03 – Borrado y escritura que se realizan de modo casual

En el caso de un pastel sobre el cual se escribieron letras con crema o dulces pequeños etc. no se le puede cortar donde se hallan esas letras. Si se dibujó sobre el pastel en cuestión una figura con significado como un árbol o una casa – no se la puede cortar. Si bien el pastel se corta a los efectos de comerlo, dado que las letras y la figura poseen importancia y es notorio que el corte las borra, los sabios prohíben hacerlo (Mordejai, Ramá 340:3). Sin embargo, cortar entre las letras es permitido, y si bien la palabra se verá separada en partes pero las letras permanecen enteras – no se trasgrede la prohibición de borrar. Por lo tanto, quienes quieran preparar un pastel de estos para Shabat, deberán hacerlo de modo tal que se pueda cortar porciones entre letra y letra. Luego, estará permitido ingerir los trozos de pastel aunque al hacerlo se desvanezcan las letras ya que al comer no se considera que se está «borrando».

Cuando las letras o las figuras decorativas están estampadas en la masa de la galletita con el mismo material que la compone no hay prohibición de cortarlas o quebrarlas ya que carecen de importancia,  por lo que no hay prohibición de borrarlas de manera casual (Mishná Berurá 340:15).

Hay juristas que sostienen que está prohibido, rabínicamente, usar un libro que tiene letras impresas sobre las orillas  de sus hojas, puesto que estas se borran y se recomponen cada vez que este se abre o cierra (Levush, Maguén Abraham). En la práctica, si se carece de otro libro se lo puede emplear ya que en opinión de muchos juristas acercar una hoja a la otra no implica escribir ni separarlas implica borrar. Además, dado que el libro está destinado a ser abierto y cerrado constantemente hacerlo no se considera siquiera escritura o borrado temporarios y no recae sobre esto prohibición alguna (Ramá, Tur Zahav, Mishná Berurá 340:16).

Hay juristas que opinan que está prohibido abrir el empaque de un alimento de un modo tal que provoque el rasgado de letras o figuras y se permite, únicamente, si es posible hacerlo sin rasgarlas (según Turéi Zahav). Otros juristas sostienen que no hay prohibición alguna ya que en la práctica todas las formas de las letras se mantienen y solamente fueron alejadas unas de las otras (según Ramá). A priori, es bueno conducirse según la opinión más estricta, empero, si no hay manera de abrir el empaque sin rasgar las letras o las figuras se puede actuar según la opinión más flexible, ya que quien abre el  empaque no procura borrar letras  y la labor se realiza de modo destructivo («derej kilkul«, es decir que arruinamos el envoltorio).

Se  puede caminar sobre tierra con zapatos que tienen grabados letras u otras figuras en las suelas a pesar de que al hacerlo se impriman las formas en el suelo.

Quien escribió con un lapicero sobre su propia mano, podrá lavarla y secarla de modo habitual ya que normalmente las letras no se borran por efecto de un solo lavado o secado. Empero, quien tiene interés en quitar lo escrito en la mano, habrá de lavarla y secarla de modo suave para no ayudar a borrarlo.

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