Prólogo

Agradezco a HaShem que me ayudó a completar las leyes de la festividad de Sucot y terminar el conjunto de libros que cubren Shabat y las tres fiestas de peregrinación o Shloshet HaRegalim. Esto, además de las leyes de Zmanim que contienen las halajot de Rosh Jodesh y las festividades.

En este libro me extendí más en los preceptos que son una remembranza de la labor del Templo, y es lo que corresponde hacer en torno a la festividad de Sucot, pues el hecho de portar el lulav durante siete días es en recuerdo de nuestro Santuario, así como también la celebración de Simjat Beit HaShoevá (tal como es explicado 1:10-12), el dar las vueltas (hakafot) sosteniendo el lulav (5:9-10) y los golpes en el suelo con las hojas de sauce (aravot).

A modo de continuación, agregué un capítulo (cap. 8) sobre el precepto de reunir a la congregación (Hakhel), precepto cuya memoria se comenzó a evocar de diferentes maneras en las últimas generaciones.

En este tomo se explicaron también diferentes cuestiones relativas a la fe, lo cual también resulta acorde a la festividad de Sucot, respecto de la cual fue dicho (Vaikrá-Levítico 23:43) «Para que vuestras generaciones sepan que hice habitar en cabañas (Sucot) a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto». Además, la fe está vinculada a la alegría, ya que también ésta es especial en la festividad de Sucot, por lo que sus componentes y los caminos para alcanzarla serán detallados ampliamente en el presente libro.

II

Al igual que en libros anteriores, expliqué los detalles a partir de las reglas generales. Por ejemplo, a partir de la definición de sucá como una vivienda temporaria en el capítulo dos expliqué todas sus halajot, a partir de la regla que indica que la residencia en la sucá debe asemejarse a la del hogar detallé además todas las halajot referentes al tema.

En las halajot de las cuatro especies, partiendo de la regla que define los cinco casos que tornan al vegetal en no apto para su uso ritual, detallé todas las normas particulares de este menester, que se asientan en la gran premisa de que toda especie que guarda semejanza a su forma natural es kasher.

III

También a este tomo se le sumará otro de extensiones o apéndices (harjavot) en cuestiones de Sucot y las festividades o Mo’adim que traerá fuentes suplementarias, así como también más explicaciones y fundamentos a las diferentes halajot, especialmente en aquellas que implican una innovación.

En un principio, el libro de extensiones fue escrito en virtud de la necesidad de responder a preguntas que me formularon personas estudiosas que profundizan en el contenido de los libros de la serie Pninei Halajá y suelen consultar las fuentes de las diversas halajot y cuál es la línea de razonamiento que las sustenta. Por este motivo, los libros anteriores de extensión carecían de carácter sistemático. En algunas ocasiones traían explicaciones largas y profundas o únicamente la mención de un número reducido de fuentes relativas al tema. Otras veces, incluían los apéndices a temas de pensamiento judío mencionados en el libro entraban en la sección de extensiones.

IV

Este tomo posee una gran innovación, por cuanto que tuvimos el mérito de que la gran mayoría de las extensiones fueron redactadas por importantes estudiosos de la Torá que están acostumbrados a estudiarla con el propósito de llegar a fin de cuentas al dictamen de la halajá de un modo exacto tras un ceñudo análisis y además surgieron en esta nuestra Yeshivá de Har Berajá. Me refiero principalmente al Rabino Maor Kayam, el Rabino Oren Djabash y el Rabino Barel Shevaj. En los tomos anteriores de la colección debí disculparme por el hecho de que las extensiones son menos elaboradas, y ahora todos somos responsables de la obra (Tratado de Sanhedrín 7(B)). La responsabilidad en cada tema recae sobre quien la escribe y sobre el editor general que es el Rabino Maor Kayam. De ese modo las explicaciones suplementarias pudieron ser más extensas sin por ello demorar la redacción del tomo de Pninei Halajá, lo cual permite engrandecer y enaltecer la Torá.

