08. Las mujeres y la lectura de la Meguilá (libro de Esther).

Según las opiniones de Rashí y Rambám las mujeres deben escuchar la lectura de la Meguilá al igual que los hombres e incluso una mujer puede leerla a su marido. Por otra parte, Baal Halajot Guedolot y Rabenu Jananel consideran que el deber femenino difiere del masculino ya que los hombres están preceptuados a cumplir con la lectura de la Meguilá mientras que las mujeres están preceptuadas a escucharla. Por lo tanto, cuando un hombre lee la Meguilá recita la bendición «Al Mikrá (lectura de) Meguilá» mientras que si una mujer la lee para sí recita «Lishmoa (escuchar) Meguilá«.

Según esta opinión, una mujer no puede hacer cumplir a su marido con el deber mediante su lectura. En el libro de responsa «Avnei Nezer» (Oraj Jaím 611) se explica que las mujeres deben escuchar la Meguilá a los efectos de publicitar el milagro por lo que están preceptuadas a escuchar y no a leer, mientras que los hombres están preceptuados de publicitar el milagro y de recordar a Amalek para proceder a su erradicación, y por lo tanto deben también leerla.

Dado que el debate respecto de la norma final entre los sabios medievales se encuentra emparejado, la mayoría de los sabios de las últimas generaciones indicó que la mujer no lea para su marido a los efectos de hacerlo cumplir con su deber. Sólo en un caso extremo en el que el hombre no pueda leer ni tenga la posibilidad de que otro lea para él, se acepta que su mujer lo haga, conforme a la opinión que entiende que una mujer puede hacer cumplir a un hombre con el precepto.

Según la opinión mayoritaria de los juristas, una mujer puede hacer cumplir a otras mujeres con el deber de la lectura de la Meguilá. Hay otros que opinan que una mujer no puede leer para muchas compañeras pues la lectura multitudinaria de la Meguilá se asemeja a la de la Torá en cuanto a su normativa y por lo tanto así como una mujer no lee la Torá tampoco debe llevar a cabo una lectura multitudinaria de la Meguilá. Otros opinan que si una mujer lee para otras mujeres no debe recitar la bendición correspondiente (Ben Ish Jai 301 Tetzavé 1, Kaf HaJaím 689:19).

La halajá final de acuerdo a la opinión mayoritaria de los juristas indica que una mujer puede leer para otras mujeres y hacerlas cumplir con su deber. En caso de que se trate de diez mujeres la lectora debe recitar la bendición posterior «Harav et Ribeinu«. A priori, es mejor que una mujer escuche la lectura de boca de un hombre para así cumplir con todas las opiniones. La manera más excelente de cumplir es escuchando la lectura de la Meguilá junto a los hombres en la sinagoga, ya que «la presencia multitudinaria de sus siervos es la Gloria del Rey».

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