier parte del cuerpo que requiera, para no provocar desagrado a los ojos de su novel marido (Mishná Berurá 554:29, Shaar Hatziún 38).

Está permitido tomar una toalla levemente húmeda y pasarla sobre el rostro, las manos y los pies ya que un poco de humedad no entra en la categoría de «tomar baño o lavarse», a condición de que esta humedad no sea suficiente como para que las manos luego estén mojadas y mojen otros objetos al tocarlos (Ramá 554:14, Mishná Berurá 27).

6 – Lavado de mitzvá.

A los efectos de cumplir una mitzvá está permitido realizar la ablución de manos («netilat iadaim»), dado que no se trata de un lavado de placer. Por lo tanto los Cohanim tienen permitido lavar sus manos previo a la bendición sacerdotal («birkat cohanim») (ver Ramá 613:3, Shulján Aruj 128:6), pero no está permitida la inmersión ritual en la «mikve» el 9 de Av.

A la mañana tras levantarse, cada persona debe realizar la ablución correspondiente tres veces en cada mano, de manera intercalada hasta la altura de las raíces de los dedos, ya que reposa sobre éstas una energía negativa («ruaj raá») tras el sueño nocturno y esta puede dañar al cuerpo ingresando por sus orificios.

Una vez que haya evacuado en el excusado, volverá a realizar otra ablución de manos una sola vez en cada mano y recitará la bendición «al netilat iadaim», ya que se trata de una ablución de mitzvá que dispusieron nuestros sabios previo al servicio de la mañana («shajarit»). A pesar de que todos los días cumplimos con este precepto lavando toda la palma de la mano, el 9 de Av lavamos solamente los dedos, ya que para lo esencial de la ley, este lavado sirve tanto a los efectos de retirar la mala energía de las manos como de prepararlas para la plegaria matutina (Shulján Aruj 613:2).

Si bien a lo largo de todo el año, lavamos nuestras manos antes de rezar, el 9 de Av no lo hacemos porque no existe obligación alguna para hacerlo. Pero aquél que haya tocado alguna parte sucia de su cuerpo y luego quiere recitar alguna bendición o estudiar Torá, deberá lavar sus manos, ya que lo hace en pos de cumplir una mitzvá y no por placer (Mishná Berurá 613:5-6, Kaf HaJaím 6).

Surgió la duda respecto de si alguien que evacúa sin tocar sus partes íntimas, debe o no lavarse las manos. A los efectos de evitar esta interrogante, es oportuno que la persona que hace sus necesidades fisiológicas tenga contacto con alguna parte cubierta de su cuerpo, por ejemplo, donde pueda haber pequeñas gotas de transpiración, y al salir del excusado, según todas las opiniones, lave sus manos con las limitaciones correspondientes al 9 de Av, para poder así recitar la bendición posterior a la evacuación («Asher iatzar») en estado de santidad (Shulján Aruj 613::3, Mishná Berurá 4).

7 – Untar cremas, perfumes y fumar.

Está prohibido untarse cremas aunque sólo sea en una parte restringida del cuerpo, así como también está prohibido el uso de cosméticos tales como polvos faciales o cremas revitalizadoras o aromatizantes de la piel. La prohibición aplica a cremas que se untan por placer, pero si el móvil es terapéutico está permitido, por lo cual se puede aplicar vaselina sobre los labios resecos o una crema para evitar la comezón (Shulján Aruj 554:15), así como también se permite aplicar sobre la piel crema repelente de mosquitos.

No se huelen perfumes el 9 de Av pues esto provoca placer y es menester reducir el placer en el día de la destrucción de nuestro Templo. Sin embargo algunas opiniones lo permitieron por considerar que no se trata de una de las cinco restricciones del día (Maguén Avraham), pero la mayoría de los juristas opina que corresponde aplicar un criterio más estricto y prohibirlo (Shulján Aruj 559:7, Shaar HaTziún 556:1). Respecto de fumar ver la nota al pie de página .

8 – Calzar zapatos de cuero.

