02. La prohibición del jametz que es de su propiedad

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El jametz es una prohibición singular en la Torá ya que no sólo se prohíbe comerlo, sino que además también se prohíbe que permanezca en la casa, y todo aquel que lo mantiene en su hogar trasgrede los preceptos de ´no sea hallado´ y ´no sea visto´ en tu propiedad

De lo escrito en Shemot-Éxodo 13:7: “y no se te habrá de ver pan leudo, ni se te habrá de ver levadura en todo tu territorio” se desprende que la Torá no prohibió que en la casa de un judío haya jametz si este pertenece a un gentil o carece de dueño, pues el hincapié está en la expresión “no se te…” (“Lejá”)  el cual alude al jametz que “te” pertenece, siendo este el que está prohibido poseerlo y verlo. Sin embargo, si es jametz de un gentil o carece de dueño queda fuera de esta prohibición.

Por lo tanto, si un gentil que porta jametz pasa por el patio de un judío no es necesario eliminarlo, aunque el gentil esté empleado por el judío. Otro tanto ocurre si antes de Pesaj un gentil deposita jametz en la casa de un judío, siempre y cuando este último no asuma la responsabilidad por el producto depositado, no es necesario eliminarlo, pero sí debe ser colocado tras un tabique divisorio de por lo menos diez palmos de altura para de esa manera no comer de este por error (Shulján Aruj 440:2). Otra opción es guardar bajo llave el jametz en cuestión y ocultarlo, o guardarlo en un armario y luego pegar sobre sus puertas cinta adhesiva para que esta actúe como recordatorio de su contenido si posteriormente habrá de intentar abrirlo.

Asimismo, un judío no tiene problema si un gentil ingresa a su hogar portando jametz, pero estará prohibido comer con éste en la misma mesa para evitar así errores u olvidos. Esto no se permite, aunque el judío coloque sobre la mesa una señal que le recuerde que su compañero come jametz, ya que se teme que una miga se mezcle accidentalmente en la comida del judío. Una vez que el gentil haya terminado de comer, el judío puede limpiar bien la mesa de las migas de jametz y comer sobre la misma (Shulján Aruj 440:3, Mishná Berurá 18).

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