06. El recitado de las súplicas (Tajanunim) y la inclinación sobre el rostro (Nefilat Apáim).

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No se debe interrumpir hablando entre la Amidá y las súplicas pues al recitarse ininterrumpidamente son mejor aceptadas (Shulján Aruj 131:1, Mishná Berurá 1).

En el texto de las súplicas hay diferencias entre las diferentes comunidades. Esto se debe a que en tiempos en que la mayoría de los judíos residía en la tierra de Israel o en Babilonia, se acostumbraba a que cada quien suplique con sus propias palabras. Más adelante, en tiempo de los Rishonim (Edad Media) en los que las diásporas ya estaban dispersas, el formato final se fue consolidando. Además, hace unos cuatrocientos años hubo cambios en la versión sefaradí del rezo, en virtud de la introducción de las meditaciones contemplativas del Aríz´´l al mismo (Kavanot HaArí).

Según Kavanot HaArí, en la versión sefaradí se acostumbra a adicionar una confesión y los trece atributos de la misericordia previo al salmo de inclinación sobre el rostro, para que de esa manera la expiación por ellos proporcionada llegue a su punto más álgido en Nefilat Apáim (Kaf HaJaím 131:5). De acuerdo con la usanza ashkenazí, los lunes y los jueves se comienza con la confesión (vidui) y los trece atributos, en los que abundan los pedidos de súplicas, empero en los demás días se inclina sobre el rostro directamente después de concluida la Amidá. Más aún, en lo posible, es importante que Nefilat Apáim sea lo más contigua posible al rezo. De acuerdo con la usanza yemenita (Báladi) la inclinación sobre el rostro siempre es inmediatamente posterior a la finalización de la Amidá.

En Nefilat Apáim los sefaradíes recitan el salmo 25, mientras que los ashkenazíes y los sefarad– jasídicos el salmo número 6.

Los lunes y los jueves se agregan súplicas ya que son días propicios para que las plegarias sean aceptadas. Estas súplicas  se recitan de pie (Shulján Aruj y Ramá 134:1). El pasaje «Vehú Rajum«, según los libros de los Rishonim (Abudraham, Raabán, Hamanhig, Kol Bó 18) fue compuesto por tres ancianos exilados de Jerusalém, razón por la cual no hay grandes diferencias en sus distintas versiones. Empero los sefaradíes le agregaron antes súplicas suplementarias mientras que los ashkenazíes las agregaron después de este pasaje.

Otra diferencia entre las usanzas es que según la versión Sefarad las súplicas suplementarias de lunes y jueves se recitan después de la inclinación sobre el rostro, mientras que según la usanza ashkenazí se recitan antes de ésta.

Quien detenta una usanza pero reza en una sinagoga que sigue otra versión, tiene derecho a actuar como le parezca. Si decide mantener su costumbre, no hará sobresalir su diferencia. Si el oficiante recita los trece atributos de la misericordia, aunque el orante individual, conforme a su usanza, no acostumbre a recitarlas en ese día, habrá de sumarse a la congregación. Quien detenta en su usanza una versión más larga que la que recita el oficiante, al punto que antes de alcanzar a concluirlo el oficiante ya comenzó a recitar el Kadish, que interrumpa sus súplicas y responda al oficiante y continúe con la próxima etapa del servicio. Esto se debe a que una versión específica de súplicas no puede servir de impedimento para cumplir con el deber de recitarlas. Por lo tanto, todo aquel que ya realizó un mínimo de estas súplicas, cumplió con la costumbre. En caso de así desearlo podrá completarlas una vez concluido todo el servicio.

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