11. El borracho y el ebrio (entonado).

Quien reza debe hacerlo con completa lucidez. A diferencia de muchos de los ritos paganos que se llevan a cabo en estado de éxtasis inducido por el alcohol y las drogas, nuestro encuentro con D´s se lleva a cabo con seriedad y profundidad de pensamiento. Esto es lo que la Torá ordenó a los cohanim (sacerdotes), en cuanto a que no ingresen a servir en el Sagrado Templo tras haber bebido vino (Vaikrá 10:8-11). De esto aprendieron nuestros sabios que el borracho y el ebrio tienen prohibido rezar.

El ebrio es quien está levemente influenciado por el alcohol, y por ende le cuesta un poco concentrarse y focalizar su pensamiento, empero aún es capaz de hablar delante del Rey sin menoscabar su real honor. Borracho es quien bebió mucho al punto de que no es capaz de hablar delante del Rey.

A posteriori, un ebrio que rezó, por cuanto que puede hablar delante del Rey, cumplió con su deber preceptivo. Asimismo, si alguien comienza a rezar y luego recuerda que está ebrio, habrá de completar su plegaria (Eliahu Rabá, Kaf HaJaím 99:2). Empero un borracho que por error comenzó a rezar, debe cesar de inmediato, puesto que su plegaria es aborrecible. Inclusive si alcanzó a completar toda la plegaria, no cumplió con su deber preceptivo. Y si se le pasa el efecto etílico tornándose sobrio antes de que concluya el tiempo del rezo, deberá volver a rezar en regla (Shulján Aruj 99:1).

Nuestros sabios dijeron que quien bebe un «reviit» de vino (86 ml.) se lo considera ebrio y si camina un «mil» (aprox. un kilómetro) el efecto del alcohol se le pasará (Talmud Babilonio Tratado de Eruvín 64(B)). Empero desconocemos cómo equiparar los vinos de antaño con nuestros vinos actuales y por lo tanto la regla general es que mientras la persona se sienta afectada (mareada) por el vino se la considera ebria y cuando se sienta lúcida podrá rezar (Shulján Aruj 99:3, Mishná Berurá 2).

Según el Ramá, dado que  a lo largo de las generaciones la concentración en el rezo ha decaído, no se debe ser demasiado puntilloso en este tema, por lo que quien está ligeramente ebrio hay que permitirle rezar, más aún cuando lo hace con un libro de oraciones (Sidur), razón por la cual no se teme que se equivoque en su plegaria. Se acostumbra a confiar en el criterio del Ramá cuando el tiempo del rezo está por concluir (Mishná Berurá 99:3 y 17, ver Kaf HaJaím 22). Hay quienes agregan que esta idea es aplicable cuando se corre el riesgo de perder un rezo público por lo que es mejor que el ebrio participe del servicio (ver Ishei Israel 22:18). En Purim, dado que es preceptivo beber alcohol se acostumbra a flexibilizar la norma respecto del ebrio, para que no se pierda el «Minián» (ver Peninei Halajá Zmanim 16:14).

Respecto del recitado del «Shemá» y sus bendiciones los juristas están divididos en sus opiniones. Por lo tanto, a priori, quien esté ebrio o borracho no habrá de recitarlos sino que habrá de esperar a que se disipe el efecto etílico. En caso de que el tiempo del recitado del «Shemá» esté por acabarse, el ebrio habrá de recitarlo junto a sus  bendiciones mientras que el borracho recitará el «Shemá» sin éstas (Ramá 99:1, Mishná Berurá 8).

En cuanto al recitado de las demás bendiciones, como ser las del disfrute («nehenín«) o la posterior al baño («Asher iatzar«), el ebrio podrá a priori recitarlas mientras que el borracho a priori no lo hará. Empero, en el caso de bendiciones en las que si el borracho no las recita habrá de perder la oportunidad de hacerlo, podrá recitarlas. Esto se refiere, por ejemplo, a si alguien se emborracha durante la comida, que recite la bendición de agradecimiento por los alimentos («birkat Hamazón«) y si fue al baño que recite la bendición posterior de «Asher iatzar» (Ramá 99:1, Mishná Berurá 11).

Quien esté en muy avanzado estado etílico («borracho como Lot») al punto de que no sea consciente de qué le ocurre, se le considera incapacitado mental (shoté), lo cual lo exime del cumplimiento de los preceptos. Aunque recite bendiciones, en ese estado, no se consideran válidas en lo más mínimo (Mishná Berurá 99:11).

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