09. Bebés.

https://ph.yhb.org.il/es/03-11-09/

El excremento de bebés no expide tan mal olor y por lo tanto no se le aplica la normativa vigente sobre el de un adulto normal. A partir del momento en que el bebé puede comer un “kazait” (29 gramos) de cereal en el lapso de tiempo que lleva comerse un panecillo (unos seis o siete minutos) se considera a su excremento como el de una persona adulta normal (Shulján Aruj 81:1). Hay quienes escribieron que el cambio es a partir del año de edad. Todo este análisis se aplica en caso de necesidad, empero, a priori, es bueno alejarse (para rezar) del excremento de un bebé aunque tan solo tenga ocho días de nacido (Mishná Berurá 81:3, Kaf HaJaím 1:6).

Cuando se reza en un lugar donde hay un bebé de un año de edad en adelante que evacúa en sus pañales, corresponde verificar, a priori, que no expida mal olor. Y si el bebé expide mal olor y se acerca a la mujer que reza ésta deberá interrumpir su plegaria.

Mientras el bebé no expida mal olor está permitido rezar junto a él ya que aunque haya hecho sus necesidades, por cuanto que están cubiertas por los pañales y la ropa no se percibe el mal olor y no estará prohibido recitar junto al niño cuestiones relativas a la santidad.

Si en medio del rezo de la mujer el bebé hace sus necesidades y se dirige hacia ella expidiendo mal olor, ella no debe continuar con su oración. Si en la habitación se encuentra alguien que pueda ocuparse del bebé, que señale con la mano en pedido de ayuda y podrá continuar rezando. En caso que no lo haya, si se lo puede sentar en la cama o en otra habitación de modo tal que pueda entretenerse hasta que la mujer termine de rezar, que lo coloque allí y concluya su plegaria. De no mediar esta posibilidad ya que el bebé llora y la mujer debe estar a su lado que detenga su rezo puesto que de todas maneras no se puede orar en presencia de un mal olor, que lo cambie y luego lave sus manos con ablución. Una vez lavadas las manos que intente volver rápidamente a su rezo, ya que si la interrupción es más breve que el lapso de tiempo que le toma rezar toda la Amidá podrá volver al punto en el que interrumpió. Si la interrupción se prolongó el lapso que ella considera le toma recitar toda la Amidá, deberá rezar de nuevo desde el principio (Shulján Aruj 104:5).

En caso que el bebé que huele mal se acercara a la mujer en medio del recitado de una bendición, si se trata de una bendición breve que se aleje un poco hasta donde no se perciba el olor y la concluya. Si se encuentra en medio de la plegaria posterior a la ingestión de alimentos (“birkat Hamazón“) la cual demora un poco más, en caso que no pueda alejarse un poco o colocar al bebé en otro sitio hasta concluir las cuatro bendiciones de la plegaria ya que le bebé llora y debe alzarlo para calmarlo, que suspenda el recitado y se ocupe del niño. Esto obedece a que de todas maneras en presencia de mal olor no se puede bendecir, y por lo tanto una vez que el bebé esté limpio que lave sus manos con ablución y continúe desde donde interrumpió (Shulján Aruj Oraj Jaím 65:1, Beur Halajá 183:6 ´אפילו´).

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