01. El lugar del rezo.

Nuestros sabios dispusieron que los hombres recen en público (con Minián)  en la sinagoga, mas no dispusieron lo mismo para las mujeres. Es claro que rezar con Minián en la sinagoga tiene la gran virtud de que la Divina Presencia reposa en el seno de la congregación, y la sinagoga es un sitio consagrado al rezo. Además, una mujer que reza con Minián tiene el mérito de responder Amén al Kadish y a la repetición de la Amidá a cargo del oficiante, participa de la Kedushá y del recitado de «Modím», así como habrá de escuchar la bendición sacerdotal. A pesar de todo ello, los sabios no dispusieron que la mujer rece en la sinagoga para no crear una tensión entre el deber de rezar con Minián y la atención de la familia, ya que ésta última encierra el valor más importante de todos (ver arriba 3:2). Tal como ya estudiamos, la mujer tiene el deber de rezar y suplicar misericordia ante Hashem, pero el decreto de rezar en público no está ligado al pedido de clemencia ante D´s sino que se trata de un deber suplementario que requiere más tiempo y que no recae sobre las mujeres (ver arriba 3:8-9 la diferencia filosófica existente entre las plegarias de la mujer y el hombre).

Sin embargo, durante Shabat y días festivos en los que hay más tiempo disponible, muchas mujeres acostumbran a rezar en la sinagoga. Existen mujeres, especialmente mayores, que como no cargan con el peso de las labores familiares asisten diariamente. Posteriormente nos explayaremos respecto de los atributos del rezo con Minián en la sinagoga.

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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