01. ¿Quién es digno de oficiar el servicio?

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El oficiante es quien conduce las plegarias. Algunas veces toda la congregación recita junto a este el rezo siendo él quien marca el ritmo; otras veces el oficiante recita solo él el rezo y la congregación responde “Amén” tal como en la repetición de la “Amidá” o en los diferentes “Kadish“. Por lo tanto, es necesario que el oficiante sea una persona apropiada, de buena reputación, humilde, querido por sus semejantes, de voz agradable y que lee a menudo la Torá, los Profetas y los Hagiógrafos (Talmud Babilonio Tratado de Ta´anit 16(A), Shulján Aruj 53:4).

En especial, es importante tener estas precauciones respecto del oficiante durante los días de Rosh Hashaná, Kipur y días de ayuno público ya que en estas ocasiones le rogamos a D´s que perdone nuestros pecados, nos salve de nuestras desgracias y acerque nuestra redención y de haber alguna falta moral en la persona del oficiante la plegaria no se elevará satisfactoriamente (Ramá Oraj Jaím 581:1).

En los días de nuestros sabios -de bendita memoria-, estaba prohibido escribir “Sidurim” (libros de rezos) ya que solo obras escritas como el Tanaj  estaba permitido escribir, empero cuestiones trasmitidas oralmente y entre estas los rezos y las bendiciones que redactaron los sabios, estaba prohibido hacerlo (Talmud Babilonio Tratado de Temurá 14(B)). Entonces, el rol del oficiante era crucial, ya que debía recordar todas las plegarias de memoria y recitarlas en voz alta, para que la congregación cumpliese con el deber de rezar. En esos días se escogía un oficiante permanente para tan encumbrado rol y todo lo que se estableció respecto del oficiante del rezo en días de ayuno público, fue referido también al oficiante permanente. A priori era necesario que cada uno de los miembros de la congregación aceptase el nombramiento de oficiante ya que éste le hacía cumplir con su deber, empero hoy día que todos poseen y rezan de  un “Sidur” el rol del oficiante es menos importante y por lo tanto no se acostumbra a escoger uno fijo para todo el año, sino que cada día otra persona dirige el servicio y por lo tanto se pone menor énfasis o cuidado en la elección del mismo (Shulján Aruj 53:19, Mishná Berurá 53:53).

A pesar de esto, los encargados de la sinagoga deben procurar que los oficiantes sean personas de bien, que observen el cuidado de la Torá, cumplan sus preceptos y que además la comunidad acepte que sean sus enviados ya que estos recitan la repetición de la “Amidá” y los diferentes “Kadish” (ver Kaf HaJaím 53:86). Tanto en  los servicios de Shabat como los de Iom Tov, en los cuales se acostumbra que los oficiantes canten partes del rezo, se debe procurar que los oficiantes tengan facultades musicales y voz agradable.

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