05 – La sentencia para el mundo venidero.

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En Rosh HaShaná el ser humano es juzgado y sentenciado tanto para su vida en este mundo como para la del mundo venidero. Respecto de la sentencia para este mundo ya estudiamos en las halajot anteriores y profundizaremos posteriormente. A continuación explicaremos el juicio para el mundo venidero. Primeramente debemos aclarar que la vida en el mundo venidero consta de dos etapas: la primera comienza con el fallecimiento de la persona y en esta la neshamá asciende al mundo de las almas en el cual hay Gan Eden o paraíso para los justos y Guehinom para los malvados. La segunda etapa llegará una vez que se complete la reparación del mundo, durante la resurrección de los muertos y las almas vuelvan a unirse a los cuerpos y juntos se eleven infinitamente (Rambán en Shaar Hagmul, Ramajal Derej Hashem I:3, ver en Shelá, Toldot Adam Beit David).

El mundo venidero, en sus dos etapas, es denominado el Mundo de la Verdad («Olam Haemet») en contraste con este mundo en el cual la mentira predomina y en el cual la imagen exterior oculta la esencia interior. En el mundo venidero se dilucida el verdadero sitial de la persona y el valor real de sus acciones.

Dado que el mundo venidero es infinitamente más importante que este mundo, por cuanto que el terrenal es como el «corredor» que conduce al primero (Mishná Tratado de Avot 4:16), el juicio principal que se realiza en Rosh HaShaná se ocupa principalmente del mundo venidero. Este juicio se divide en dos partes: en una se toman en cuenta todas las acciones realizadas durante el año, por las buenas obras es recompensado en el mundo venidero y por las malas le espera un castigo en el mismo lugar. Empero la sentencia que se dicta en Rosh HaShaná no es definitiva, ya que si en el correr de los años siguientes la persona rectifica sus pasos se podrá salvar del castigo en el Guehinom y aumentará su recompensa en el mundo venidero. En cambio, si D´s no lo quiera, la persona se arrepiente de las buenas acciones realizadas heredará Guehinom y perderá la recompensa que tenía reservada para el mundo venidero.

La segunda parte del juicio se centra en la posibilidad de acercarse a D´s en el año entrante. Quien es sentenciado para la vida en Rosh HaShaná, ene l correr del año se le presentarán oportunidades que le permitirán seguir elevándose en el estudio de la Torá y el cumplimiento de los preceptos, por medio de los cuales será meritorio de vida en el mundo venidero. Cuando estudie Torá, recibirá comprensión e iluminación suplementarias y cuando realice preceptos y buenas acciones, recibirá alegría y bendición suplementarias que son similares al mundo venidero. En caso de que la persona sea, D´s no lo permita, sentenciada para la muerte en ese año, a lo largo del año se le presentarán pruebas y acontecimientos que podrán alejarlo de Hashem y hacerle perder el mundo venidero. Si va  a estudiar Torá le será muy difícil captar su Luz Divina y si va a cumplir preceptos no tendrá el mérito de sentir el placer y la santidad de su acción. A esto se refieren nuestros sabios cuando nos dicen que (Mishná Tratado de Avot 4:2) «El cumplimiento de un precepto lleva al cumplimiento de otro y que una transgresión lleva a otra; por cuanto que la recompensa por el cumplimiento de un precepto es la realización de otro y la recompensa por una transgresión es la realización de otra» (Nefesh HaJaím 1:12).

La generalidad de la recompensa es denominada «vida» y la generalidad del castigo es denominada «muerte». Por «vida» se entiende el acercamiento y la conexión con Hashem que es la fuente de la vida, pues de esta manera la persona accede a todas las bondades que el Creador prodiga, tanto en este mundo como en el de las almas y en el venidero. Dado que el origen de todas las bondades y deleites terrenales que Hashem prodiga en este mundo se derivan de la vida que el Eterno vierte en este, la recompensa en el mundo venidero es infinitamente superior a todos los placeres de este que no son más que un pálido reflejo de la verdadera raíz de todos los placeres. Respecto de esto dijeron nuestros sabios (Mishná Tratado de Avot 4:17): «Es preferible una hora de placidez y serenidad en el mundo venidero que toda la vida en este mundo». Esto se debe a que en el mundo venidero, el individuo  puede acceder a disfrutar del resplandor de la Divina Presencia (Shejiná) y deleitarse en D´s, por lo que la vida en su interior se intensifica y supera enormemente. Empero, en este mundo, la Luz Divina llega a nosotros muy reducida tras pasar diferentes velos. Y sin embargo, mediante el apego a Hashem estudiando Torá y cumpliendo preceptos, la persona puede acceder en este mundo a una suerte de mundo venidero y deleitarse de la cercanía al Eterno.

A diferencia de la generalidad de la recompensa que es denominada «vida», la generalidad del castigo es denominada «muerte». La muerte implica lejanía de la fuente de la vida, la cual provoca que se incrementen los sufrimientos, llegando incluso a la muerte del cuerpo en este mundo y los padecimientos del Guehinom en el venidero.

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