Está prohibido calzar cuero el 9 de Av. En los tiempos de nuestros sabios-de bendita memoria- se acostumbraba a confeccionar zapatos y sandalias sólo en cuero porque no sabían hacerlo de otros materiales que resultaran fuertes y flexibles a la vez. Los juristas disentían en lo relacionado con el calzado que no es de cuero. Según la opinión de muchos , solamente están prohibidos zapatos confeccionados con cuero siempre que, de hecho, protejan al pie de las asperezas del suelo (Rashí, Rambám, Tosafot y Ran). Mientras que hay otros que sí lo permitieron (Rambán, Rosh y Rashbá). En la práctica, así lo indicaron la mayoría de los Ajaronim (Shulján Aruj 614:2).

Está claro que la opinión de los juristas más flexibles se basó en la realidad según la cual todo calzado hecho de otros materiales no eran cómodos para caminar por lo que se puede decir que no eran considerados calzado. Pero actualmente que se fabrica calzado bueno de diversos materiales que no son cuero, todo aquél zapato o sandalia que durante todo el año se acostumbra a caminar con ellos en el exterior en lugares donde hay piedras, están prohibidos el 9 de Av, no siendo relevante de qué material están fabricados. En la generación anterior a la nuestra, cuando todavía no se fabricaba calzado bueno de otros materiales, hubo juristas que permitieron usarlo, pero a medida que transcurre el tiempo y se fabrica calzado excelente de los demás materiales disminuye el número de aquellos que permiten usarlo en Yom Hakipurím.

Por lo tanto, está prohibido el 9 de Av usar calzado con el que se acostumbra a salir a lugares donde hay piedras sin interesar de qué materiales está confeccionado. Empero está permitido calzar zapatos sencillos hechos de tela o goma con los que no se acostumbra a caminar sobre piedras pues se siente sobre éstos la aspereza del suelo. Como todavía hay quienes permiten usar calzado que no es de cuero, está permitido usarlos.

Un enfermo o una parturienta que puedan resfriarse si van descalzos o con suela fina, tienen permitido calzar zapatos de cuero. Otro tanto ocurre para quien camina por un sitio en el cual puede haber alacranes u otros peligros. Asimismo quien camina por donde hay fango o estiércol, puede calzar cuero para evitar que sus pies se ensucien. Lo mismo aplica a un soldado en servicio que se le permite usar botas militares (Shulján Aruj 554:17, 614:3-4). Está prohibido calzar cuero el 9 de Av cuando el móvil es la comodidad, pero cuando la razón es otra, no hay prohibición.

Quien necesite usar plantillas ortopédicas y sufre si no las usa, también cuando éstas están hechas de cuero está permitido colocarlas dentro de pantuflas o dentro de zapatos sencillos de goma que no se acostumbra a usar durante el año. Esto es debido a que no se les usa para caminar cómodamente sino para evitar el sufrimiento, y además, dado que la plantilla no está integrada al calzado, se puede decir que no es parte de éste (Jelkat Yaakov 2:83, Shmirat Shabat Kehiljatá 39:37).

9 – Relaciones sexuales.

La quinta restricción es la abstinencia de relaciones sexuales y para alejar a la persona de la trasgresión la noche del 9 de Av, se aplican las mismas reglas que durante el período en el que la mujer está prohibida para el contacto físico («nidá»): los cónyuges no se tocarán, no dormirán en la misma cama, no se pasarán un objeto de mano a mano. Durante el día no es necesario cuidar estas reglas, pero un contacto físico que implique exteriorización de cariño tal como caricia o abrazo estará prohibido, así como durante las horas del día continúa estando prohibido dormir en la misma cama.

10 – Estudio de Torá.

