08 – El juicio de la nación y el juicio individual tanto en la tierra de Israel como en la diáspora.

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Es necesario saber que si bien el juicio en Rosh HaShaná es para la generalidad de la nación así como para cada individuo por separado, la sentencia individual está estrechamente vinculada e influenciada por la situación general del pueblo todo, cada etnia según sus cuestiones específicas. Y tal como estudiamos en la Torá respecto del pueblo de Israel en la porción de lectura (perashá) que habla de la bendición y la maldición (Vaikrá 26:3-4): «Si en mis leyes anduviereis y cumpliereis mis preceptos, os brindaré lluvias a su tiempo y la tierra dará su producto y el árbol del campo dará su fruto… y morareis con tranquilidad en vuestra tierra…Y perseguiréis a vuestros enemigos que caerán ante vosotros por la espada… Y andaré entre vosotros y seré vuestro D´s y vosotros seréis Mi pueblo…Mas si no me escuchareis y no cumpliereis estos mis mandatos, esto os haré: echaré sobre vosotros el terror, la tisis y la fiebre que consume los ojos y entristece el alma, y sembrareis vuestra simiente en vano porque vuestros enemigos la comerán…quebrantando vuestra envalentonada fuerza y tornando vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como cobre. Y se desgastará vuestra fuerza inútil y no dará fruto vuestra tierra y no dará fruto el árbol de la tierra…Y haré de vuestras ciudades eriales y de vuestros santuarios una desolación y no aspiraré más los olores (de vuestros sacrificios)… Y os esparciré entre las naciones y esgrimiré una espada tras vosotros Y vuestras tierras serán devastadas y vuestras ciudades quedarán en ruinas…Y pereceréis a montones entre los pueblos y la tierra de vuestros enemigos os tragará».

Si bien no habría contradicción entre la sentencia colectiva y la individual; a veces, cuando la nación toda merece recibir abundancia y bendición esto no implica que algunos pocos no puedan ser castigados por sus malas acciones. Asimismo, cuando el pueblo todo es castigado, esta sentencia no se ve alterada si unos pocos son recompensados. Empero, a veces existe una contradicción entre la sentencia nacional y la individual como por ejemplo, cuando el pueblo es condenado a recibir un duro castigo como la destrucción o el exilio; en ese caso no hay otra alternativa que incluir también a los justos en la punición. De todas maneras el Juicio Divino sigue funcionando ya que en el mundo de las almas, en el Gan Eden, los justos recibirán su recompensa completa. Asimismo, a veces el pueblo todo es sentenciado para bien de modo tal que no es posible asignar a los malvados la completitud de su castigo en este mundo. En este caso la Justicia Divina termina de efectivizarse en el mundo de las almas, en el Guehinom. La compleción final de la Justicia Divina tendrá lugar en los días de la resurrección de los muertos, cuando las almas vuelvan a unirse con sus cuerpos.

Además, es necesario saber que cuando el pueblo de Israel se halla en el exilio y el sagrado Templo se encuentra destruido, la Divina Providencia está muy oculta en este mundo y parece como si Hashem hubiese abandonado la tierra y el mal predomina en el mundo tal que a los malvados les va bien y a los justos les va mal. Esto se debe a que así como las fuerzas del mal se incrementaron y pudieron destruir el Templo, de la misma manera el accionar de los malvados triunfa. Así como la Divina Presencia se encuentra en el exilio, de la misma forma los justos están sumidos en el sufrimiento y el dolor. A todo esto se le suma el hecho de que cuando se le decretan al pueblo de Israel duros castigos, todos los individuos padecen de las medidas colectivas.

Si bien aparentemente no es correcto que los justos sufran más, de todas maneras ellos se lamentan más por el exilio del pueblo de Israel. Por lo tanto, mientras la Gloria Celestial sea profanada entre las naciones, no tienen satisfacción en los placeres terrenales. Y a causa de su dolor y su duelo por Sión y la destrucción del Templo, tienen el mérito de apegarse a la Divina Presencia y acercar la redención, por lo que son enormemente recompensados.

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