05. Entrar «dos puertas»

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Dijeron nuestros sabios: una persona debe siempre primero entrar a la sinagoga una distancia de «dos puertas» para luego rezar (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 8(A)). A esta expresión se le dieron tres interpretaciones diferentes y las tres fueron aceptadas por la halajá (Shulján Aruj Oraj Jaím 90:20).

El primer significado es que, quien viene a rezar, debe primero ingresar a la sinagoga la distancia equivalente a dos veces el ancho de dos puertas pequeñas (unos 60 cm.). Cuando el feligrés se queda parado en la puerta de la sinagoga, manifiesta que para él la plegaria es una carga y su ubicación allí procura facilitarle la rápida salida (Rashi). Empero si su sitio fijo de rezo se encuentra cerca de la puerta de ingreso a la sinagoga  puede rezar allí pues todos saben que ese es su lugar (Talmidei Rabenu Ioná).

Según esta idea, resulta claro que a priori no se debe rezar en el área exterior de acceso a la sinagoga, ya que si se ordenó no rezar en la puerta de entrada del lado de adentro, obviamente que no se debe hacerlo en el palier del lado de afuera.

El segundo significado es que una persona no ha de sentarse  cerca de la puerta de entrada para no mirar hacia afuera y así distraerse (Rabí Meir de Rotenburg). Según esto corresponde no sentarse junto a una ventana que da al exterior de la sinagoga.

El tercer significado es que quien viene a rezar debe  aguardar unos segundos, el equivalente a atravesar «dos puertas», antes de comenzar a recitar sus plegarias para poder así concentrarse (aparece en el «Rosh«: Rabí Asher ben Iejiel).

La cuestión de las «dos puertas» alude e insinúa respecto de los dos pórticos espirituales que el hombre debe atravesar antes de comenzar a rezar, a los efectos de concentrarse. En el primero, debe distraerse de las cuestiones mundanas que alteran su tranquilidad, y en el segundo debe orientar su intención a servir a D´s (Maharal Netiv Haavodá cap. 5).

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