02.  La inclinación sobre el rostro (“Nefilat Apáim”)

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En el orden de rezo de los hombres, tras la conclusión de la Amidá acostumbramos a inclinarnos sobre nuestro rostro y suplicar ante el Creador Bendito Sea. De esta manera cumplimos con el rezo en todas sus formas o posturas, las bendiciones del recitado del Shemá sentados, la Amidá de pie y las súplicas posteriores inclinándonos sobre nuestro rostro. Esto lo aprendemos de Moshé Rabeinu quien rezó ante D´s en estas tres posturas cuando tras el pecado del becerro de oro procuró obtener el perdón para el pueblo de Israel.

Esta plegaria tiene una fuerza particularmente intensa y ayuda enormemente en momentos difíciles. Durante el pleito emprendido por Koraj y sus seguidores contra Moshé y Aharón, D´s le dijo a estos últimos “Alejaos de esta gente de modo que los habré de consumir en un momento”. En ese momento, los hermanos entendieron que debían intensificar sus plegarias, para lo cual se inclinaron sobre sus rostros y dijeron: “Oh D´s, Soberano de los espíritus de toda carne, ¿por un hombre que ha pecado castigarás a toda la congregación? (Bamidbar-Números 16:21-22). Por mérito de sus rezos que fueron recitados prosternándose sobre sus rostros, el pueblo de Israel fue perdonado y el decreto Divino fue anulado.

Este rezo es muy poderoso por cuanto expresa la total anulación de la persona ante su Creador, hasta el límite de la misma entrega de la vida. Esto es como si la persona le dijera al Eterno: todos mis sentidos y órganos se anulan ante Ti, haz conmigo Tu voluntad por cuanto que te pertenezco enteramente. Por esta razón, mediante este rezo se pueden corregir defectos que con otra plegaria resultaría imposible hacerlo (ver Zohar Bamidbar 120:2).

La inclinación sobre el rostro expresa también la sensación de vergüenza que sentimos hacia el Cielo al concluir nuestra plegaria la cual se centró en la  grandeza de D´s, elevando a Él todos nuestros pedidos; entonces ¿cómo osamos  pararnos ante Él en el rezo? y por esto nos inclinamos sobre nuestro rostro. Además, esta postura expresa nuestro pesar, producto del arrepentimiento por nuestros pecados. El dolor es tal que no podemos elevar nuestro rostro (ver Rabenu Bejaié Bamidbar 16:22).

Si bien la plegaria de “Nefilat Apáim” es de gran importancia, los sabios no la establecieron como obligatoria ni le adjudicaron un texto fijo. Por lo tanto, todo aquel que deseaba se inclinaba sobre su rostro y suplicaba tras el rezo. Sin embargo, justamente en virtud de su gran importancia, por cuanto que expresa la total anulación ante D´s, corresponde que la oración emane del corazón libre y espontáneamente.

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