Además de las cinco restricciones antes mencionadas del 9 de Av, existen otras prohibiciones vinculadas al hecho de que se trata de un día de duelo: así como el doliente tiene prohibido estudiar Torá durante los primeros siete días del duelo, asimismo está prohibido estudiar Torá el 9 de Av para no distraer la atención del recogimiento del día. Esto y más, por cuanto que el estudio de Torá alegra, tal como está escrito (Salmos 19:9): «Los preceptos del Eterno son rectos, alegran el corazón», está prohibido estudiar o pensar en Torá en días de duelo porque eso lleva al regocijo. Empero, se deben estudiar cuestiones tristes que relatan las desgracias del pueblo de Israel y el sufrimiento humano, las cuales son apropiadas para este día. De todas maneras, el estudio no debe ser en profundidad por cuanto que éste puede alegrar. Sin embargo, si la intensidad del estudio lleva a innovaciones o descubrimientos (“jidushím”) importantes, no se debe temer, pues así es la naturaleza del estudio (Aruj Hashulján 554:4). En el caso de que la persona en su estudio detallado haya llegado a alguna conclusión novedosa tiene permitido anotarla sintéticamente para que no se le olvide (Kaf HaJaím 554:110).

Estos son los temas que está permitido estudiar: de la Biblia se permiten los capítulos vinculados a la destrucción en los Libros de Reyes, Crónicas y Lamentaciones de Jeremías; las profecías relativas a la destrucción así como la mayoría del libro del profeta Jeremías, parte del libro del profeta Ezequiel, amén de trozos escogidos de Isaías y los Doce Profetas. Empero no leerá las profecías que anuncian la caída de naciones malvadas que son una alegría para nosotros. Está permitido estudiar el libro de Job, ya que trata sobre el sufrimiento humano, mas no estudiarán sus capítulos finales. De la Torá puede estudiar las porciones de Ki Tavó, Bejukotai y Haazinu que traen duras advertencias al pueblo de Israel. Se permite estudiar los versículos con su comentario para entender el sentido literal pero no para profundizar.

Respecto a las Leyendas relatadas por nuestros Sabios (“Agadot Jazal”), se permiten los relatos de la destrucción del Templo del Tratado de Guitín (55(B) – 58(A)) así como también el Midrash Eijá Rabá salteándose los capítulos que tratan del consuelo. También se permite estudiar el capítulo tercero del Tratado Mo´ed Katán que trata de leyes referentes al duelo o la excomunión, así como la Guemará al final del Tratado de Ta´anit que tratan de las leyes relativas al 9 de Av.

En cuanto a textos halájicos se pueden estudiar las leyes referentes a las Tres Semanas y el 9 de Av (Shulján Aruj Oraj Jaím 550-561), así como también las leyes relativas al duelo (Shulján Aruj Ioré Deá 334-403). En caso de presentársele al rabino una consulta legal que no admite la menor demora en un área cuyo estudio está prohibido en este día, habrá de responderla sin explayarse en las razones de la decisión (Mishná Berurá 554:5).

Está permitido estudiar libros de ética y si bien estos citan versículos bíblicos y pasajes talmúdicos o midráshicos, dado que su objetivo es despertar el arrepentimiento en la persona, no producen la alegría común que se genera en el estudio normal de Torá.

En principio estas limitaciones deben entrar en vigencia a partir del mediodía de la víspera del 9 de Av. Pero ya estudiamos anteriormente de que quien tema que esta limitación interfiera con el orden rutinario de su estudio («Bitul Torá»), hasta que entra el ayuno puede estudiar lo que le plazca (ver Ramá 553:2, Mishná Berurá 8 y arriba capítulo 9 inciso 3).

Está prohibido leer el 9 de Av libros apasionantes, periódicos o disciplinas seculares para no distraerse del duelo (Aruj Hashulján Ioré Deá 384:9). Sin embargo es oportuno y hasta un deber leer libros de historia que se ocupan de la destrucción del Templo, del exilio y del sufrimiento que padeció el pueblo de Israel.

11 – El saludo.

Así como los deudos tienen prohibido saludar (Shulján Aruj Ioré Deá 385), igualmente no se saluda el 9 de Av (Shulján Aruj Oraj Jaím 554:20), y así como quien está de duelo por la muerte de un familiar cercano no está en paz y armonía, también en el 9 de Av no debemos sentirnos en calma sino angustiados por la destrucción de nuestro Templo.

