PRÓLOGO A LA EDICIÓN EN ESPAÑOL

אֵלֶּה מוֹעֲדֵי ה מִקְרָאֵי קֹדֶשׁ אֲשֶׁר תִּקְרְאוּ אֹתָם בְּמוֹעֲדָם. Estos son los plazos señalados por HaShem, días de convocaciones sagradas, los que habréis de proclamar en sus plazos” (Vaikrá 23:4).

Moadím. Plazos fijos en el tiempo con los que el Creador ha querido ‘encontrarse’ con nosotros. Tiempos singulares donde el regocijo y la introspección, dos aspectos que parecen antagónicos, se dan cita en la celebración, en la memoria de los tiempos, para hacernos más sensibles a Su Palabra, para que tomemos en cuenta el vasto recorrido del vivir y sepamos apreciar cada instante.

Los Yamím Tovím llegan hacia nosotros para quedarse, para marcar un día o varios, para dejar sus huellas en nuestros caminos, en nuestra cotidianeidad, haciendo la diferencia. Llamándonos a hacerlos diferentes. “Mikraé Kodesh asher tikreú otam…”, ‘días de convocaciones sagradas, los que habréis de proclamar…’. Estos días esperan por nosotros para revestirse del perfil humano que celebra su encuentro con D’s y con su prójimo. Tiempos establecidos por El Creador – “Sus Plazos”- al decir de la sagrada Torá, pero que en Su Infinita Bondad, los comparte con nosotros, nos ‘invita’ a ser parte…

«רבי ברכיה בשם רבי חייא בר בא לא ניתנו שבתות וימים טובים אלא לעסוק בהן בדברי תורה…»

Afirma el Talmud Yerushalmi (Capítulo 15, Halajá 3): “Dijo Rabi Berejiá en nombre de Rabi Jía Bar Aba: Los Shabatot y los Yamím Tovím fueron dados a fin de ocuparnos del estudio de la Torá…”. Sugestiva propuesta de la Guemará Jerosolimitana, invitando a cada uno y uno a un aprovechamiento integral de nuestras facultades espirituales en los tiempos de la Reina Shabat y de los Días Festivos, haciendo del estudio de la Torá su eje principal, a fin que todo gire en torno a ella,  y podamos –sepamos- integrar la ‘fiesta’ ligada a la dimensión corporal – comidas y buenas bebidas-, con la ‘otra celebración’: la del alma, la del estudio y el aprendizaje. La transmisión…

Plazos fijos, nos dice el versículo. Días y horas que debemos disponer de nuestro tiempo a fin de compartirlo con nuestro Creador. Así los Yamím Tovím revelan una relación más que interesante. Lo explica nuestro eximio maestro y Rab. Eliezer Melamed shelita en su obra, diciendo: Respecto de la tendencia general que engloba a la festividad nos encontramos ante dos versículos contradictorios, en uno dice que el día es para D’s – «Atzeret (reunión) para D’s tu Señor» (Devarim-Deuteronomio 16:8), y en el otro dice que el día es para ustedes -«Atzeret será para ustedes» (Bamidbar-Números 29:35). Según la opinión de Rabí Yehoshúa la intención de la Torá es que dividamos el día «mitad para D’s y mitad para nosotros», esto es, «una mitad destinada a la comida y la bebida y la otra destinada para la Casa de Estudio». (Libro de Mo’adím, Capítulo 1:6).

No hay tradición de fe que “invite” a compartir los tiempos explícitamente. Esa ‘sociedad’ establecida con El Todopoderoso, no deja de ser sublime. Y a la vez desafiante. Moshé Rabenu lo dejó tan claro cuando, momentos previos a despedirse de su amado pueblo, les dijo: “…Pues ¿qué nación grande -hay- que tiene a D’s cercano a ella, como HaShem nuestro D’s, en todo nuestro invocar a Él?” Moshé Rabenu develaba nuestros ojos y nuestra mente, a fin de tomar conciencia de una realidad que marcaba la diferencia.

Tener un “D’s cercano” supone vínculo. Invita a ser parte. Nos convoca para que en cada instancia y en cada instante sintamos que Su Presencia es inacabable. Y si así lo es en lo cotidiano, entonces cada Shabat y cada Mo’ed serán esos plazos fijos que dice el pasuk, para que sepamos, en la vorágine cotidiana, que HaShem nos espera. Paciente. Bondadoso. Generoso. Para darnos de Sí lo excelso. Para recibir de Sus hijos, el presente más simple y más bello: presencia y testimonio; educación y continuidad; celebración y encuentro…

Así nuestros Mo’adím. No tan sólo ‘Festividades’. Los Mo’adím conforman un mundo en sí mismos. Mundos donde se crean y se recrean escenarios humanos y Divinos, que permiten comprender hasta qué punto la idea del alegrarse y vivir en plenitud dicha celebración es una mitzvá en sí. Mo’adím, fiestas testimoniales, donde cada uno de nosotros cuenta. Pues de una u otra manera retornan las palabras del profeta Yeshayahu, cuando decía: “Vosotros sois Mis testigos, Juramento de HaShem” (Isaías 43:9). Ser testigos es estar presentes. Es dar nuestra palabra. Nuestro sentido de pertenecer al Todopoderoso y al pueblo judío todo, en todas sus manifestaciones y en todos los tiempos… tiempos que se celebran.

