9 – Mujeres y el conteo del “Omer”.

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Según la regla conocida de que las mujeres están exentas de cumplir con los preceptos positivos marcados por un tiempo fijo, éstas están eximidas del conteo del “Omer”, pues se trata de un precepto que depende del tiempo (ver en el libro «Rezo Femenino» capítulo 3).

Pero una mujer que desea hacerlo, puede cumplir con un precepto positivo marcado por el tiempo y se le considera una buena acción. Sabemos que las mujeres acostumbran a escuchar el sonido del shofar en Rosh Hashaná, habitan la sucá y bendicen con las cuatro especies en Sucot. Empero los juristas discutieron respecto del recitado de la bendición, en opinión del Shulján Aruj (Oraj Jaím 589:6), las mujeres no deben hacerlo y esta es la costumbre más extendida entre las mujeres sefaraditas.

En opinión del “Ramá”, una mujer que cumple con un precepto positivo marcado por el tiempo, puede recitar la bendición correspondiente y esta es la costumbre ashkenazi (ver «Rezo Femenino» cap. 2 inciso 8). Sin embargo hay varios de los juristas ashkenazíes que sostienen que es preferible que una mujer cuente el “Omer” sin recitar la bendición, ya que no frecuenta la sinagoga y es más probable que pueda olvidarse de contar algún día y quizás no se percate del olvido y continúe contando con recitado de bendición. Ya vimos que quien se olvidó de contar un día no puede continuar haciéndolo recitando la bendición (Mishná Berurá 489:3). Otros opinan que de acuerdo a la kabalá, las mujeres no deben de contar el “Omer” (Rav Pealim I 12). Otros opinan que según la tradición ashkenazi, la mujer puede contar (Maguén Avraham 489:1).

Por lo tanto, aquella mujer que sabe que puede contar todo el conteo y que en caso de olvidarse un día sabrá continuar haciéndolo sin recitar la bendición, de acuerdo con la tradición ashkenazí, puede contar y recitar la bendición. Esto aplica especialmente para aquellas que acostumbran a rezar Arvit a diario o quienes viven en una misma casa con gente que le ha de recordar de contar, pues en esos casos el temor al olvido es menor.

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