07. Alimentos que fueron tocados previo al lavado de manos.

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Tal como aprendimos, dado que después del sueño nocturno reposa sobre las manos  un espíritu de impureza, está prohibido tocar alimentos o bebidas antes de lavárselas (halajá 2). Si un judío que aún no se lavó las manos toca algún alimento sólido como una fruta, que se puede lavar, ésta se ha de enjuagar tres veces, tal que así como verter agua tres veces purifica las manos asimismo habrá de purificar a la fruta en cuestión.

Si este mismo judío toca por error algún líquido o algún alimento que se estropea si es enjuagado, hay quienes opinan que deben ser tirados a la basura por causa del espíritu de impureza que reposa en ellos (Od Iosef Jai- Toledot 6). Según la opinión de la mayoría de los juristas, el espíritu de impureza que reposa en las manos no puede afectar los alimentos, por lo que a posteriori, estos pueden ser ingeridos (Jaiei Adam 2:2, Mishná Berurá 4:14, Aruj Hashulján 4:15). De todas maneras, respecto de bebidas alcohólicas, hay juristas que toman una postura más estricta por temor a que se sufra algún tipo de perjuicio, mas en cuanto al resto de los alimentos prevalece el acuerdo que no pierden su aptitud al ser tocados por manos que no fueron lavadas (Beur Halajá 4:5 ‘לא’ ). Además, aprendimos (halajá 3) que hay quienes consideran que el espíritu de impureza despareció del mundo, por lo que no cabe ya temer que ocasione algún tipo de daño. Por lo tanto, no se debe tirar a la basura un alimento que haya sido tocado por manos que aún no fueron lavadas.

Asimismo, está permitido comprar pan y demás alimentos que estaban colocados sobre un estante en la tienda, aunque quepa la  duda de si fueron o no tocados por las manos de un judío que no efectuó su lavado de manos matinal, ya que aprendimos de que según la mayoría de los juristas, los alimentos no pierden su aptitud por contacto con manos no lavadas. Además, en este caso, existe la duda de si en la práctica, alguien con manos no lavadas tocó o no los alimentos, ya que casi todas las personas acostumbran a lavar sus manos por la mañana. Se dice en nombre del Arízal (Od Iosef Jai- Toledot 8) que verter agua una sola vez alcanza para debilitar el poder del espíritu de impureza.

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