02) ¿Por qué tipo de camino se recita la plegaria?

Nuestros sabios establecieron que se recite «Tefilat HaDerej» por un camino cuya extensión supere la medida talmúdica de una «parsá» (ídem Berajot 30(A)). Una «parsá» equivale a cuatro «mil» y cada «mil» tiene una longitud de 912 metros. Resulta entonces que una «parsá» se aproxima a los cuatro kilómetros (3.648). En caso de que la extensión del camino sea inferior a una «parsá», no se recita «Tefilat HaDerej», ya que un camino tan breve y próximo al radio urbano con seguridad no encierra riesgos (Rosh).

No es necesario revisar puntillosamente la extensión del camino, sino que la persona habrá de estimar según lo que sus ojos ven. Más adelante (halajá 104) se explicará que, si el camino encierra un peligro específico, se recita la plegaria por una distancia inferior a una «parsá».

Hay juristas que entienden que la «parsá» tiene por cometido darnos una medida de tiempo, tal que si hacer el camino demora más de setenta y dos minutos que es lo que le lleva a una persona promedio caminar una «parsá» por un camino no asfaltado – se debe recitar «Tefilat HaDerej». Empero, si transitar el camino en cuestión lleva menos de setenta y dos minutos, dado que el peligro no se prolonga en el tiempo – no se habrá de recitar (Zijrón Iehudá Oraj Jaím 42, Iabía Omer II Oraj Jaím 14).

Sin embargo, según la opinión mayoritaria de los juristas la intención de los sabios al referirse a una «parsá» fue la de establecer la longitud del camino por la cual es necesario recitar «Tefilat HaDerej». Esto se debe a que cuanto más extenso sea el camino, más se aleja la persona de una zona habitada y por ende los peligros aumentan. Empero, el tiempo carece de importancia pues también en los tiempos de nuestros sabios los jinetes a caballo transitaban una «parsá» en menos de diez minutos y los sabios no diferenciaron entre quien camina y quien monta un animal, fijando que en todo caso se recite «Tefilat HaDerej» por una distancia equivalente a una «parsá». Por lo tanto, también en nuestros días en los que disponemos de veloces automóviles, medimos la longitud del camino y si supera la «parsá» debemos recitar «Tefilat HaDerej»; especialmente en la actualidad que los accidentes en los caminos representan la mayor amenaza a la vida humana (Mishná Berurá 110:30, y esta es asimismo la opinión mayoritaria de los juristas).

Existe duda respecto de quien viaja dentro de una ciudad. Por una parte, nuestros sabios establecieron decir «Tefilat HaDerej» para quien viaja fuera del radio urbano, pero por la otra, en la actualidad el riesgo existente en las áreas urbanas creció de sobremanera y muchos viajan largas distancias dentro de las ciudades y el peligro en estos traslados no es inferior al de los viajes interurbanos, especialmente cuando se transita por vías rápidas. En la práctica, nos parece que si bien no es obligatorio recitar «Tefilat HaDerej» dentro de la ciudad, es bueno que quien se traslada intraurbanamente más de una «parsá», recite la plegaria sin pronunciar el Nombre Divino al final de esta, esto es, que finalice diciendo: «Baruj Atá Shomea Tefilá» («Bendito eres Tú que escucha la plegaria»).

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