05. Los hombres y el cubrirse la cabeza.

A los efectos de elucidar si las mujeres deben o no cubrir sus cabezas mientras rezan o recitan bendiciones, es necesario primeramente aclarar el status del deber masculino en este respecto.

En un inicio, solamente algunos grandes sabios acostumbraban a cubrir sus cabezas como expresión de especial devoción religiosa y se abstenían de caminar cuatro codos con su cabeza descubierta. Rav Huna, el hijo de Rabí Iehoshúa era conocido por no caminar cuatro codos con su cabeza descubierta (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 118(B)) y solía decir: «la Divina Presencia se encuentra sobre mi cabeza, ¿cómo he de andar con la cabeza descubierta? (ídem Tratado de Kidushín 31(A)). Asimismo nos relata el Talmud Babilonio (Shabat 156(B)) que a la madre de Rav Najman se le pronosticó que de acuerdo a su constelación, su hijo se transformaría en un ladrón. Ella tuvo el reparo que el niño siempre cubriese su cabeza y así fue creciendo en Torá y mitzvot. En cierta ocasión se le cayó la cobertura de su cabeza, y fue cuando su instinto se exacerbó y se despertó en su interior un fuerte deseo de robar dátiles que pendían de una palmera. En ese momento Rav Najman entendió el porqué del especial cuidado de su madre en mantenerle siempre con la cabeza cubierta. Con el correr del tiempo, lo que en un inicio se trató de una práctica limitada a unos pocos sabios se extendió a todo el pueblo de Israel y se tornó obligatoria (Shulján Aruj Oraj Jaím 2:6).

Hay juristas que sostienen que cubrirse la cabeza al mencionar el nombre de D´s y al recitar bendiciones es un deber de origen rabínico mientras que otros consideran que no existe un deber específico de cubrirse la cabeza para mencionar un nombre Divino o recitar una bendición sino que se trata de un deber derivado de la costumbre. El Shulján Aruj trae la opinión más estricta en virtud de la cual se debe cubrir la cabeza al mencionar el nombre de Hashem y recitar bendiciones (Oraj Jaím 91:3, 206:3).

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