Esta conducta debe ser especialmente observada por los estudiosos de la Torá que conocen la ley, pero cuando una persona no docta saluda, es menester responderle en un lenguaje suave y ceñudo tal como quien está ocupado con pensamientos tristes, aunque deberemos cuidarnos de no provocarle malestar alguno con nuestra esquiva respuesta, y siempre es mejor decir «buenos días » y evitar decir «shalom». En el caso de que aquél que da los «buenos días» sea alguien deseoso de estudiar Torá y no tememos que se ofenda, se le aclara que no se saluda el 9 de Av.

Según la mayoría de los juristas está también prohibido decir «buenas noches» o «buenos días» (Mishná Berurá 554:41, Kaf HaJaím 90). Hay quienes sostienen que decir “shalom” está prohibido pero dar los “buenos días” o similares está permitido (Leket Iosher). Además, ya vimos que en caso de necesidad, a los efectos de no ofender a alguien se le puede saludar y por cuanto hay quienes sostienen que no hay prohibición en saludar “buenos días” o “buenas noches” es preferible usar estos saludos y no pronunciar la palabra «shalom».

Aquél que se encuentra con un amigo que se casó o le nació un niño puede saludarle con un «Mazal tov» dado que esta bendición no está tan prohibida como decir “shalom” (Piskei Teshuvot 554:19). Inclusive el estrechar la mano no está incluido en la prohibición de saludar con «shalom» (Zohar Tzví Ioré Deá 290).

Así como no se saluda con «shalom» tampoco se envían presentes el 9 de Av (Mishná Berurá 554:41). Como la caridad no se considera un regalo está permitida, también lo está el envío de alimentos a los pobres para que tengan con qué romper el ayuno (ver Kaf HaJaím 554:91).

12 – Caminata al Muro Occidental y paseo por sus inmediaciones.

Se debe evitar pasear el 9 de Av para no distraerse del duelo. Asimismo se deben evitar las charlas con amigos para no llegar a chistes o conversaciones vanas (Shulján Aruj 554:21). Es bueno hablar de la destrucción, los sufrimientos del pueblo de Israel y las medidas necesarias que lleven al arrepentimiento tanto general como individual.

Incluso para quienes acostumbran visitar el cementerio después de la lectura de las «kinot» (poesías luctuosas N. del T.), deben cuidar de no ir en grupos numerosos para no distraerse del duelo (Ramá 559:10, Mishná Berurá 41).

Empero es claro que no debe evitarse el visitar el Muro Occidental por temor a encontrar amigos y distraerse o alegrarse. Y así me enseñó mi padre, que no hay cosa mejor que visitar en el 9 de Av dicho lugar, el remanente del Santuario, y allí rezar para que se reconstruya prontamente en nuestros días. Más aún, el hecho de que fluyen hacia el Muro Occidental muchas personas, potencia la plegaria y aumenta la Gloria Celestial. Agregaba mi padre que así como está prohibido decir que no se debe construir el Templo durante los nueve días, por ser una obra que trae alegría, de la misma manera no se debe evitar visitar el Muro el día 9 de Av por temor a encontrarse con amigos. Pero una vez que se los encuentra, no se debe saludarlos diciendo “shalom”, pudiéndose sí estrechar sus manos con amor y rezar junto a ellos por la reconstrucción.

13 – Sentarse y acostarse en el suelo.

De acuerdo con la ley básica, no es obligatorio dormir o acostarse en el suelo el 9 de Av, ya que lo que indicaron los sabios talmúdicos (Ta´anit 30(A)) en cuanto a que «todos los preceptos que recaen sobre el doliente se aplican el 9 de Av», se refiere únicamente a las prohibiciones inherentes al duelo como lavarse o bañarse, untarse cremas, calzar cuero, mantener relaciones sexuales, saludar y estudiar Torá. Empero los deberes del doliente como dar vuelta la cama o sentarse en el suelo, técnicamente no corresponden al 9 de Av (Tur Oraj Jaím 555). De todas maneras se extendió la práctica de expresar el duelo por la destrucción del Templo tanto al sentarse como al acostarse, pero como el origen de esta norma es la costumbre, su ejecución está sujeta a diversas flexibilizaciones como se aclararán a continuación.

