06. Orden de preferencias para saltear pasajes de los cánticos de alabanza.

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Estudiamos en la halajá anterior que en todo caso que comenzamos a rezar con cierto retraso respecto del oficiante, siempre debemos recitar la bendición de «Elo-hai Neshamá» y las bendiciones de la Torá, envolvernos en el talit, colocar los tefilín, recitar «Baruj Sheamar«, «Ashrei«, «Ishtabaj» y continuar con las bendiciones del recitado del «Shemá». Por lo tanto, quien llega tarde al rezo público, si puede recitar todos estos pasajes y alcanzar a rezar junto al oficiante la «Amidá«, habrá de saltearse todo lo demás y luego completará lo que le faltó rezar. Si tiene tiempo de completar algo más antes de que se inicie la «Amidá«, es necesario que sepa el orden de importancia de las diferentes bendiciones y los diversos cánticos para así decidir qué recitar en primer término.

Resumamos el orden de preferencia de los diversos pasajes:

Antes que nada se habrán de recitar las bendiciones matinales (Birkot hashajar). Si bien a posteriori se las puede completar después del rezo, dado que son absolutamente obligatorias, y nuestros sabios dijeron que a priori deben ser recitadas al levantarse, deben ser antepuestas a todos los diferentes cánticos de alabanza u ofrendas.

Si hay más tiempo, se deben agregar cánticos de alabanza según su grado de importancia. Si bien todos los cánticos son importantes, a los efectos del rezo hay un ordenamiento jerárquico entre los mismos. Este es el orden: primeros y más importantes después del «Ashrei» son los cánticos que comienzan con las palabras «Aleluyá Halelú» (Tehilim-Salmos 148 y 150) que en opinión de Rashi (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 118(B)) son los principales cánticos de alabanza y Rabí Iosei alabó a quienes los recitan a diario.

Luego, le siguen en orden de importancia todos los demás cánticos que inician y concluyen con la palabra «Aleluyá», que en opinión del Rif y del Rosh son los denominados por el Talmud (ídem Shabat) como «cánticos de alabanza» o «pesukei dezimrá» y Rabí Iosei alaba a quienes los recitan a diario. Entonces, si hay más tiempo se deben recitar ininterrumpidamente todos los cánticos a partir del «Ashrei» hasta «Kol Haneshamá Tehalel I-a Aleluyá«.

A continuación, en el orden jerárquico vienen los versículos de la ofrenda permanente y de la quema del incienso cuyo recitado fue instituido basándose en lo dicho en el Talmud Babilonio (Tratado de Ta´anit 27(B)), en cuanto a que todo aquél que recita las ofrendas es como si las sacrificase efectivamente.

Posteriormente, en orden de importancia viene «Vaibarej David» (Mishná Berurá 52:4) y luego las ideas difieren por lo que la persona puede escoger.

En Shabat el recitado de «Nishmat Kol Jai» antecede a todos los cánticos que comienzan con la palabra «Aleluyá» pues forma parte de la bendición de «Ishtabaj«. Luego se han de recitar los cánticos en el mismo orden de preferencia que durante la semana antes que los agregados por Shabat puesto que lo frecuente antecede siempre a lo infrecuente.

Cabe agregar que quien se ve en la necesidad de rezar solo y acortar la extensión de lo recitado para no llegar tarde al trabajo, puede abreviar según el orden de preferencias aquí explicado. Asimismo, en el caso de un maestro que se despertó tarde y necesita llegar en hora ante sus alumnos, abreviará de acuerdo a las normas antes mencionadas (Igrot Moshé Oraj Jaím IV 91:2).

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