07 – La faena en la actualidad

En tiempos de los juristas de las últimas generaciones en muchos sitios se adoptó la práctica de no degollar animales en Yom Tov. Esto obedece a dos motivos: El primero es el temor a que se comercialice y el segundo la abundancia de defectos en los animales. Pasemos a explicar:

En el pasado, la mayoría de los judíos habitaban en aldeas, se ocupaban de la cría de animales y sabían faenarlos a los efectos de obtener alimento para sus hogares. En los días festivos varios vecinos solían organizarse para faenar un cordero cuidándose de no hablar de dinero o del peso, cada quien recordaba qué trozo del animal se había llevado, y al concluir Yom Tov evaluaban el precio del mismo y le pagaban al dueño del animal (ídem Beitzá 27(B), Shulján Aruj 500:1, Pninei Halajá Shabat 22:3). Empero en tiempos de los juristas «ajaronim» (desde el siglo XVI hasta nuestros días) la faena se tornó en área de incumbencia de los carniceros que compraban animales y los faenaban para todos los habitantes de la ciudad. Al llegar Yom Tov, era necesario faenar muchos animales y repartir la carne a muchas personas. Dado que no era posible recordar cuánta carne se había llevado cada persona hasta la conclusión de la festividad, se podía incurrir en tratativas comerciales masivas, lo cual contraviene el mandato de la Torá (ver Pninei Halajá Shabat 22:2-3).

El segundo problema es que en muchos sitios comenzaron a abundar adhesiones en los pulmones (sirjot) al punto que la mitad de los animales resultan no aptos para el consumo (trefot). Sin embargo, según la opinión de muchos juristas en una situación así se puede igualmente faenar en Yom Tov (Rambám, Rosh, Rashbá y Shulján Aruj 498:8). Empero, se debe ser estricto en esta cuestión ya que existe la posibilidad razonable de que el animal no esté apto para su consumo y entonces, a posteriori, puede resultar que la labor de faenar no se haya realizado para las necesidades comestibles en Yom Tov (Or Zarúa, Rabí Aharón Haleví y Rabenu Nisim).

Por lo tanto, muchos de los juristas de las últimas generaciones escribieron que no se faene animales en Yom Tov. Empero en el caso de las aves, estos juristas establecieron que era permitido faenarlas en Yom Tov, ya que al ser pequeñas no es necesario repartir su carne entre varias familias y por lo tanto habría menos temor que se terminen llevando a cabo tratativas comerciales con su carne. Además, el porcentaje de aves no aptas para su consumo (trefot) es muy inferior al de los animales (Maguén Abraham 498:16, Shulján Aruj HaRav 16, Mishná Berurá 498:49, Ruaj Jaím 498:2). En la actualidad que disponemos de la posibilidad de guardar la carne en el refrigerador tampoco se suelen faenar aves para ahorrar el esfuerzo que implica el degollar, revisar, desollar y salar.

Empero, en caso de gran necesidad, también en la actualidad se permite faenar en Yom Tov. Por lo tanto, si uno de los animales está por morirse, es mejor apurarse a faenarlo en Yom Tov para no perder su carne, a condición de que se alcance a preparar, aunque sea un kazait de esta sobre las brasas y comerlo en Yom Tov (Shulján Aruj 498:6, Maguén Abraham 16, Jaié Adám 889:6, una vaca destinada al ordeñado puede ser faenada en un caso como este, tal como se explicará adelante 6:6).

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