4 – Tres preceptos vinculados a la eliminación de Amalek

Hay tres preceptos en la Torá que se ocupan de Amalek. El primero se trata de un precepto positivo de recordar lo que nos infligió Amalek, tal como está escrito (Deuteronomio 25:17):» Recuerda lo que te hizo Amalek en el camino, a la salida de Egipto». El segundo es un precepto restrictivo de no olvidar lo que nos infligió tal como está escrito (ídem versículo 19): «No lo olvides». El tercer precepto  es positivo, y se trata de eliminar del mundo la simiente de Amalek, tal como está escrito (ídem ídem): “Y será que al conceder reposo el Eterno tu D’s, a ti, de todos tus enemigos de en derredor, en la tierra que HaShem tu D’s., te concede a ti por heredad para poseerla: habrás de borrar la mención de Amalek de bajo los cielos”.

Amalek expresa la raíz u origen del mal en el mundo, y es quien inició con la fobia a los judíos en el orbe. El Pueblo de Israel tiene un complejo enfrentamiento con el mundo. El mensaje tanto ideal como de fe que el Eterno destinó para ser difundido por el Pueblo de Israel, genera fuertes antagonismos en el seno de los malvados del mundo entero, y los incita a declararnos la guerra.  Ningún pueblo en la historia universal ha sido perseguido como el judío, desde la destrucción del Templo vía las cruzadas, la inquisición, las matanzas de 1648-1649 hasta el terrible Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. Todos estos eventos fueron propiciados por Amalek.

Ni bien salimos de Egipto y antes de que tuviéramos la oportunidad de organizarnos, sin razón alguna vino Amalek y nos atacó. ¿Y a quién atacó? A los esclavos recientemente libertos tras una prolongada esclavitud a mano de los egipcios. Amalek es un pueblo que expresa, en su mera existencia, el odio al Pueblo de Israel y por lo tanto a su Torá y a la idea ético monoteísta de mejorar el mundo mediante la generosidad y la verdad. Esta es la razón por la que a este respecto está escrito (Éxodo 17:16): “Dijo: Pues la Mano se alza en juramento sobre el trono de D’s: Guerra tendrá el Eterno contra Amalek, de generación en generación”. Este versículo es comentado por Rashi quien sostiene que «Dios juró que ni Su Nombre ni Su trono estarán completos hasta que sea borrado enteramente el nombre de Amalek».

Un judío es misericorde y generoso por naturaleza, e inclusive diferentes preceptos de la Torá lo educan en ese sentido. El judío naturalmente tendería a perdonar a Amalek, empero la Torá le ordena recordar sus actos y eliminarlo. De esta manera recordaremos que existe el mal en el mundo y que es necesario luchar contra éste hasta el final sin concesiones. Solo después podremos mejorar el mundo.

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