05. Janucá.

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Tal como vimos, las mujeres están preceptuadas de encender velas de Jánuca ya que también participaron del milagro en cuestión. Una mujer casada cumple mediante el encendido de su marido y la hija con el de su padre. En caso de que éstos no enciendan por ausentarse del hogar o cualquier otro motivo, la mujer o la hija deben encender las velas. De más está decir que una mujer que vive sola enciende las velas por sí misma.

Una hija que vive en casa de su padre, según la usanza ashkenazí puede encender sus propias velas y recitar la bendición aunque su padre haya encendido. Según la usanza sefaradí, el dueño de casa es el único que enciende en su hogar (Peninei Halajá Zmanim 12:3-4).

Las mujeres acostumbran no realizar labores durante el lapso que las velas de Jánuca permanecen encendidas para así manifestar que fueron encendidas para cumplir un precepto y no para fines utilitarios. Además, el milagro de Janucá comenzó con la acción de Iehudit y por lo tanto, para las mujeres, tiene un significado especial y más elevado aún, equiparable al de Jol Hamoed (días festivos intermedios) en los cuales no se deben realizar labores.

Según la primera razón, las mujeres tienen prohibido cocinar o freír mientras las velas están encendidas ya que se teme que utilicen la luz de éstas para esos efectos. Según la segunda razón, no se permite realizar, mientras las velas están encendidas, aquellas labores vedadas en Jol Hamoed, por ejemplo coser o lavar ropa, empero sí se puede cocinar o freír, siendo ésta la usanza extendida. Aquellas familias en las que se acostumbra a no cocinar durante el encendido que mantengan su usanza.

Hay juristas que opinan que las mujeres están preceptuadas de recitar el Halel en Jánuca ya que ellas también participaron del milagro y por lo tanto deben agradecer. Empero según la mayoría de los juristas, no están preceptuadas de hacerlo, y esta es la costumbre extendida. Aquellas mujeres que deseen cumplir con excelencia y recitar el Halel serán bendecidas. En este caso, según la usanza ashkenazí el recitado incluye también la bendición correspondiente, mientras que según la sefaradí se dice el Halel sin recitarla.

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