06 – El faenamiento ritual de animales («Shejitá») y sus reglas

Está permitido faenar o degollar un animal o un ave para ingerirlos en Yom Tov, y se permite hacerlo, aunque sólo se desee comer una pequeña porción de carne, ya que es imposible ingerir un kazait de carne sin faenar al animal entero.

Está prohibido en Yom Tov cazar animales silvestres y aves o pescar. Nuestros sabios nos prohibieron también alimentarlos, no sea que a raíz de ello se los termine atrapando (ídem Beitzá 23(B), Shulján Aruj 497:2). Animales, aves o peces que hayan sido atrapados en víspera de Yom Tov y fueron colocados en un sitio estrecho al punto que pueden ser prendidos en un movimiento corporal simple, sin necesidad de utilizar una trampa, se los considera como ya cazados y pueden ser tomados o cogidos como alimento para Yom Tov (ídem Beitzá 24(A), Shulján Aruj 497:7, Pninei Halajá Shabat 20:6).

Previo a la faena se debe revisar que el cuchillo esté filoso y liso ya que de ser este defectuoso queda invalidado el producto faenado. Nuestros sabios establecieron que quien desee realizar una faena –shejitá -, que muestre el cuchillo a un rabino para que este revise si está o no defectuoso. Empero en Yom Tov los sabios prohibieron mostrar el cuchillo al rabino no sea que este resulte defectuoso y el interesado lo afile con la piedra de afilar y transgreda así una prohibición de la Torá. Por ello, quien desee faenar debe traer el cuchillo a ser revisado previo a Yom Tov. En la actualidad los Shojatim o idóneos en faenar reciben un certificado que los habilita a hacerlo y por lo tanto se confía en que ellos saben revisar correctamente sus cuchillos. De todas maneras, ellos deben revisar los cuchillos previo al arribo del Yom Tov, para evitar afilarlos en el día festivo. Empero, el rabino titular de la ciudad tiene permitido revisar su propio cuchillo en Yom Tov pues no se teme que él lo afile, pudiendo prestárselo a otras personas (ídem Beitzá 28(B), Shulján Aruj 498:1).

A pesar de que desollar es una de las treinta y nueve labores prohibidas (Pninei Halajá Shabat 18:6), tras la faena está permitido quitarle la piel al animal y colocarla en un sitio donde pasan personas y caminan sobre él, para evitar que se estropee (ver Beur Halajá 498:6, ‘כדי’). A los efectos de explicar esta halajá es necesario adelantar que en días de la semana tras el desollado, la piel es inmediatamente llevada a curtir, lo cual implica sumergirla en sal y otros materiales que le extraen la humedad natural. De este modo la piel no se echa a perder, y se puede emplear para confeccionar vestimentas, zapatos y alfombras que duran muchos años. La labor de curtir está prohibida tanto en Yom Tov como en Shabat. Empero, los sabios temieron que las personas se abstengan de faenar en Yom Tov para la comida festiva, por temor a perder (el valor comercial ulterior que posee) la piel del animal, ya que hasta la conclusión de la festividad podían desarrollarse procesos de putrefacción. Por lo tanto, los sabios permitieron quitar toda la piel del animal y colocarla en un sitio donde la gente pasa para que al caminar sobre esta detenga los procesos de putrefacción. Asimismo, permitieron realizar el salado de la carne sobre la piel, para que la sal que caiga sobre ésta detenga su descomposición y al concluir la festividad se la pueda procesar (ídem Beitzá 11(A), Shulján Aruj 499:3).

Quien faena un animal o un ave debe cubrir la sangre con tierra. Empero, la tierra en sí misma se considera muktzé, y para poder cubrir la sangre es necesario preparar en víspera de Yom Tov tierra blanda (afar tijoaj) para ese propósito. En caso de no haberla preparado – que no se faene el animal o el ave (ídem Beitzá 2(A), Shulján Aruj 498:14).

Quien se dispone a faenar un animal no tiene permitido arrancar la lana de su cuello para despejar el sitio para el cuchillo porque ello implicaría realizar la labor de esquilar (gozez). Lo que sí se puede hacer es peinar la lana para un lado y para el otro despejando así lugar para el corte. Si al hacerlo, se arrancan sin querer unas crines (pelos del cuello del animal) – no se transgredió prohibición alguna (Shulján Aruj 498:12). Luego de la faena, quien desee ingerir la piel no tiene permitido retirar los pelos de esta, porque se asemeja a quien esquila para obtener la fibra, empero se puede chamuscar los cabellos con fuego (Shulján Aruj 500:4).

A pesar de la prohibición de separar ofrendas y diezmos en Yom Tov, se permite en este día otorgar la pata (zeroa), la mandíbula inferior incluida la lengua y el estómago del animal al cohen ya que desde el momento de la faena estos obsequios le pertenecen (Shulján Aruj 506:9).

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