a) Al acostarse: hay quienes lo hacen sobre el piso, otros se privan únicamente de almohada mientras que otros colocaban una piedra bajo su cabeza (Shulján Aruj 555:2). Sin embargo, si esto le impide a alguien conciliar el sueño, puede dormir como lo hace habitualmente (Mishná Berurá 555:6). La práctica más extendida es bajar el colchón al piso, con lo cual ya no hay necesidad de retirar la almohada. Es bueno colocar una piedra bajo el colchón de modo tal que se cumplen todas las costumbres del duelo sin que se dificulte el conciliar el sueño.

b) Al sentarse: se acostumbra hacerlo en el suelo tal como lo hacen los dolientes. Sin embargo, como esto no es obligatorio según la base de la ley, no se extiende la práctica hasta el final del día (Bait Jadash 559:1). Los ashkenazim acostumbran a sentarse en el suelo hasta el mediodía del 9 de Av y los sefaradim hasta el servicio de Minjá (Shulján Aruj y Ramá 559:3). Asimismo, quienes duermen por la tarde no precisan bajar el colchón al piso.

Ya vimos anteriormente (capítulo 9 inciso 3) que según los sabios de la Cabalá, no es bueno sentarse sobre el suelo sin que nos separe alguna tela o madera (Birkei Iosef 555:8), pero cuando es sobre baldosas, muchos opinan –incluso los sabios de la Cabalá- que no se debe ser riguroso con ello. Si bien algunos acostumbran a colocar también sobre las baldosas algo que se interponga entre ellas y su cuerpo, muchos no lo hacen.

Dado que la halajá de base no determina la obligatoriedad de sentarse en el suelo, está permitido hacerlo sobre un almohadón o un banquito bajo, cuya altura no exceda los tres palmos (24 centímetros N. del T.). En el caso de que a alguien se le dificulte el banquito, podrá tener una altura levemente mayor. Sentarse sobre escalones se considera como hacerlo en el suelo pues la gente los pisa (Mekor Jaim le Javot Iair). Mujeres embarazadas, ancianos, enfermos y quienes sufren de dolores de espalda que les dificulte sentarse en un asiento bajo, pueden hacerlo sobre asientos normales (Aruj Hashulján Ioré Deá 387:3).

14 – La realización de labores.

Nuestros sabios dijeron que «todo aquél que realiza labores el 9 de Av no verá nunca en éstas señal de bendición» (Tratado de Ta´anit 30(B)) ya que distrae su atención del duelo. Sin embargo no existe una prohibición expresa por parte de nuestros sabios de realizar labores el 9 de Av, por lo que en algunos sitios la costumbre era abstenerse de labores y en otros no. Nuestros sabios sostienen que la costumbre del lugar es la que determina la conducta a seguir, por lo que, allí donde se acostumbró a no realizar labores, éstas quedarán prohibidas el 9 de Av (Tratado de Pesajim 54(B)). La costumbre más difundida en el pueblo de Israel, es la de abstenerse de realizar labores hasta el mediodía y pasado éste, en la medida que se pueda, es bueno no realizarlas para así no distraerse del duelo, y sólo en caso de gran necesidad, se las podrá realizar pasado el mediodía (ver Shulján Aruj y Ramá 554:22 y 24, Mishná Berurá 49).

Las labores prohibidas el 9 de Av son aquellas que requieren de mucho tiempo y dedicación para ser hechas y provocan preocupación y molestias a la persona, como por ejemplo la costura, la reparación de vestimenta, mobiliarios o aparatos eléctricos, así como actividad comercial. Por otra parte labores indispensables que no generan contratiempos o demoras en su ejecución, como por ejemplo, encendido y apagado de fuego, anudar y desanudar y viajes por necesidad están permitidas, ya que no distraen a la persona del duelo.

