02. La ablución de manos («Netilat Iadaim»)

https://ph.yhb.org.il/es/02-05-02/

Quien se dispone a rezar debe purificarse, por lo tanto es preceptivo que lave sus manos antes del servicio. Empero existe una diferencia entre quien tiene la certeza de que sus manos están sucias y el estado habitual de quien ignora si sus manos se ensuciaron.

Quien tiene la certeza de que sus manos están sucias, como en el caso de quien haya ido al baño o tocado partes habitualmente cubiertas de su cuerpo que suelen estar traspiradas por efectos del sudor, debe lavarse las manos antes de rezar. Según la opinión de muchos juristas, esta ablución conlleva el recitado de la bendición, también antes de los rezos de Minjá y Arvit (Rambám, Rosh, Gaón de Vilna). Sin embargo, en la práctica se acostumbra a recitar la bendición únicamente en la ablución matinal de manos previa al servicio de Shajarit, ya que tras el sueño de la noche, la persona se transforma en una nueva creatura y mediante el lavado de manos habrá de prepararse para la labor de un nuevo día. Empero antes de Minjá y Arvit, el lavado de manos es sólo para limpiarlas y por ende no requiere del recitado de la bendición (según la opinión del Rashbá).

De todas maneras, aquel cuyas manos se ensuciaron antes del rezo debe lavarlas previo a comenzar a orar. A priori, habrá de lavarlas con un recipiente (kelí) vertiendo agua sobre cada palma de la mano. De no poseer un recipiente habrá de lavarlas directamente con agua.

Si no hay agua en las inmediaciones, dado que sus manos se ensuciaron, la persona deberá esforzarse y caminar hasta una distancia equivalente a un «mil» (912 mts.) para lavar sus manos de cara al servicio religioso. Mas si por hacerlo se puede hacer tarde para rezar, o la persona se perdería el servicio público, habrá de frotar sus manos en la arena o sobre su ropa para quitar de éstas todo resquicio de suciedad, y así habrá de rezar (Shulján Aruj 92:4, Mishná Berurá 92:20).

Los juristas debatieron si tiene que lavarse las manos quien desconoce si sus manos están sucias pues no recuerda si tocó o no partes cubiertas de su cuerpo. Por lo tanto, si en el sitio en cuestión hay agua, habrá de lavarse las manos, mas si no la hay en la cercanía no habrá de lavarlas, y podrá confiarse en los juristas que opinan que manos en estado normal no requieren de ablución con anterioridad al rezo. Por las dudas, habrá de frotar sus manos sobre sus ropas (Shulján Aruj 92:5, 233:2, Mishná Berurá 92:26, Beur Halajá ואם).

Quien fue al baño y lavó sus manos en su casa, y luego tuvo cuidado de no tocar partes cubiertas de su cuerpo, y fue a rezar a la sinagoga, no necesita volver a lavarse las manos para el rezo. Asimismo, quien entró a la sinagoga para estudiar y rezar, si se lava las manos antes del estudio y pone atención de no tocar las partes cubiertas de su cuerpo, no precisa volver a lavarse las manos antes de rezar.

Esta entrada fue publicada en 05. Los preparativos previos al rezo.. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *