04. Cómo inclinarse sobre el rostro.

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Como ya vimos, según la usanza de los ashkenazíes y parte de los sefaradíes, la inclinación sobre el rostro se lleva a cabo abatiendo la cabeza y apoyándola sobre el antebrazo. De acuerdo con el Shulján Aruj siempre nos inclinamos sobre el brazo izquierdo. En opinión del Ramá, por la mañana, al colocar el tefilín en el brazo izquierdo nos inclinamos sobre el derecho, mientras que en Minjá lo hacemos sobre el izquierdo, siendo esta la usanza entre los ashkenazíes (Shulján Aruj y Ramá 131:1, Mishná Berurá 6).

Cuando nos inclinamos sobre el brazo izquierdo, giramos levemente la cabeza hacia la derecha, para que el rostro no apunte directamente hacia el piso. Cuando nos inclinamos sobre el brazo derecho giramos la cabeza levemente hacia la izquierda. Esta práctica es similar a la que se aplicaba en los días en que se acostumbraba a prosternarse sobre el piso, en ese entonces el leve giro de la cabeza tenía por cometido evitar trasgredir la prohibición de hacerlo sobre suelo de piedra (Mishná Berurá 131:40, Beur Halajá 131:1).

Se acostumbra a cubrir el rostro con la ropa no siendo suficiente el hundirlo en el brazo, ya que ambos miembros son parte de un solo cuerpo y este no puede cubrirse a sí mismo (Mishná Berurá 131:3). La razón principal por la que hay que cubrirse al adoptar la posición de quien teme y se avergüenza ante D´s es la de mostrar humildad. En el caso de quien viste manga corta, si tiene un pañuelo que lo extienda sobre el brazo y sobre éste incline su cabeza. Si carece de pañuelo, que incline su cabeza sobre el brazo desnudo, mas no sobre su mano, pues esto no está permitido. Si hay una mesa, que apoye su brazo y su cabeza sobre esta, la cual será considerada como su cobertura principal.

Se acostumbra a inclinarse sobre el rostro únicamente allí donde se encuentra un Rollo de la Torá o incluso libros sagrados impresos. En caso de que en el sitio en cuestión no haya libros sagrados de ningún tipo, se recita el salmo sentado sin inclinarse sobre el brazo.

En las habitaciones contiguas a la sinagoga, en las que no hay libros sagrados pero desde las que se puede divisar el arca sagrada se procede a inclinar sobre el rostro. En caso de que no se divise desde allí el arca, el salmo se recita sentado.

En Jerusalém acostumbraban a inclinarse sobre el rostro también en sitios donde no hay libros sagrados, por cuanto que la santidad de la ciudad los sustituye.

En el caso de un sitio en el cual no hay posibilidad de inclinar el rostro  estando sentados, por falta de sillas o porque exactamente atrás de uno se encuentra una persona rezando que no puede desplazarse, se podrá recitar el Nefilat Apáim de pie (Mishná Berurá 131:10). En un caso así, es mejor apoyarse sobre la pared, tal que de no mediar esta uno se caería y de esa forma se le considera como que está sentado e inclinó su rostro (Kaf HaJaím 38).

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