09 – La quema de incienso de uso doméstico y el fumar

Está prohibido quemar especias aromáticas (incienso de uso doméstico) a los efectos de diseminar buen aroma en el hogar o para perfumar ropa, ya que el encendido de fuego fue permitido únicamente para algo que es disfrutado por o agrada a la mayoría de las personas (shavé lejol nefesh) mientras que las prácticas arriba mencionadas son hábitos de personas especialmente refinadas. Sin embargo, se permite colocar especias aromáticas sobre las brasas para dar un buen aroma a los alimentos que se están asando sobre ellas. Si bien sin estas especies aromáticas los alimentos quedarían sabrosos, todo aquello que sirva para la preparación de alimentos estará permitido pues también las personas pobres aromatizarían sus alimentos de estar ello a su alcance. Sin embargo, la mayoría de la población no aromatiza de este modo ni la casa ni sus vestimentas, por lo que esta práctica se considera suntuaria (ídem Beitzá 22(B), Shulján Aruj 511:4, arriba 3:6).

En principio, parte de los juristas tendió a prohibir fumar tabaco en Yom Tov porque para hacerlo es necesario encender fuego. Como esta práctica no era habitual para la mayoría de la gente, no era esto una acción que involucrara a la mayoría de las personas (shavé lejol nefesh), en función de la cual estaría permitido el encendido (Maguén Abraham 514:4, Korbán Netanel Beitzá cap. 2 22:10). Hubo juristas que adoptaron una actitud más flexible porque consideraron que fumar era una práctica que agradaba a la generalidad o mayoría de las personas (Darjei Noam Oraj Jaím 9). Con el correr del tiempo el fumar se tornó más común y hubo tiempos en los que los médicos sostenían que era beneficioso para la salud y ayudaba a la digestión. Por ello, la mayoría de los juristas se inclinaron por permitir fumar en Yom Tov (Pnei Iehoshúa, Rabí Iehonatán Aibshitz, Prí Megadím 511, Mishbetzot Zahav 2, Ktav Sofer Oraj Jaím 66, Beur Halajá 511:4).

En las últimas generaciones descubrimos que fumar es muy perjudicial para la salud y se dictaminó en la halajá que está prohibido fumar, y que quien ya es adicto, debe realizar serios esfuerzos por rehabilitarse. En la práctica, el porcentaje de personas que fuma está en descenso, a tal punto que en Israel está hoy por debajo del 25%. Dado que en opinión de muchos de los juristas, el permiso de fumar en Yom Tov era una práctica habitual para la mayoría de los hombres, y hoy en día dicha práctica se ha tornado minoritaria – hay quienes sostienen que está prohibido hacerlo. Hay otros juristas que lo permiten para aquel que sufre si no fuma, pues no lo hace a modo de gusto excéntrico sino como algo aceptable para la generalidad de las personas, ya que toda persona hace todo lo posible por evitar sufrir. Además, la idea de deseable o agradable para la generalidad de las personas (shavé lejol nefesh) no requiere que la mayoría aritmética de ellas compartan el gusto, sino que es suficiente con que un porcentaje importante lo haga. Si bien es claro que los fumadores deben esmerarse en dejar de fumar por tratarse de una práctica perjudicial, mientras no lo hayan logrado no es necesario que sufran específicamente en Yom Tov (Tzitz Eliezer 17:21, Hiljot Hamoadim 16,1). En la práctica, a priori, quienes acostumbran fumar deben esforzarse por no hacerlo en Yom Tov. Aquel al que la abstinencia le provoque gran angustia – puede respaldarse en la opinión de los juristas más flexibles.

Dado que está prohibido apagar un fuego si no es en aras de preparar alimentos para la comida festiva, los fumadores deben tener cuidado de no apagar el cigarrillo al terminarlo, debiendo dejarlo en un lugar seguro donde se termine de apagar por sí mismo. Además, habrán de cuidar de no sacudir la ceniza que se acumula en el extremo del cigarrillo pues probablemente esté encendida y al sacudirla se estaría apagando un fuego, debiéndose dejar que caiga sola.

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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