03. ¿En qué casos está permitido cambiar la versión del rezo («Nusaj»)?

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Tal como ya vimos, cada persona debe preservar su tradición ancestral, basándose esto en el versículo (Proverbios 1:8): «…y no abandones las enseñanzas de tu madre». Empero esta costumbre no es más importante que las demás leyes y por lo tanto a veces se ve relegada ante éstas. Por ejemplo, una persona que sabe a ciencia cierta que si reza en una sinagoga que se guía de acuerdo a su tradición ancestral podrá concentrarse menos en su plegaria, mientras que en otra sinagoga perteneciente a otra comunidad podrá hacerlo mejor, habrá de preferir a la última, pues la concentración es la esencia de la oración. Sin embargo, en caso de duda es mejor rezar en la sinagoga que se rige según las tradiciones ancestrales de la persona, pues a largo plazo, es razonable pensar que en la versión tradicional habrá de alcanzar un mayor grado de concentración. Ocurre que a veces, en los años de la  juventud, una persona no valora correctamente su relación con la tradición paterna y sólo con el correr de los años entiende lo profundo y significativo que es su nexo con sus ancestros.

Un ashkenazí que quiere rezar conforme a las «Kavanot» del Arízal, y para esto requiere de utilizar un Sidur según la versión sefard, puede hacerlo. Entre los grandes sabios ashkenazíes, hubieron quienes cambiaron su versión de rezo a «Sfard», entre ellos Rabí Natán Adler y Rabí Pinjas Baal «Hahaflaá», a la postre, los maestros del propio Rabí Moshé Sofer. Sin embargo, sus familias y alumnos continuaron rezando según la versión «Ashkenaz», ya que entendieron que sólo quienes desean rezar conforme a las fórmulas meditativas extáticas del Arízal tenían derecho a cambiar de tradición, y de no ser así, correspondía no hacerlo. Los líderes del movimiento jasídico instaron a sus seguidores a pasar de la versión «Ashkenaz» a la «Sfard-jasídica» aunque éstos últimos no conocían las meditaciones extáticas del Arízal. Esta fue la causa por la cual muchos de los grandes rabinos de la época se opusieron enérgicamente a esta tendencia. Empero, los líderes Jasídicos que eran grandes luminarias de su generación decidieron cambiar la tradición y se entiende que tenían poderosas razones para ello. Hoy en día ya nadie les discute (ver Shearim Hametzuianim Bahalajá 18:4, Igrot Moshé 2:24).

Quien se encuentra frente a dos sinagogas, en una se reza conforme a su tradición ancestral mas no se llevan a cabo allí clases de Torá y en la otra se reza conforme a otra tradición mas se llevan a cabo allí clases de Torá. Si la persona considera que rezando en la segunda sinagoga habrá de estudiar más, es mejor que lo haga en ésta aunque no sea según su tradición. Lo mismo ocurre a la hora de escoger una Yeshivá o Casa de Estudio, no se debe elegir según la versión del rezo sino que se debe procurar aquella en la que la persona pueda superarse mejor en el estudio de la Torá y el cumplimiento de los preceptos.

En el caso de existir dos sinagogas: en una se reza según la tradición ancestral de la persona mas ésta teme no poder integrarse socialmente a la grey por ser ésta demasiado joven o demasiado adulta o por ser ésta muy reducida en número, y no tener vida comunitaria; mientras que en la segunda sinagoga, la tradición del rezo es diferente pero le es más apropiada socialmente. Si la persona considera que participando de los servicios su conexión comunitaria mejorará y por ende su nivel espiritual se habrá de elevar, o por lo menos preservar, es mejor que rece en la segunda sinagoga aunque no sea conforme a su tradición familiar (ver adelante halajá 5 en qué versión se ha de rezar).

 

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