Con agradecimiento al Todopoderoso que nos ha dado la vida y nos ha sostenido hasta este momento, nos sentimos honrados en ser parte de esta magna obra del sabio Rab –nuestro maestro- Eliezer Melamed shelita; de poder abrevar de sus aguas tan pletóricas de sabiduría y recorrer los vastos campos del conocimiento de la halajá, con su profunda erudición, claridad de conceptos y excelencia en el transmitir.

El Libro de Mo’adím –Festividades- es el undécimo que llevamos en nuestra tarea de traducción y edición en español, y junto a todos los restantes, sentimos que hemos crecido no tan sólo en el saber sino y por sobre todo en la práctica cotidiana, y más allá de ello, en la enseñanza a nuestros alumnos y miembros comunitarios, los primeros en disfrutar de esta obra excepcional.

 

Por cierto, escribimos nuestro sentir, en días –meses- donde la vida se tornado compleja y riesgosa. Nuestra rutina ha cambiado por completo y tal vez, deberemos adaptarnos a vivir con nuevas reglas, nuevos hábitos. Y sin embargo, venimos con el presente Libro a invitar a celebrar. Aprender a vivenciar todos los tiempos y todas las instancias. Y saber, que ante todo preservar la vida es la mitzvá, porque sólo a partir de ella nos podremos acercar a esas otras fuentes de vida, como lo son nuestras fiestas, nuestros tiempos testimoniales, nuestra condición humana y judía, siempre…

 

Quiero agradecer una vez más, la sensibilidad y dedicación del Rab Israel Diament, Shelita, con quien compartimos la tarea desde el comienzo. Su vasto conocimiento, su dedicada labor en la búsqueda de conceptos claros en la traducción y su buen humor siempre presente, hacen que la tarea más allá de un desafío intelectual se torne en placentera y llevadera. “Hazte de un maestro, adquiérete un amigo” reza el Pirké Avot. He aquí la bendición del Creador: un maestro, un amigo… ¡Jazak uBaruj querido amigo!

 

Es tiempo, en medio de la celebración, de evocar los días de la vida de la Profesora Janá Levin Z”L, quien partió prematuramente de los días del vivir, en la ciudad de Montevideo (Uruguay), país que la vio nacer. Tras meses de sobrellevar su dolencia, unió su alma al Creador y nos dejó con cierta orfandad, de su estilo, su sapiencia y su sensibilidad al texto y al contexto. “Yehí zijrá Baruj”…

 

Y es tiempo también de brindar una bienvenida. A la Profesora Janá Bruria Milá, miembro de nuestra Kehilá en Ra’anana, de activa participación y mamá de 3 hermosos hijos. Janá se ha sumado a nuestras filas en este preciso libro, afirmando lo que ella y su familia significan para nosotros: la celebración en sí misma… Janá es nuestra correctora de estilo, habiendo hecho aliá desde su Valencia natal. ¡Bienvenida a la tarea y gracias por ayudarnos a hacer de la misma el deleite de nuestros lectores!

 

A ustedes lectores del idioma español, agradecerles vuestras sugerencias, críticas y correcciones. Nuestro deber es aprender cada día. De cada uno de vosotros. Gracias entonces por ayudarnos a evaluar cada aspecto desde vuestra sabia mirada.

Que podamos alcanzar la dimensión del “alegrarnos en nuestras fiestas”… con todas las letras, y por sobre todo, con cada plegaria y cada comida que deleiten nuestro tiempo de encuentro, frente al Creador, junto a nuestros amados… Porque acercarnos al Creador es llevar Sus Palabras en nuestro corazón, para luego ponerlas en el corazón de nuestros hijos y nietos, haciendo de nuestras personas y nuestros hogares la residencia definitiva de la sagrada Torá.

 

«וְשָׂמַחְתָּ בְּחַגֶּךָ אַתָּה וּבִנְךָ וּבִתֶּךָ וְעַבְדְּךָ וַאֲמָתֶךָ וְהַלֵּוִי וְהַגֵּר

וְהַיָּתוֹם וְהָאַלְמָנָה אֲשֶׁר בִּשְׁעָרֶיךָ…»

 

Y te regocijarás en tu festividad: tú, y tu hijo y tu hija, y tu esclavo y tu esclava, y el leví y el prosélito y el huérfano y la viuda que está en tus ciudades”.

 

Con la Bendición de la Torá y la Paz,

Rab Mordejai Maarabi

Tiempos de Adar, Días de alegría 5781

Ra’anana, Israel

 

 

Índice de halajot en el capítulo

Índice de capítulos