02. Fijación del sitio del rezo.

Es preceptivo elegir una sinagoga y rezar en ésta en forma permanente, sin que cambie de lugar de rezo, de no mediar una necesidad. Así acostumbraba a hacer nuestro patriarca Abraham, orar siempre en el mismo sitio,  tal como está escrito (Génesis 19:27): «Y madrugó Abraham para ir al lugar donde antes había estado ante el Eterno», de lo cual se infiere, que tenía un sitio fijo en el cual se paraba ante D´s. El fijar un sitio para rezar, demuestra que la conexión con D´s es absoluta, que todas las demás cosas pueden cambiar, una vez aquí y la otra allí, mas la conexión con D´s es la más estable y sólida de todas, por lo que corresponde que se lleve a cabo en un sitio fijo. Y dijeron nuestros sabios, que todo aquel que fija un lugar para sus plegarias, el D´s de Abraham le ayudará, y sus enemigos sucumbirán ante él (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 6(B), 7(B) y ver en el Maharal de Praga Netiv Haavodá cap. 4).

No es suficiente con fijar una sinagoga para los rezos, sino que según la mayoría de los juristas dentro del recinto cada feligrés debe tener un sitio fijo donde rezar (Shulján Aruj 90:19). Lo principal en el fijar un sitio de rezo se refiere a la «Amidá» (Ben Ish Jai Miketz 4). Cuando nos sentamos sobre bancos que se mueven levemente hacia adelante y hacia atrás,  y a veces se amontonan más personas no hay necesidad de medir en centímetros el lugar fijo sino que, todo el radio de cuatro codos (aprox. dos metros) es considerado un mismo lugar. Empero, cuando cada persona tiene un asiento fijo, corresponde sentarse en él y rezar la «Amidá» contiguo al mismo.

A veces los invitados se sientan en la silla de uno de los participantes fijos del «Minián» y entonces, si no media el temor de que el invitado se ofenda, se le puede pedir que pase a otro asiento. Empero si cabe temer que pueda sentirse agraviado es mejor sentarse en otra parte y no incurrir en la situación de sospecha de ofensa  al prójimo. La solución optimal, es que el encargado de la sinagoga sea quien reciba a los invitados  y se preocupe de ubicarlos.

El precepto de rezar en un lugar fijo no obliga al judío a vivir toda su vida en la misma localidad, si la persona tiene necesidad de mudarse de casa o si piensa que en otra sinagoga  podrá concentrarse mejor en su plegaria, puede modificar su lugar fijo de rezo y elegir uno nuevo.

Si en su sitio fijo de rezo, no logró establecerse un «Minián«, se puede ir a rezar a otra parte, pues la virtud del rezo, en comunidad supera a la de hacerlo en un lugar fijo.  En caso de que junto a su sitio fijo de rezo se juntan niños que hacen ruido y le dificultan la concentración  es mejor, en medio del servicio moverse a otro lugar (Aruj Hashulján 90:22, Kaf HaJaím 118).

Quien tiene necesidad de rezar «Shajarit» en una localidad y «Minjá» con «Arvit» en otra, si siempre ocupa el mismo lugar para cada servicio, se le considera como que cumple con establecer un sitio fijo a sus plegarias. Asimismo, quien necesita fijar una sinagoga determinada para Shabat y otra para los días de la semana,  se le considera que fijó un sitio para sus plegarias (Halijot Shelomó 5, apartado 2).

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