01. Preparación emocional.

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«No se debe de rezar cuando se está triste ni con pereza» (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 31(A)) ya que la plegaria acerca al individuo al Creador Bendito Sea, le insufla vida y lo fortalece, razón por la cual se debe orar con alegría.

Nuestros sabios afirmaron que «no se ha de orar cuando se está imbuido de jocosidad» (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 31(A), Shulján Aruj 93:2) ya que este temperamento anula el temor reverencial a D´s, debiéndose rezar desde la sumisión y el temor. «Y tampoco se ha de rezar desde la risa» ya que ésta distrae a la persona de su mundo interior y la plegaria debe brotar desde la profundidad del alma. «Y no desde la charla», ya que esta aleja a la persona de su mundo interior y la oración debe emanar de lo profundo del alma. «No se ha de rezar cuando se está de ánimo ligero o conversando sobre banalidades» ya que la plegaria se basa en la toma de conciencia en cuanto a la capacidad del ser humano de efectuar grandes obras mediante el correcto uso de la palabra, y si reza mientras dice palabras vanas muestra que no valora su capacidad verbal (ver Olat Reaiá I p. 29).

Es bueno dar «Tzedaká» (caridad) previo al rezo (Shulján Aruj Oraj Jaim 92:10), para llegar a la plegaria imbuido por la sensación de alegría del cumplimiento de los preceptos.

Además, quien se dispone a pedir ante D´s generosidad y piedad, es correcto que se apiade él mismo de los necesitados. El Arízal decía que antes de rezar es bueno meditar en el precepto de «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» que es la gran regla general de la Torá, ya que todo el rezo está formulado en plural puesto que oramos por toda la comunidad.

Una persona no habrá de pararse a rezar con una preocupación en mente. Inclusive, quien tuvo el mérito de estudiar antes del servicio religioso, no habrá de ir a orar luego de estudiar una cuestión muy intrincada, ya que su mente puede verse absorbida y de esa forma le costará concentrarse en la plegaria como corresponde. Previo al rezo se deben estudiar cuestiones de halajá claras o temas de fe que elevan y alegran el espíritu. De todas maneras, de hecho, no se habrá de dejar de rezar con «Minián» por hallarse absorbido en una cuestión compleja de estudio, o bien por un hecho que requiere de su atención (Shulján Aruj 93:3, Mishná Berurá 6).

A los efectos de que en los minutos inmediatamente previos al rezo las personas se ocupen de cuestiones gratificantes y que llevan a la elevación, nuestros sabios dispusieron que antes de iniciarse la Amidá se recite la bendición de «Gaal Israel» («que redimes al pueblo de Israel») tanto en las plegarias Matiutina como Nocturna, y previo a Minjá se dice «Ashrei» (bienaventurados los que habitan en tu morada…») (Shulján Aruj 93:2).

Los hombres devotos y piadosos de entonces («jasidim rishonim») no se conformaban con esto, sino que se preparaban una hora antes del rezo para poder concentrarse adecuadamente y orientar sus corazones a D´s (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 30(B), Shulján Aruj 93:1, Mishná Berurá 1).

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