13) La aplicación práctica

Por cada creatura especialmente bella se recita una berajá separada, tal que si vio una persona especialmente bonita – bendice, y si luego ve un gato especialmente bonito – vuelve a bendecir, y si luego ve un perro o un caballo especialmente llamativos – vuelve a bendecir, y así ante cada animal o pez. De igual manera, si luego ve un árbol especialmente bello – vuelve a bendecir. Incluso si ve a todas estas creaturas en un mismo día, bendecirá por cada una por separado. Empero, si ve dos especies al mismo tiempo – alcanza con una sola bendición para ambas.

Los juristas debatieron si al ver la misma creatura pasados treinta días se debe o no bendecir por esta nuevamente. En la práctica, por la misma creatura no se volverá a bendecir jamás, pero si tras treinta días se ve otra creatura de la misma especie y en algún aspecto la belleza de la segunda es superior a la de la primera – se volverá a bendecir. Dado que la belleza es una cuestión compleja, puede decirse que mientras vea otra creatura especialmente bella, que no se la considera claramente inferior en su belleza a la primera, y se puede establecer con certeza que de alguna manera es más bonita que aquella, por lo que si pasaron treinta días desde la primera vez que la observó – volverá a bendecir. O sea, un caballo por el cual ya se recitó una bendición – no se volverá a bendecir jamás, pero si pasados treinta días se ve un caballo especialmente hermoso que difiere del anterior en su aspecto aunque tan sólo sea levemente, y no se lo considera menos bonito que el primero – se habrá de bendecir. Lo mismo ocurre en el caso de un ser humano bonito, por la misma persona que ya se bendijo no se vuelve a bendecir jamás, pero si pasados treinta días se ve a otra persona bella, no menos que la anterior, dado que su belleza es algo diferente – se bendice. La misma regla se aplica para cualquier creatura.

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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