5 – En la práctica.

Vemos entonces que según la opinión más flexible podemos dividir a las canciones en tres categorías. Primeramente las canciones alegres como las de casamiento. En segundo término canciones que no son ni especialmente alegres ni particularmente tristes y en esta categoría se incluyen la gran mayoría de las canciones actuales así como la mayoría de las composiciones clásicas. En tercer lugar tenemos las canciones especialmente tristes que son parte del duelo por la desaparición de una persona o el acaecimiento de una desgracia como por ejemplo un réquiem.

Desde el inicio de las “Tres Semanas” hay que evitar las canciones del primer tipo. Desde el primer día del mes de Av es menester evitar las de la segunda categoría quedando permitidas sólo las del tercer tipo. Es así que la estación de Radio Arutz Sheva acostumbraba a transmitir durante las “Tres Semanas” canciones comunes no particularmente alegres y en los “Nueve Días” transmitía canciones tristes que le recordaban a la audiencia el duelo por la destrucción del Templo.

Cuando se escucha música en alto volumen, aunque se trate de canciones comunes, adquieren un carácter festivo por efecto de la potencia transformándose así en una canción festiva por lo que aún en el caso de canciones permitidas, consideramos es menester limitar los decibeles.

Asimismo, está prohibido participar de un concierto de música triste (réquiems) en las “Tres Semanas” ya que si bien se trata de música luctuosa, el contexto del concierto público de carácter festivo y la prueba es que la gente se viste con su mejor indumentaria para asistir. Empero, si se trata de un evento cultural está permitido ejecutar música triste en recuerdo de la destrucción de Jerusalém aunque se trate de los nueve primeros días del mes de Av (según el Tratado de Shabat 151(a)).

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