03. Lo permitido y lo prohibido en esta materia

https://ph.yhb.org.il/es/14-07-03/

Tal como ya vimos, está prohibido que un eunuco  se case con una joven judía, pero puede hacerlo con una conversa o una sierva liberada (Mishná Ievamot 76(A)).

Aprendimos también que la prohibición no recae sobre quien resulta «eunuco a manos del cielo», esto es, a modo de ejemplo, si nació en esa condición. Empero los juristas debatieron respecto de quien se vio reducido a esa condición en virtud de una enfermedad. Según la opinión de Rosh tiene prohibido ingresar a la congregación pues los seres humanos son partícipes en la aparición de enfermedades mediante una alimentación inapropiada o un medio ambiente contaminado, por lo que hay participación humana activa en la pérdida de las facultades reproductivas. En opinión de Rambám y la mayoría de los juristas medievales, quien se transformó en eunuco por causa de una enfermedad se lo considera «eunuco a manos del cielo» y tiene permitido ingresar a la congregación, esto es, casarse con una judía, siendo esta la halajá vigente (Yam shel Shelomó, Mishkenot Yaakov, Birjei Iosef, Pitjei Teshuvá 5:7, Maharsham, Aruj Hashulján 5:18).

De esta norma aprendemos un fundamento importantísimo y es que siendo el mandato de Oná la base del matrimonio al punto de que según la halajá quien desposa a una mujer a condición de que no recaiga sobre él este precepto – el enlace resulta derogado (Shulján Aruj Even Haezer 38:5, arriba 1:2). En caso como el del eunuco que por razones de fuerza mayor no puede efectivizar la unión, es posible establecer un pacto matrimonial basado en un vínculo emocional y el compromiso de cuidado recíproco.

La Torá prohíbe  que un hombre que pasó castración despose una mujer judía. Empero, una mujer que pasó castración (cirugía de extracción de útero) puede casarse con un judío (Jinuj 559, Otzar Haposkim 5:1:1). Sin embargo, quien no cumplió aún el precepto de procrear no podrá desposarla por cuanto que de esta forma deja el mandato de «Prú Urbú» sin efecto (arriba 5:8).

Esta entrada fue publicada en 07. El caso del eunuco y otro tipo de daños. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *