04 – Ordeñado en Shabat.

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La Torá prohíbe ordeñar una vaca o cualquier bestia en Shabat por tratarse de una acción que separa la leche del cuerpo del animal. Esta labor a la que llamamos «mefarek» o «separar» es una derivación («toladá«) de la labor de «trillar» («dash»), pues así como se prohíbe separar el grano de su espiga, se prohíbe también separar la leche del cuerpo de la vaca (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 95(A)).

El problema radica en que si no se ordeña la vaca lechera en Shabat, esta sufrirá enormemente pues las ubres producen una gran cantidad diariamente y si durante una jornada completa no se les retira la leche se le inflige un gran dolor. Por lo tanto, los sabios permitieron decirle a un no judío que ordeñe la vaca en Shabat. Si bien los sabios prohibieron pedir a un gentil que realice para nosotros labores en Shabat, en este caso se trata de evitar el sufrimiento de un animal y ante esto los sabios dejaron sin efecto su prohibición. La leche extraída es «Muktzé» durante todo el Shabat y tras concluir el sagrado día, el judío puede beberla y venderla (Shulján Aruj 305:20).

En caso de no haber un no judío, quien sí lo es puede ordeñar la vaca malogrando o estropeando la leche, por ejemplo: ordeñando a tierra o dentro de un recipiente que contiene un producto que la arruine. Esto se debe a que el único ordeñe prohibido por la Torá es aquél que procura obtener leche, empero un ordeñado en el cual la leche se habrá de malograr está prohibido rabínicamente y se lo permitió a los efectos de evitar penuria al animal. Sin embargo, una prohibición de la Torá no se puede trasgredir para evitar sufrimiento animal.

Hoy en día la producción de leche se ha sofisticado y la acción del ordeñado se realiza mediante ordeñadoras mecánicas, de las cuales salen tubos que en sus extremos traen una especie de copas (pezoneras) que se adjuntan a la ubre y extraen la leche. En caso de haber un gentil, se le puede pedir que active la ordeñadora y que coloque las pezoneras en las ubres en Shabat pues de no hacerlo las vacas sufrirán. En caso de no haber allí un no judío, se acostumbra a activar la ordeñadora en víspera de Shabat mediante un «timer» o un mecanismo que difiere el funcionamiento. En Shabat, antes que la ordeñadora comience a funcionar,  se colocan las pezoneras sobre las ubres y luego la máquina comienza su labor y extrae la leche. Así resulta que el judío no realizó una labor con sus propias manos pues cuando colocó las pezoneras en la ubre la máquina aún no funcionaba, y  si bien al colocarlas causó que una labor se realice, de todas maneras esto no está prohibido por la Torá pues sólo se prohíbe la acción manual directa, tal como está escrito (Shemot 20:10): «No harás labor alguna»  y los sabios son aquellos que prohibieron causar que la labor sea realizada. En el caso en que las vacas padecerán si no se las ordeña, los sabios permitieron realizar la acción de modo indirecto («Grama») la cual está prohibida rabínicamente, para así liberar a las vacas de la abundante leche que contienen sus ubres y poder usufructuarla después de Shabat.

En caso que sea necesario colocar las pezoneras en las ubres cuando la máquina ya está en funcionamiento, si se ordeña con el fin de preservar la leche se trasgrede una prohibición de la Torá por lo que se debe ordeñar y verter en el piso para arruinarla. De este modo la labor que se trasgrede es únicamente rabínica, la cual está permitido quebrar a los efectos de evitar el sufrimiento animal (Shmirat Shabat Kehiljatá 27:50. Respecto de la extracción de leche de una mujer que sufre por causa de acumulación ver arriba 11:17).

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