Escribir está prohibido, ya que distrae, aunque transcribir asuntos referentes al 9 de Av, está permitido.

Asimismo, se permite vender productos alimenticios, a los efectos que las personas dispongan con qué romper el ayuno una vez concluído, y a partir del mediodía se puede empezar a cocinar con esta finalidad. Algunas mujeres acostumbran a esforzarse lavando sus casas pasado el mediodía, como preparación para el arribo del Mashíaj, que nació el 9 de Av y no se les debe observar o criticar (Birkei Iosef 559:7).

Un judío tiene permitido encomendar a un no judío que realice para él labores el 9 de Av, empero labores públicas como la construcción de un edificio o la venta en una tienda están prohibidas, porque se pueden interpretar como falta de respeto por el duelo público (Mishná Berurá 554:46).

En el caso que, posponer una labor implique una pérdida económica cuantiosa, está permitido realizarla, al igual que se autoriza en «Jol Hamoed» (Shulján Aruj 554:23).

15 – La lectura pública de las Lamentaciones de Jeremías y el oscurecimiento de la sinagoga.

Luego del servicio de Arvit se leen las Lamentaciones de Jeremías («Meguilat Eijá»). Según muchos de los sabios medievales de Ashkenaz la lectura requiere del recitado de una bendición previa, tal cual está aclarado en el Tratado de Sofrim (14:1). Más aún, para aquellos que opinan que la lectura requiere del recitado de una bendición, esto aplica únicamente en el caso en que el texto de las Lamentaciones esté escrito sobre un pergamino semejante al del rollo de la Torá, y si no está escrita sobre este material no se bendice previo a la lectura. Algunos dicen que aunque la meguilá esté escrita sobre un pergamino, no hay que bendecir previo a su lectura, dado que esta bendición no está escrita en el Talmud (Beit Iosef 559:2). Debido a la duda, muchos de los Ajronim indicaron bendecir. En la práctica, de acuerdo a la usanza de los sefaradim y muchos de los ashkenazim, entre los que incluimos a la totalidad de los Jasidim, ‘Eijá’ es leída sin recitar bendición. En cambio, parte de los ashkenazim – especialmente aquellos que siguen las costumbres del Gaón de Vilna-, acostumbran leer las Lamentaciones de un pergamino «kasher» recitando la bendición (Pninei Halajá Moadim 2:10).

Se acostumbra oscurecer la sinagoga en la noche del 9 de Av tal como está escrito (Lamentaciones 3:6): «Me hizo habitar en medio de tinieblas». Asimismo el Midrash (Eijá Rabá 1:1) relata que El Santo Bendito Sea se dirigió a Su Corte Celestial durante la destrucción del Templo, preguntando: «Un rey de carne y hueso cuando está de luto ¿qué hace? Le respondieron: “apaga sus faroles”. El Eterno les respondió: “Eso haré”, tal como está escrito (Joel 2:10):»El sol y la luna se eclipsaron».

Desde el inicio de la noche se apagan algunas de las luces de la sinagoga y también en las casas particulares es conveniente disminuir la iluminación, especialmente en los instantes previos a la lectura de Eijá ya que la costumbre era apagar todas las velas dejando solo algunas encendidas a fin de leer las Lamentaciones (Shulján Aruj 559:3). Hoy día que estamos habituados al uso de iluminación eléctrica, hay quienes acostumbran a apagar todas las luces –previo a la lectura de ‘Eijá’- y usar únicamente velas. Hay también quienes dejan algunos focos encendidos.

La lectura principal de Lamentaciones fue establecida a hacerla en público y en la noche, tal como está escrito (Lamentaciones 1:2):»Llora amargamente de noche» (Shulján Aruj y Ramá 559 1 y 2). Sin embargo muchos acostumbran a leer las Lamentaciones nuevamente de día, tras los poemas luctuosos («kinot»). En sitios en los cuales no se acostumbra a leer Lamentaciones de día, es recomendable que cada uno las lea individualmente (Mishná Berurá 559:2).

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