03. Que nada se interponga entre quien reza y la  pared.

Es un precepto importante que nada se interponga entre quien reza la «Amidá» y la pared, para que nada lo distraiga en su oración. Si junto a la pared hay un mobiliario fijo como, por ejemplo un armario, no se considera que se interpone  y se puede, a priori, rezar junto a este (Shulján Aruj 90:21, Mishná Berurá 63:65).

Muebles destinados al rezo como ser mesas o «stenderim» no se considera que se interpongan. Quien quiera usar una mesa para colocar sobre ésta el Sidur no se considera que se interponga. En caso que no haya necesidad de la mesa, es preceptivo que no se interponga entre quien reza y la pared (Mishná Berurá 90:66, Peninei Halajá Tefilá 3:6).

Si una mujer que está parada entre quienes rezan y la pared y está haciendo algo relativo al rezo no se la considera interposición, pero si se ocupa de otra cosa sí se la considera (Shulján Aruj Oraj Jaím 90:22, El Rav Kuk, Tuv Reiá Berajot 5:2).

No es correcto rezar frente a cuadros ya que dispersan la atención (Shulján Aruj 90:23) Empero si estos se encuentran por encima de una determinada altura esto está permitido pues no se teme que las personas miren hacia allí durante el servicio (Maguén Abraham 90:37, Mishná Berurá 71).

No se debe rezar frente a un espejo, pues parece que quien lo hace se inclina ante su propia imagen, y por lo tanto no se puede orar aunque lo haga con los ojos cerrados (Mishná Berurá 90:71). A priori no se debe rezar por la noche frente a una ventana, ya que esta refleja la imagen y verla puede generar distracción. Si no hay alternativa, se deben cerrar los ojos o se debe mirar dentro del Sidur ya que una ventana no refleja con la nitidez de un espejo, y por lo tanto no parece que la persona se inclina ante su propia imagen (Peninei Halajá Tefilá 3:7).

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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