03. La Kipá (solideo) y el cinturón.

Una persona debe prepararse para el rezo, temer reverencialmente ante Su magnificente presencia y regocijarse por estar a punto de presentarse ante el Rey de Reyes y orar. Esta actitud debe reflejarse también en la indumentaria, debiendo ser ésta decorosa y digna de quien se presenta ante el Rey.

Los varones deben cubrir sus cabezas durante el rezo, cuando se menciona Su nombre y cuando ingresan a la sinagoga (Shulján Aruj Oraj Jaím 91:3). Sin embargo, de acuerdo con la costumbre aceptada por todo el pueblo de Israel, los hombres cubren sus cabezas con una Kipá durante todo el día (Shulján Aruj Oraj Jaím 2:6). De todas maneras, la obligación de cubrir la cabeza durante el rezo, cuando se menciona Su nombre o en la sinagoga es más fuerte porque tiene su origen en la ley y no en la costumbre.

Hay juristas que sostienen que mujeres solteras deben también cubrir sus cabezas durante el rezo y el recitado de bendiciones, empero en la práctica las mujeres no acostumbran a poner reparo en esto.

Es menester usar cinturón durante el rezo, ya que este genera una división entre la cabeza y el corazón por un lado y las zonas púdicas por el otro. En este aspecto, el rezo es más delicado que el resto de las cuestiones de santidad, ya que para el recitado de estas últimas no es necesario usar un cinturón, siendo éste sustituible por cualquier elemento que separe las partes, como por ejemplo ropa interior. Mas en el caso del rezo, es preceptivo el uso de un cinturón, indumentaria que implica respeto, tal como está escrito (Amos 4:12): «Prepárate para encontrarte con tu D´s, oh Israel».

Empero quien no acostumbra a usar cinturón en su indumentaria habitual no debe ponerse uno a la hora de rezar. Es costumbre jasídica que también quien no usa habitualmente cinturón lo haga especialmente para rezar, ya que éste expresa la separación entre la parte elevada del hombre que son la mente y el corazón y la inferior que son la zona genital o  púdica y las piernas.

La mayoría de los seres humanos están sumidos en sus pasiones carnales, tanto sus mentes como sus corazones están ocupados con cuestiones materiales y mundanas. Mas el pueblo de Israel que recibió la Torá del cielo, es capaz de sobreponerse al impulso de los instintos y dedicar sus mentes y sus corazones a temas espirituales y elevados, para luego retornar al mundo de la materia y la acción, a fin de rectificarlo o corregirlo. Esta cuestión está insinuada en el cinturón durante el rezo, y para éste los sabios estipularon la bendición matinal «…que ciñe a Israel con vigor». Por esta razón los jasidim usan un cinturón especial para rezar («Gartel«).

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