04. No se debe rezar en un sitio alto.

Quien está ante D´s durante el rezo debe saber que la vida y la bendición están en Sus manos y que el Eterno no tiene obligación de satisfacer su deseo, y por lo tanto su forma de pararse ante Él debe expresar humildad. A este respecto dijeron nuestros sabios en el Talmud Babilonio (Tratado de Berajot 10(B)): «La persona no habrá de pararse sobre una silla, ni sobre un banquito ni sobre un sitio alto para rezar, ya que no corresponde engrandecerse ante D´s,  tal como está escrito (Salmos 130:1): «Desde las profundidades te invocaré oh D´s».

Cuenta el Talmud Babilonio (Tratado de Ta’anit 23(B)) sobre Rabí Ioná que era famoso porque sus rezos eran siempre escuchados, y cuando le pidieron que rece por lluvias se dirigió a un lugar profundo para cumplir con el versículo «desde las profundidades te invocaré oh D´s». Allí rezó hasta que su plegaria fue aceptada y comenzó a llover. Por esta razón se acostumbró en muchos lugares establecer el sitio donde se para el oficiante en una parte más baja y por esta misma razón este último es denominado como «quien desciende al púlpito de rezo».

La regla indica que el sitio alto prohibido por los rabinos para pararse sobre él a los efectos de rezar  es aquél que tiene una altura a partir de los tres palmos (unos 24 cm.) sobre el nivel del suelo. Empero en la práctica, en un sitio que se eleva por debajo de esta medida tampoco se debe rezar. Esto obedece a dos razones: a) -Quien está parado sobre una piedra o un banquito, aunque tenga una altura de solo un palmo, teme perder el equilibrio y por lo tanto no puede concentrarse adecuadamente. b) Si el suelo es liso y la mujer se eleva por sobre éste mediante un almohadón  u otro objeto, daría la apariencia de querer encumbrarse y no corresponde rezar de esta manera. Empero sobre alfombras o esterillas que se acostumbran a extender sobre el suelo, se puede rezar a priori. Asimismo, quien reza sobre terreno inclinado o irregular no debe temer pararse sobre las partes altas del mismo siempre y cuando no supere al resto de los puntos de la superficie que le rodea en más de tres palmos (Peninei Halajá Tefilá 3:4).

En el caso de una anciana o una mujer enferma a quienes se les dificulta bajar de la cama, pueden rezar sobre ésta aunque se halle elevada sobre el suelo pues no se percibe como un acto de soberbia.

 

Si el sitio elevado se sostiene por sí mismo, esto es, tiene una superficie mayor a cuatro codos por cuatro codos (unos dos metros por dos metros), se puede rezar sobre este ya que no se lo compara con los demás sitios alrededor, pues se considera un lugar en sí mismo. Aun cuando fuese más pequeño que esa dimensión, si se halla rodeado de separadores (mejitzot), es considerado como un lugar en sí y está permitido rezar sobre él.

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