02 – “Forma de portón” (“tzurat hapetaj”)

https://ph.yhb.org.il/es/01-29-02/

Ya vimos que según la opinión mayoritaria de los juristas nuestras calles son consideradas dominio público de origen rabínico, o sea, “carmelit”, y a los efectos de permitir que se cargue en ellas basta con rodearlas de “formas de portón” que conformen alrededor de ellas una suerte de tabique.

La forma básica de “portón” consiste de dos columnas sobre las que hay un travesaño. Esta forma puede hacerse colocando una tabla sobre dos columnas, o simplemente, tensando un hilo entre estas.

La regla básica indica que las columnas laterales y el hilo que las une por encima deben tener forma de portón. Dado que la altura mínima de un portón es de diez palmos (un metro aprox.) se debe tener cuidado que los postes o columnas midan como mínimo esta altura. El hilo tensado entre las columnas debe hallarse por lo menos diez palmos por encima del suelo. Si en alguna parte el hilo descendió por debajo de los diez palmos de altura se considera como abierto a todo el espacio existente entre los dos postes, ya que no hay portón que mida menos que esa altura. Si el tramo entre las dos columnas o postes es de diez codos (4.56 metros) todo el Eruv queda sin efecto pues una brecha de esta dimensión lo anula.

Dado que los postes son los lados o dinteles del portón, deberán ser sólidos, no moverse con el viento y poder sostener algún tipo de puerta. Si logran sostener una puerta liviana hecha de esterillas, el portón será apto (362:11).

La mayoría de los juristas no limita el largo del portón, y para ellos toda distancia, aunque sea de mil codos y que mantenga la forma básica de portón – este será apto. Según Rambám, cuando la mayor parte del perímetro de la ciudad está rodeado por formas de portón, estas deben tener un largo máximo de diez codos. A priori, de ser posible es bueno tomar en consideración la opinión de Rambám. Sin embargo, en la práctica, dado que es difícil rodear una ciudad con formas de portón cuya longitud sea de solamente diez codos, se acostumbra a adoptar una actitud más flexible y no se la limita (Shulján Aruj 362:10).

El hilo tensado sobre los dos postes debe estar bien amarrado para no desprenderse por efecto del viento. A priori, si se puede, se le debe  tensar de un modo tal que no oscile con el viento ni se curve hacia abajo o descienda por debajo de la altura de los postes, ya que los marcos de la puerta no suelen moverse o bajar. Sin embargo, a posteriori, aunque el hilo oscile con el viento o se baje, se lo considera apto (Mishná Berurá 362:65, Aruj HaShulján 362:37).

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