V

En lugar de las palabras de Torá que suelo escribir en cada libro, en esta oportunidad repetiré los conceptos que vertiera en el acto de entrega del Premio Rabí Tzví Yehudá HaCohen Kuk, de bendita memoria, a la Creación Judía el día 5 de Av:

«Quisiera agradecer este premio (a quienes adjudican este galardón) … ya que en verdad no me pertenece a mí, sino a mis progenitores, a mi padre y maestro mío y a mi madre y maestra mía; a la Yeshivá Merkaz HaRav y a su decano el Rav Tzví Yehudá HaCohen Kuk, de bendita memoria, por cuyas sendas procuro transitar.

Este premio les pertenece también a todos los habitantes de Har Berajá, localidad en la cual ejerzo el Rabinato hace ya unos veinticinco años, que logran estar en guardia en pos de nuestro pueblo y nuestra tierra, en la primera línea de asentamientos en los altos del Monte de Berajá. En virtud de la vida práctica plena de idealismo de los habitantes de esta localidad y a partir de las preguntas que estos me formulan, tengo la posibilidad de profundizar en el estudio de la Torá de un modo que ilumine, oriente y guíe la vida, y los frutos de esta labor están plasmados en la colección Pninei Halajá.

Este premio les pertenece también a todos los alumnos de la Yeshivá de Har Berajá y a sus rabinos. Gracias al estudio permanente junto a ellos tengo la oportunidad de profundizar, ampliar y elaborar todas las cuestiones que aparecen en los diferentes tomos de Pninei Halajá. Por ello, con la ayuda de HaShem, transferiré el monto del premio como donativo a la yeshivá.

Quisiera recordar a aquellas personas que me ayudaron de manera especial, al Rabino Yonadav Zer, al Rabino Maor Kayam, al Rabino Eyal Moshé, al Rabino Oren Matza, al Rabino Oren Djabash, al Rabino Barel Shevaj, al Rabinio Shlomi Badash, al Rabino David Witzner, al Rabino Maor Horowitz y al Rabino Netanel Rozenstein y todos los demás avrejim y estudiantes que ayudan con las revisiones del texto. Asimismo, quisiera agradecer a mi buen amigo el Rabino Zeev Sultanovich que hace ya más de treinta y cinco años tengo el privilegio de dilucidar junto a él todas las preguntas complejas que surgen. De igual manera, quisiera agradecer también a todos los rabinos de la yeshivá que asumen el peso mayor de la educación de los estudiantes y del crecimiento de la institución permitiéndome dedicarme de lleno a la escritura de libros.

Es también para mí un gran privilegio poder agradecer a las personas de acción cuyo talento y laboriosidad impulsan toda iniciativa sagrada, incluida la edición de libros. Me refiero a: el primer director de la yeshivá y ex diputado Ya’akov Katz Kátza’le; el distinguido director Dudu Sa’ada que continuara luego como editor del semanario BeSheva, al actual director Ya’akov Weinberger, Yejezkel Imbar y Yoni Israeli, miembros de la fundación. Asimismo, a los responsables de la publicación de los libros a lo largo de los años, a Shmuel Avital, Alon Ba’al Tzedaká, Israel Sa’adia, Shalev Kayam, Yoguev Cohen Israel Baum y Keren Fogel.

Un agradecimiento especial a los padres de mi señora, Rabí Tuvia y Pnina Katz, a mi querida esposa Inbal que hace todo lo posible por alentarme y ayudarme en mi labor e incluso colabora en la elaboración de los temas primordiales, especialmente en el área de la promoción de ideas espirituales para la vida.

Quisiera también agradecer a quienes estudian de los libros que publico. De cierta manera ellos se encuentran a mi lado en mi habitación durante el estudio, hacen observaciones, formulan preguntas, fruncen su ceño cuando la idea que expongo no adquiere todavía la consistencia o la coherencia necesarias y se alegran cuando los diferentes temas se van aclarando. Muchas veces ellos adoptan la figura concreta de uno de mis amigos, alumnos o personas que me cruzo, y sé que un tema determinado con toda certeza los preocupa. Por mi parte, me esmero por sentarme con ellos y aclararles cabalmente el tema analizado. No siempre me veo coronado con el éxito, a veces tras mi explicación siguen desconformes, pero no me queda otra alternativa, al final, la verdad es aquella que debe ser escrita.

Junto a mí en la pequeña habitación, se encuentran las figuras de aquellas personas que deben levantarse temprano para ir a trabajar y desean saber cuál es su deber en este mundo, personas de acción que se dedican a poblar el mundo y desean que la Torá ilumine y eleve sus vidas, jóvenes y niños con cabeza abierta y deseos de entender con claridad la halajá sin dificultades ni complicaciones, estudiosos que desean seguir el hilo que conduce de la idea central expuesta en el tema, a través de los orígenes de los diferentes métodos de interpretación y hasta la halajá práctica; académicos, cercanos y distantes, que desean comprender la lógica y la armonía de la Torá; alumnos de los cursos preparatorios pre enrolamiento al ejército que buscan sentido e ideal en los contenidos halájicos y soldados y otras personas con poco tiempo disponible para el estudio que desean saber qué es obligatorio y qué es opcional y con cuánto es posible conformarse en caso de premura.

Son también socias de estos libros aquellas mujeres que desean saber su lugar en la halajá, ya que la mayoría de las obras de halajá están escritas para hombres y las mujeres que de éstas estudian se preguntan si lo leído les atañe o no. A veces, cuando escribo una halajá que pudiera percibirse como irrespetuosa hacia las mujeres profundizo más y muchas veces descubro que si se redacta con suma precisión y profundidad las dudas se disipan, y otras veces carezco de la respuesta adecuada y escribo perplejo y en tono de disculpa como diciendo: no tengo alternativa, esto es lo que dice la halajá y debemos reforzarnos en nuestra fe de que todos los caminos de la Torá son rectos y buenos y aquello que no comprendemos hoy, lo entenderemos en un futuro.

Al momento de escribir, tengo también presente a las personas de bien de las naciones del mundo, y en ellas pienso, especialmente luego de que se comenzaron a traducir los libros de la colección a lenguas extranjeras y los diferentes temas están a la vista de todos en la internet. Procuro que el texto no contenga expresiones que pudieran resultarles ofensivas, teniendo el cuidado de no alterar en un ápice la verdad de la Torá. Explico el rol fundamental que está llamado a cumplir nuestro pueblo, que HaShem nos escogió para ser Su nación singular no a cuenta de los gentiles, sino para su provecho.

Quisiera concluir con una nota personal, referida al tema en cuestión, y es que quien se dedica a escribir Halajá puede verse expuesto a diferentes presiones, tanto de quienes desean que se adopte una actitud más flexible para acompasar la halajá a la atmósfera cultural predominante como de parte de quienes desean que se adopte una actitud más estricta y se tomen en cuenta opiniones individuales que son mencionadas en los libros de halajá. Presiones de parte de quienes desean que escriba más brevemente y me remita únicamente a las reglas generales y de parte de quienes desean que abunde en detalles tal como se acostumbra en los libros de halajá.

A los efectos de sopesar de modo certero y correcto, en mi humilde opinión, es necesario poseer una suerte de área protegida de todas estas presiones. Bendito sea HaShem que tuve el privilegio de contar con la defensa y el apoyo máximos de parte de los habitantes de Har Berajá y de mi familia. No sé si hubiera sido capaz de abrirme un camino de no ser por este importante apoyo.

Quiera D’s que podamos profundizar en la sagrada Torá, y en virtud de ello continuar construyendo el país y Jerusalém, y tengamos el mérito de construir el Sagrado Templo para el arribo del justo redentor, pronto en nuestros días, y entonces, de Sion saldrá la Torá y la Palabra de D’s de Jerusalém».

VI

De todas maneras, corresponde recordar especialmente a quienes colaboraron en la edición del presente tomo. Me refiero al Rabino Maor Kayam, el Rabino Barel Shevaj y el Rabino Yonadav Zer, cuyos nombres se mencionan también en el libro de las extensiones (Harjavot), cada uno de ellos en el tema que resumió. Asimismo, agradezco al Rabino Maor Horowitz por su ayuda en la revisión del texto y la preparación del mismo para su publicación, y al Rabino Netanel Rozenstein por la redacción del índice temático.

Eliezer Melamed

Índice de halajot en el capítulo

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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