01. ¿Por qué se recitan?

El orden correcto del rezo es iniciar primeramente con palabras de alabanza al Creador y solo después hacer peticiones, tal como lo hizo Moshé Rabenu que primeramente comenzó con loas (Devarim 3:24): «¡Oh D´s Eterno! Tú has comenzado a mostrar Tu grandeza y Tu fuerte mano, pues ¿qué otro dios hay en el cielo y en la tierra que pueda hacer Tus obras y que tenga Tu poder?» Y luego pidió: «Te imploro me dejes pasar para que pueda contemplar la buena tierra…». Según esto, Rabí Samlai enseñó que «siempre se ha de alabar primero al Santo Bendito Sea para después rezar» (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 32(A)). El principal prólogo de alabanzas lo tenemos en las primeras tres bendiciones de la Amidá que anteceden a las trece posteriores que son peticiones. De todas maneras es bueno prologar el conjunto del servicio con alabanzas, razón por la cual nuestros sabios instituyeron los cánticos de alabanza («pesukei dezimrá«) para El Creador. Nuestros sabios dispusieron asimismo que estos cánticos se inicien con la bendición  «Baruj Sheamar» y finalicen con la de «Ishtabaj»

En un principio, en tiempos de nuestros maestros tanaítas (siglos primero y segundo de la era común n. de t.), el recitado de los cánticos de alabanza era considerado una costumbre solamente de los píos y muy valorada por los sabios. Empero con el correr del tiempo se popularizó, transformándose en práctica obligatoria que todos los judíos inicien sus rezos con estos cánticos.

Al recitar los cánticos de alabanza nos referimos a la grandeza del Creador y de esa manera luego sabremos ante Quién estamos parados a la hora de rezar. De no ser así, se teme que formulemos nuestros pedidos como los idólatras, que sólo procuran su éxito personal en las cuestiones mundanas sin procurar apegarse a D´s, fuente de toda vida. Sin embargo, una vez que purificamos nuestros corazones meditando en la grandeza del Eterno sabremos cómo rezar, tal que al pedir por nuestra salud y sustento lo haremos con el propósito de poder apegarnos a la Torá de D´s y consagrar Su Nombre en el mundo. De esta manera nuestras plegarias han de ser aceptadas.

El nombre hebreo para los Cánticos de alabanza es «Pesukei dezimrá«. La palabra «dezimrá» proviene de «zemer» que significa canción o música, mas está también emparentada con el verbo «lizmor» que significa podar un viñedo. Así como el podador quita del viñedo las ramas innecesarias para potenciar el crecimiento de mejores frutos, de la misma forma mediante el recitado de los cánticos de alabanza eliminamos nuestros pensamientos errados y malos sentimientos, para que de esta manera nuestra plegaria se eleve. La purificación anterior al rezo alegra y genera placer, y por esta razón las alabanzas previas reciben el nombre de «Cánticos de alabanza» o «versículos musicales».

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