05. El lavado de manos tras haber dormido durante el día y el caso de quien se mantuvo despierto toda la noche.

Se genera una duda respecto de cuál es la causa principal de que el espíritu de impureza repose sobre las manos: ¿acaso el dormir que hace que se esfume la conciencia del hombre quedando la persona sin posibilidad alguna de actuar y entonces también quien duerme durante el día debe lavarse las manos tres veces intercaladas?; o si ¿es la noche oscura en la que el mundo detiene su andar la que genera que el espíritu de impureza repose sobre las personas, y entonces también quien haya estado despierta toda la noche tiene que lavarse?

En la práctica, cuando ambos factores actúan conjuntamente, la persona duerme en la noche un período prolongado (por lo menos una media hora) entonces el espíritu de impureza se posa con toda su contundencia, por lo que al despertarse es necesario lavar las manos inmediatamente tres veces sin tocar ningún orificio facial o alimento.

Un nivel por debajo de este, es el caso de una mujer que duerme prolongadamente durante el día y si bien el espíritu de impureza no se posa sobre ésta en toda su intensidad, de todas maneras corresponde que se lave las manos tres veces intercaladamente, mas sin apurarse en hacerlo y sin que medie la prohibición de tocar orificio facial alguno.

Un nivel aún menor de gravedad en cuanto a impureza y las precauciones necesarias es cuando una mujer permanece despierta toda la noche. Hay quienes entienden que quizás es la noche misma y su finalización las que ocasionan que el espíritu de impureza se pose sobre sus manos, por lo que es bueno lavarse las manos tres veces al despuntar el alba. Asimismo, una mujer que se levanta en la mitad de la noche y ya se lavó las manos tres veces, es bueno que lo vuelva a hacer intercaladamente después que haya despuntado el alba (Peninei Halajá Tefilá 8).

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