05. El viajante.

https://ph.yhb.org.il/es/02-12-05/

Una persona puede partir de viaje antes de que despunte el alba, siempre y cuando planifique su derrotero de modo tal que tenga la posibilidad de parar a rezar la plegaria matinal a tiempo. Empero, después que despuntó el alba está prohibido partir, sino que antes deberá rezar. Incluso en caso de que si reza antes de salir lo hará solo, mientras que si lo hace en su destino podrá hacerlo con Minián, es mejor que rece solo antes de partir (Mishná Berurá 89:20).

El concepto «viajante» se aplica a quien sale a un camino largo. Hay juristas que entienden que implica un derrotero de más de setenta y dos minutos (Responsa Or Letzión II 7:6). En caso de necesidad se puede confiar en esta opinión. Por lo tanto, quien se ve en la necesidad de salir temprano, antes de que en su localidad se realice el servicio público, si el camino se ha de prolongar menos de setenta y dos minutos es preferible que salga y rece con Minián al llegar, siempre y cuando que pueda hacerlo en su destino. Si por el contrario, el camino lleva más de setenta y dos minutos es mejor que rece solo antes de partir. En caso de necesidad o premura («sheat hadjak«), si por ejemplo, por demorarse en salir llegará tarde al trabajo o perderá mucho tiempo en los embotellamientos de tránsito, aunque el camino lleve más de setenta y dos minutos podrá salir tras recitar las bendiciones matinales y rezar después de que arribe a destino (ver Ramá 89:3, Jaiéi Adam 1:16, Mishná Berurá 90:53).

Si el motivo del viaje es rezar, como por ejemplo si viaja al «Kotel Hamaaraví» para el servicio de Shajarit, aunque el viaje lleve más de setenta y dos minutos, podrá partir sin haber rezado, puesto que el motivo del viaje es el rezo y no sus necesidades particulares (Or Letzión ídem).

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