06. Mujeres con niños pequeños a su cargo.

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Mujeres que tienen a su cargo el cuidado de niños pequeños y están agobiadas por los quehaceres domésticos pueden, a priori, cumplir con su deber de rezar recitando, únicamente, las bendiciones matinales y las de agradecimiento por la Torá. Ya aprendimos (inciso 4) que hay quienes entienden que por el principio legal las mujeres pueden cumplir recitando solamente estas bendiciones en cuestión, y si bien a priori no es bueno basarse en esta opinión, en el caso de mujeres agobiadas por las tareas del hogar y el cuidado de los niños pequeños, pueden cumplir, a priori, de esta manera.  El Rav Arie Leib hijo del Rav Israel Meir autor del libro “Jafetz Jaim” testifica que su madre casi no rezaba en los años en que los niños estaban bajo su cuidado y le dijo que su padre le explicó que estaba exenta del precepto de rezar por cuanto que tiene la crianza de los niños a su cargo.

Si la mujer sale a trabajar ya que la economía familiar así lo requiere, o si envía a sus hijos pequeños a guarderías, jardines de infantes o la escuela y por lo tanto se queda en la casa un rato para ordenarla o descansar, puede cumplir con su deber de rezar mediante el recitado de las bendiciones matinales y las de la Torá. Si puede concentrarse en la plegaria de la Amidá es mejor que la rece, empero puede decidir por sí misma si el peso del cuidado de los niños es tal que le permite o no rezar la Amidá. Si le cuesta decidir sola puede asesorarse con un rabino o con la esposa de un rabino.

Sin embargo, en el caso de una mujer que sale a trabajar, no en virtud de una imperiosa necesidad económica sino porque cuenta con tiempo libre, no corresponde que se base en la opinión más flexible sino que debe poner cuidado en rezar a diario una Amidá, amén de las bendiciones matinales y las de la Torá.

Una mujer que está a cargo de la crianza de niños pequeños y se conforma con un rezo breve, debe tener en cuenta que cuando los niños crezcan y la intensidad del esfuerzo de la crianza disminuya, deberá volver a rezar una Amidá diariamente.

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