02. La bendición de “Hamapil”

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Hubo quienes temían recitar la bendición de “Hamapil” ya que en caso de no lograr conciliar el sueño resultaría pronunciada en vano (“berajá lebatalá”). Sin embargo, en la práctica, del hecho de que los sabios hayan establecido la bendición se deduce que no temieron que esto ocurriese. Esto se debe a que se trata de una bendición de agradecimiento a D´s por el sueño, y aunque alguien no logre conciliarlo su agradecimiento no resulta dicho en vano (Jaié Adam 35:4). Empero, a priori los sabios establecieron esta bendición para quien se dispone a dormir, por lo que quien tiene planeado no dormir en una noche determinada, no habrá de recitar “Hamapil” en esa ocasión.

No se recita “Hamapil” por sueño diurno. Hay quienes dicen que previo a este es bueno recitar “Vihí Noam” (Mishná Berurá 239:8, y ver Beur Halajá en la palabra סמוך). Previo a un sueño breve o pasajero durante la noche tampoco se ha de recitar “Hamapil“, pero dormir sobre una cama por un lapso mínimo  de media hora ya se considera sueño permanente o “shenat keva” (Eshel Abraham 239, Beit Baruj 35:10). En el caso de quien se fue a dormir por la noche tras recitar “Hamapil“, luego se levantó para sus quehaceres y posteriormente volvió a acostarse, no habrá de volver a recitar la bendición  pues esta se dice una sola vez por noche (Beit Baruj 35:9, y ver en Piskei Teshuvá 239:1,4). Quien se durmió sin recitar “Hamapil” y se despertó en medio de la noche con intención de seguir durmiendo, deberá recitarla antes de volverse a dormir. En caso de no querer levantarse de la cama, puede frotar las manos con la frazada y bendecir (Shulján Aruj Oraj Jaím 4:23, Mishná Berurá 61, a diferencia de Piskei Teshuvá 239:1 que obliga a lavar las manos (netilat iadaim)).

Hay quienes aprenden de la Kabalá del Arí z”l que solamente aquel que se va a dormir antes de la medianoche debe recitar la bendición de “Hamapíl” y quien se acuesta pasada la medianoche no debe hacerlo. Esta es la usanza de muchos sefaradíes, quienes en caso de irse a dormir pasada la medianoche recitan “Hamapil” sin pronunciar el Nombre Divino (beló shem umaljut) (Kaf HaJaím 239:8, ver Iejavé Daat 4 pág. 122-124). La usanza de los ashkenazíes  y de parte de los sefaradíes es que se recite “Hamapil” cuando se va a dormir antes de que despunte el alba.

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