6 – Quien se olvidó del ayuno.

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Quien por olvido comió o bebió en un día de ayuno, debe continuar ayunando, pues estos ayunos fueron fijados en virtud de las desgracias ocurridas en estos días. Por lo tanto, aunque haya ingerido alimentos en la cantidad suficiente como para considerar que el ayuno fue quebrado, por una parte no podrá recitar «Anenu» durante el rezo (tal como se verá en el inciso 10), empero de todas maneras la prohibición de la ingesta de alimentos sigue vigente. Quien cometió una trasgresión no tiene permiso para agregar más transgresiones (Shulján Aruj 568:1). No es necesario ayunar otro día a cambio del ayuno público olvidado, pues los ayunos fueron fijados específicamente en los días estipulados por los sabios. De todas maneras, hubo quienes acostumbraron a aceptar sobre sí un ayuno suplementario para expiar por el olvido, mas esto no es obligatorio (Mishná Berurá 568:8). Es preferible expiar el quiebre del ayuno mediante un incremento en el estudio de Torá y los aportes a Tzedaká.

Quien se olvidó del ayuno y recitó la bendición «shehakol» sobre un vaso de agua y recordó repentinamente de que está prohibido beberlo, este hecho suscita cierta divergencia de opiniones entre los juristas. Algunos sostienen que la prohibición de recitar una bendición en vano tiene su origen en la Torá y la prohibición de beber agua es rabínica, por lo que es preferible que beba el agua y así evite la bendición en vano. Otros opinan que dado que según la mayoría de los sabios medievales la prohibición de recitar una bendición en vano es de origen rabínico, es mejor que no beba aunque ya haya bendecido. Además, aseveran que no es correcto corregir una trasgresión con otra y esta nos parece la práctica más

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