3- Historia de la fijación de los novilunios.

En tiempo de los amoraítas (sabios del Talmud, en los años 200 al 500 E.C.), por efecto de los edictos persecutorios romanos, la población judía en la tierra de Israel se redujo en número, al tiempo que la comunidad judía de Babilonia creció en magnitud e importancia en todos los parámetros. Sin embargo, la potestad de consagrar los novilunios y fijar los años embolismales quedó en manos de los sabios de la Tierra de Israel, tal como está escrito (Isaías 2:3): «Desde Sion saldrá la Torá». En esos tiempos, salían mensualmente emisarios de la Tierra de Israel, para anunciar a los habitantes de la diáspora cuándo había sido consagrado el mes. Solamente en circunstancias muy poco frecuentes, en que la situación era muy compleja, como lo fueron los días de la rebelión de la ciudad de Betar, en los que no se podía reunir el tribunal y fijar los meses, jueces rabínicos ordenados y autorizados en la Tierra de Israel, establecían sus tribunales allende los límites administrativos de los edictos persecutorios romanos y desde allí dictaminaban los comienzos de los meses y de los años.

Con el correr del tiempo, las persecuciones romanas se incrementaron y a instancias de la influencia cristiana, éstas se orientaron específicamente contra los sabios, procurando evitar que consagren los novilunios, al punto de que en algunas oportunidades, la fijación se llevaba a cabo en secreto, y debían informar a los sabios de Babilonia mediante el envío de mensajes encriptados (ver Tratado de Sanhedrín 12(A)).

Hacía los finales de los días de los amoraítas, Hilel II llegó a la conclusión que ya no se podía seguir consagrando los novilunios en el tribunal de la Tierra de Israel. Asimismo se temía que por causa de los problemas, la ordenación o autorización de los sabios de la Tierra de Israel se suspenda. Dado que la autorización para consagrar novilunios en esos días era detentada por Hilel II, quien la recibió en heredad generación tras generación desde el tribunal de Rabí Iehudá Hanasí, se reunió pues el tribunal y decidió mediante cálculos astronómicos, consagrar los meses y los años para todas las generaciones. Es así que desde el año cuatro mil ciento diecinueve desde la creación del mundo (359 de la Era Común), el Pueblo de Israel comenzó a contabilizar los meses de acuerdo al cálculo del calendario hebreo que estableció Rabí Hilel Nasí (Hilel II). Nosotros oramos para que pronto en nuestros días seamos meritorios de la redención y volvamos a consagrar los meses en el tribunal de Jerusalém.

Maimónides escribió una opinión novedosa cuando afirmó que aún, tras quedar sin efecto la autoridad y potestad (Smijá) de los sabios, la consagración de los novilunios pasó a depender de los judíos que habitaban Eretz Israel, que cuando calculaban los meses según el cálculo fijo del calendario, entonces los meses quedaban consagrados. Empero si ¡D´s no lo quiera! la Tierra de Israel quedase sin judíos, los meses se verían anulados y junto con ellos las festividades. De todas maneras D´s no haría semejante cosa, ya que en la Torá nos prometió que no habría de borrar las señales de la nación judía jamás.

Esta entrada fue publicada en 01 - Rosh Jodesh (Novilunio). Guarda el enlace permanente.

Los comentarios están cerrados.