01. La particularidad de la plegaria de “Nefilat Apáim”.

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Tras la conclusión del rezo de Amidá acostumbramos a inclinarnos sobre nuestro rostro y suplicar ante el Creador, Bendito Sea. De esta manera cumplimos con el rezo en todas sus formas o posturas: las bendiciones del recitado del Shemá sentados, la Amidá de pie y las súplicas posteriores inclinándonos sobre nuestro rostro.

Esto lo aprendemos de Moshé Rabeinu quien rezó ante D´s en estas tres posturas. Cuando tras el pecado del becerro de oro procuró obtener el perdón para el pueblo de Israel lo hizo: sentado, tal como está escrito (Devarim 9:9): “Y me senté en la montaña”; de pie (ídem 10:10): “Y yo me paré en la montaña”; e inclinándose sobre su rostro (ídem 9:25): “pero yo me prosterné delante del Eterno”. De la misma manera, durante nuestra plegaria, tras haber rezado sentados y de pie, sintiendo que aún no hemos logrado expresar todo lo que sentimos ni derribar todas las barreras que nos separan de nuestro Creador, nos prosternamos y auto anulamos ante el Soberano del Universo (ver Tur 131).

Esta plegaria tiene una fuerza particularmente intensa y ayuda enormemente en momentos difíciles. Durante el pleito emprendido por Koraj y sus seguidores contra Moshé y Aharón, D´s le dijo a estos últimos “Alejaos de esa gente de modo que los habré de consumir en un momento”. Fue entonces que los hermanos entendieron que debían intensificar sus plegarias, para lo cual se inclinaron sobre sus rostros y dijeron: “Oh D´s, Soberano de los espíritus de toda carne, ¿por un hombre que ha pecado castigarás a toda la congregación? (Bamidbar-Números 16:21-22). Por mérito de sus rezos que fueron recitados prosternándose sobre sus rostros, el pueblo de Israel fue perdonado y el decreto Divino fue anulado.

Este rezo es muy poderoso por cuanto que expresa la total anulación de la persona ante su Creador, hasta el límite de la misma entrega de la vida. Esto es como si la persona le dijera al Eterno: todos mis sentidos y órganos se anulan ante Ti, haz conmigo Tu voluntad por cuanto que te pertenezco enteramente. Por esta razón, mediante este rezo se pueden corregir defectos que con otra plegaria resulta imposible hacerlo (ver Zohar Bamidbar 120:2).

La inclinación sobre el rostro expresa, asimismo, la sensación de vergüenza que sentimos quienes acabamos de concluir nuestra plegaria, la cual se centró en la  grandeza de D´s, elevando a Él todos nuestros pedidos. Ahora nos presentamos avergonzados de dar la cara, pues ¡cómo osamos  pararnos ante Él en el rezo! Entonces nos inclinamos sobre nuestro rostro. Además, esta postura expresa nuestro pesar, producto del arrepentimiento por nuestros pecados. Tal es el dolor que no podemos elevar nuestro rostro (ver Rabenu Bejaié Bamidbar 16:22).

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