08) La bendición por los árboles frutales en el mes de Nisán

Quien sale al jardín o al campo en el mes de Nisán y ve árboles frutales en flor recita la bendición correspondiente («Birkat Hailanot») a los efectos de agradecer a HaShem por Su generosidad al haber hecho florecer los árboles que se mantuvieron resecos durante el invierno. Se bendice únicamente por árboles frutales, ya que sus flores conllevan bendición puesto que de estas surgirá una fruta. Nuestros sabios establecieron que bendigamos por árboles frutales y no por vegetales, porque son más hermosos. Además, en los árboles frutales se percibe mejor la generosidad Divina puesto que dan frutas sin esfuerzo alguno para el hombre. Y por si fuera poco, el alimento básico para la subsistencia humana proviene de los cereales, las legumbres y demás vegetales, por lo que HaShem fue generoso con nosotros al agregar las frutas del árbol, para diversificar nuestra dieta con sabores ricos y deleitables. Por ello recitamos la bendición «Sheló Jisar Beolamó Klum» («Que no permitió que faltara nada en Su mundo»), o sea, no faltan ni siquiera elementos prescindibles o superfluos para la existencia.

La bendición reza: «Baruj Atá Ad-onai Eloh-einu Melej Haolám Sheló Jisar Beolamó Klum, Ubará Bo Briot Tovot Veilanot Tovim Lehanot Bahem Bnei Adam» («…que no permitió que faltara nada en Su mundo, y creó creaturas y árboles buenos para el disfrute del ser humano») (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 43(B)).

A priori, se debe recitar la bendición al contemplar al menos dos árboles frutales, mas en caso de necesidad se puede bendecir ante uno sólo.

Quien no alcanzó a ver un árbol frutal en flor y lo vio una vez que las frutas comenzaron a crecer – no habrá de bendecir. Sin embargo, si las frutas son aun diminutas y apenas visibles, a posteriori – se puede todavía bendecir (ver Mishná Berurá 226:4, Birkat HaShem IV 4:121).

Si bien nuestros sabios dijeron que el tiempo adecuado para esta bendición es el mes de Nisán pues es cuando los árboles frutales suelen ponerse en flor, desde el estricto punto de vista de la norma, esta bendición se puede recitar tanto antes como después. Los sabios de la Cabalá alabaron de sobremanera esta bendición ya que por su intermedio se llevan a cabo grandes correcciones para con las almas que transmigraron en esos árboles, y estas reparaciones se llevan a cabo justamente en el mes de Nisán. Asimismo, algunos de los eruditos de las últimas generaciones («Ajaronim») indicaron que se debe tener el recaudo de recitar esta bendición justamente en el mes de Nisán. Las personas diligentes se adelantan a bendecir a comienzos de este mes, pero en la práctica quien no alcanzó a recitar la bendición en el mes de Nisán, en opinión de la mayoría de los juristas podrá completarla en el mes de Iyar (ver Iejavé Daat 1:1).

En los países nórdicos en los que el florecimiento de los árboles frutales se demora hasta Iyar – se recita la bendición a priori en este mes. Quien se encuentra en el hemisferio sur donde los árboles frutales florecen en el mes de Tishrei – bendice en este mes (Har Tzví 1:118).

Hay quienes acostumbran no recitar esta bendición en Shabat (Kaf HaJaím 226:4) empero en la práctica, la mayoría de las autoridades halájicas opina que no hay motivo para abstenerse de recitar la bendición en Shabat (Iejavé Daat 1:2). Esta es la práctica habitual en muchos sitios.

No se recita la bendición por árboles sobre los que se sabe con certeza que recibieron injertos prohibidos, pues según la mayoría de los juristas no corresponde alabar a D´s por un árbol sobre el cual se realizó una transgresión (Sefer Halajot Ketanot I 60:265). Asimismo, no se debe recitar la bendición con árboles que están en situación de «orlá» (primeros tres años que dan frutos n. de t.), ya que al estar prohibido deleitarse de sus frutos no corresponde bendecir por ellos (Rabí Akiva Iguer). Sin embargo, mientras no se sepa que el árbol fue injertado o que está en situación de «orlá» – se puede bendecir.

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